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Matt Madden
School of Visual Arts, NY y artista visual
Núm. 22 (2019), Tema, Páginas 108-128
DOI: https://doi.org/10.30827/pcc.v0i22.15609
Recibido: Jul 2, 2020 Aceptado: Jul 2, 2020

Resumen

La principal fuente de inspiración fue un libro en prosa del autor del Oulipo Harry Mathews titulado 20 líneas al día, que es un documento incompleto de un período en que el autor escribía 20 líneas de prosa cada mañana en su despacho, como ejercicio de calentamiento. Lo hacía inspirado por una cita de Stendhal que hablaba de “20 líneas al día, seas un genio o no”. Se tomó la idea literalmente pero de manera un tanto irónica y yo hice un poco lo mismo: a ver, ¿20 líneas dibujadas no son lo mismo que 20 líneas escritas? (casi siempre es más rápido, eso seguro). Lo puse en práctica cuando nos instalamos en Francia, ya que uno de mis objetivos aquí era profundizar en el dibujo, porque siempre tiendo más a la escritura o al pensamiento estructural/lingüístico sobre los cómics. Quería concentrarme en los aspectos más básicos del dibujo -líneas en un suelo- para explicar cómo las líneas llenan el espacio y se ensamblan. Quizá no tanto “explicar”, sino más bien poner a trabajar mi mano, mi cerebro y mis ojos de dibujante y ver qué surgía. No sé cómo todo esto se percibirá en mis cómics, pero creo que es parte de un proceso para controlar más conscientemente mis dibujos, desde un punto de vista tanto físico como conceptual.

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