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Ernest Belenguer Cebriá
Dpto. de Historia Moderna. Universidad de Barcelona
España
Núm. 25 (1998), DOSSIER, Páginas 47-76
DOI: https://doi.org/10.30827/cn.v0i25.2064
Recibido: Apr 2, 2014
Derechos de autor

Resumen

La pregunta interrogativa del título de este artículo es ya tanto un resumen como una disyuntiva fundamental. El autor no niega que el reinado de Felipe II tuviera oposiciones teóricas. Éstas se plasmaban en la línea del neoescolasticismo castellano o en las propias Cortes de Castilla. Pero en este trabajo se insiste en que estas oposiciones fueron menores. A la espera de investigaciones sobre posibles conflictos señoriales en el XVI, la realidad es que Castilla no planteó problemas de envergadura. Éstos, por el contrario, surgieron en Granada, Valencia, Aragón y, finalmente, en Cataluña. Un nexo de unión —el de los moriscos— permite al estudioso pasar de un territorio a otro sin mayores dificultades. Además los moriscos —se pensaba— se relacionaban con la presión norteafricana y turca del Mediterráneo. No obstante, había diferencias entre Granada, de un lado, y Valencia y Aragón, de otro. Son éstas las referentes al desarrollo de unas instituciones parlamentarias y de un conjunto político-institucional de reinos, diferentes a la Corona de Castilla. Esta diferencia, aunque sin la existencia prácticamente de moriscos, se observa también en Cataluña. En ella la problemática de una sociedad, más violenta por el fenómeno del bandolerismo, no puede olvidarse. Más aún, en el principado catalán, sus constituciones forales y sus Cortes propias fueron oponentes de gran vuelo. En una palabra: la conflictividad en líneas generales sólo fue teórica en Castilla. Esta conflictividad sería más cotidiana, más social, con mayores enfrentamientos institucionales, y con alteraciones y revueltas violentas, en toda la orla mediterránea peninsular.

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