Juventud onlife. Estudio sobre el perfil de uso y comportamiento de los jóvenes a través de las pantallas

Onlife youth: a study of young people’s user profile and their online behaviour

Juventude onlife. Estudo sobre o perfil de utilização e comportamento dos jovens através dos ecrãs

年轻人的在线(Onlife)生活。关于年轻人对电子屏幕的使用和行为研究

Alicia Murciano-Hueso 1
Universidad de Salamanca, España
Mariana Gutiérrez-Pérez 2
Universidad de Salamanca, España
Judith Martín-Lucas 3
Universidad de Salamanca, España
Agustín Huete García 4
Universidad de Salamanca, España

Juventud onlife. Estudio sobre el perfil de uso y comportamiento de los jóvenes a través de las pantallas

RELIEVE. Revista Electrónica de Investigación y Evaluación Educativa, vol. 28, núm. 2, 2022

Universidad de Granada

Recepción: 23 Septiembre 2022

Aprobación: 28 Noviembre 2022

Publicación: 22 Diciembre 2022

Financiamiento

Fuente: “CONECT-ID. La identidad hiperconectada de la juventud y su percepción del tiempo en el ocio digital”. Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades

Nº de contrato: PGC2018-097884-B-I00 (2019-2022)

Beneficiario: IP. José Manuel Muñoz Rodríguez.

Financiamiento

Fuente: “NATEC-ID. Análisis de los procesos de (des-re) conexión con la NAturaleza y con la TEcnología en la construcción de la IDentidad infantil. Ministerio de Ciencia e Innovación

Nº de contrato: PID 2021-122993NB-100

Beneficiario: IP. José Manuel Muñoz Rodríguez.

Resumen: Las pantallas se han convertido en la nueva forma de comunicación y autoexpresión de la mayoría de los jóvenes. Cada vez más las formas de relacionarse, de entretenerse, e incluso de desconectar, quedan atravesadas por la hiperconectividad que entrañan estos dispositivos tecnológicos. Con el objetivo de conocer el perfil de uso, comportamientos y riesgos en relación con el uso de las pantallas de los jóvenes españoles se llevó a cabo un estudio de tipo cuantitativo en el que participaron un total de 2066 jóvenes españoles entre los 12 y los 18 años. Para ello se utilizó un cuestionario diseñado y validado para esta investigación. Los datos se analizaron mediante la aplicación de pruebas estadísticas de tipo descriptivo e inferencial. Los resultados ponen de manifiesto que los jóvenes utilizan el smartphone principalmente en su tiempo de ocio para comunicarse y relacionarse a través de redes sociales, preferentemente de WhatsApp o Instagram. Conforme van creciendo los jóvenes pasan más tiempo conectados y comparten más información personal. En este sentido se precisa de una pedagogía encaminada a atender los procesos afectivos, relacionales y comunicacionales de la juventud que les permita gestionar de forma adecuada su exposición en las redes sociales.

Palabras clave: juventud, adolescente, Tecnologías de la Información y la Comunicación, redes sociales, comportamiento.

Abstract: The internet has become the new vehicle of communication and self-expression for most young people. The ways of interacting, entertaining themselves, and even disconnecting, are being increasingly influenced by the hyperconnectivity that these technological devices entail. A quantitative study has been conducted to explore the user profile, behaviour and risks involved in screentime among a sample of 2066 Spanish adolescents aged between 12 and 18. A questionnaire designed and validated for this research was used. Data were analysed by applying descriptive and inferential statistical tests. The results show that adolescents use their smartphones mainly in their leisure time to communicate and interact through social networks, preferably WhatsApp and Instagram. As they grow older, they spend more time online and share more personal information. There is therefore a need for an educational approach aimed at attending to young people’s affective, relational and communicational processes to enable them to suitably handle their exposure on social networks.

Keywords: youth, adolescents, Information and Communications Technologies, social media, behaviour.

Resumo: Os ecrãs tornaram-se a nova forma de comunicação e autoexpressão para a maioria dos jovens. Cada vez mais, as formas de socializar, de se divertir, e inclusive de se desconectar, são afetadas pela hiperconectividade que estes dispositivos tecnológicos representam. Foi realizado um estudo do tipo quantitativo com o objetivo de conhecer o perfil de utilização, os comportamentos e riscos em relação à utilização de ecrãs pelos jovens espanhóis, no qual participou um total de 2066 jovens espanhóis entre os 12 e 18 anos. Para isso, utilizou-se um questionário concebido e validado para esta investigação. Os dados foram analisados mediante a aplicação de testes estatísticos do tipo descritivo e inferencial. Os resultados revelam que os jovens utilizam o smartphone principalmente nos seus tempos livres para comunicar e socializar através de redes sociais, de preferência, pelo WhatsApp ou Instagram. À medida que os jovens vão crescendo, passam mais tempo ligados e partilham mais informação pessoal. Neste sentido, é necessária uma pedagogia que vise abordar os processos afetivos, relacionais e comunicacionais dos jovens que lhes permita gerir adequadamente a sua exposição nas redes sociais.

Palavras-chave: juventude, adolescente, Tecnologias da Informação e da Comunicação, redes sociais, comportamento.

摘要: 电子屏幕已经成为了大部分年轻人沟通和自我表达的新方式。这些电子仪器所提供的过度连接越来越影响到我们的交往、娱乐甚至脱离的方式。为了了解西班牙青年对电子屏幕的使用、行为以及行为危险等情况,我们对2066名年龄在12至18岁间的西班牙青年进行了一项定量研究。我们使用了为该研究设计并验证的问卷。通过描述性和推断性统计证据来对数据进行分析。分析结果显示年轻人主要在空闲时间使用智能手机,他们使用智能手机的主要目的是通过社交网络(较为突出的为WhatsApp和Instagram)来沟通和交往。年轻人的在线时间逐渐变长,分享的个人信息也越来越多。因此在这方面,研究认为应该提出并实施新的教学法,辅助年轻人的情感、关系及沟通过程,从而帮助他们合理地规划投入到社交网络上的时间。

關鍵詞: 年轻人, 青少年, 信息通信技术, 社交网络, 行为.

Introducción

En nuestra sociedad resulta difícil escapar del alcance de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC, en adelante), más aún para las generaciones más jóvenes que han nacido y han desarrollado gran parte de su socialización con ellas (Imbert, 2003). Son tantas las transformaciones producidas por las TIC – y en tan poco tiempo –, que algunos autores sostienen que nos encontramos ante una re-ontologización de nuestro mundo (Floridi, 2014). Nuestras formas de ser y estar en el mundo han cambiado, las TIC facilitado tanto la migración del espacio físico al virtual, como la creación de nuevos escenarios (García del Dujo et al., 2021). Nuestros lugares de convivencia habituales se han difuminado, dando lugar a espacios nuevos de interrelación, nuevas prácticas de interacción interpersonal propias de esta nueva vida onlife, donde el espectro relacional se ha ampliado y extendido (Álvarez Menéndez & Moral Jiménez, 2020; García del Castillo et al., 2020; Moral y Fernández, 2019). Siguiendo el pensamiento de Imbert (2003) y Baudrillard (1978), los jóvenes se encuentran ahora en una hiperrealidad donde todo se puede ver, y no solo eso, sino que lo que se ve puede ser inventado. Las pantallas han habilitado un espacio intangible, aparentemente inmaterial y flexible (Kim, 2022; Muñoz-Rodríguez et al., 2021), ya no disponemos de los límites físicos impuestos por el mundo real, en la red, no hay paredes, puertas y ventanas delimitando cosas concretas. En cambio, hay información ilimitada, hay apertura y transparencia. Sin embargo, esta nueva realidad no tiene que ser aparentemente inmaterial, sino formar parte de una nueva materialidad digital (Sánchez-Rojo et al., 2022) donde las formas de aprender, de relacionarse, de entretenerse, e incluso de desconectar de los jóvenes, quedan atravesadas por la hiperconectividad que entrañan estos dispositivos tecnológicos (Palacios Ramírez et al., 2020). La juventud ha adquirido nuevos hábitos y rutinas comunicativas y de consumo, recurriendo al uso de dispositivos móviles, especialmente el smartphone, como un aliado y facilitador para el desarrollo y ampliación de sus relaciones sociales, así como medios de construcción de su identidad y como un escaparate donde exhiben sus gustos, emociones e intereses (Ballesta Pagán et al., 2021; Muñoz-Rodríguez et al., 2020). Como resultado, la evolución del sujeto de homo sapiens a homo deus queda reflejada en el entorno virtual, donde las personas crean sus espacios a partir de sus preferencias, intereses e identidad (Kim, 2022).

Ante este escenario, son numerosos los actores sociales y las instituciones educativas que manifiestan su preocupación por la influencia de las pantallas, en concreto de las redes sociales, sobre la juventud (Torrijos-Fincias et al., 2021). Urge por tanto diseñar estrategias que vayan más allá del límite de tiempos y usos. Debemos incorporar pedagogías edificantes que permitan enseñar a los jóvenes a establecer una relación sana y responsable con los artefactos tecnológicos, generar un pensamiento crítico.

Pero para poder diseñar estas estrategias, en primer lugar, debemos radiografiar y aportar datos actualizados sobre usos y tiempo que los jóvenes dedican a los dispositivos tecnológicos y a las redes sociales. Es por ello que en este trabajo planteamos como objetivo conocer los tiempos y tipos de usos que los jóvenes hacen tanto de los dispositivos tecnológicos como de las redes sociales, partiendo de diferentes variables sociodemográficas como el sexo, edad y contexto (rural – urbano). En particular, nos interesa conocer: a) el perfil de uso de las pantallas (dispositivos, espacios, finalidad y tiempo de uso); b) tiempo dedicado a actividades online durante el tiempo libre o de ocio (horas dedicadas cada día); c) tiempo dedicado a actividades offline durante el tiempo libre o de ocio (horas dedicadas cada día) y d) comportamientos en los usos de las pantallas (perfiles, publicación de información y consumo de información).

Antecedentes de la investigación

La aproximación a los entornos virtuales depende de la disponibilidad de los dispositivos que permitan el acceso a estos. En este aspecto, los smartphones son los dispositivos más utilizados en la actualidad, especialmente por la población más joven (Ballesta Pagán et al., 2021; Domoff et al., 2021; García-Umaña & Córdoba, 2020; Martínez-Sánchez et al., 2020).

El alcance cuantitativo de la disponibilidad de este dispositivo ha sido investigado desde diferentes ámbitos. En España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2021 la utilización del teléfono móvil se encuentra muy extendida en la población joven. La tendencia de uso de este dispositivo refleja un crecimiento a medida que aumenta la edad, especialmente a partir de los trece años. Como muestra de ello, el informe revela que más del 90% de los adolescentes de entre 14 y 15 años disponen de su propio teléfono móvil (Instituto Nacional de Estadística [INE], 2021). Estos datos coinciden con los obtenidos en otras investigaciones (por ejemplo, Anderson & Jiang, 2018; Fernández de Arroyabe-Olaortua et al., 2020; López-de-Ayala et al., 2020; Martínez-Sánchez et al., 2020) en las que el uso de las tecnologías es calificado como intensivo, especialmente en lo que atañe al uso de este tipo de dispositivo con la finalidad de participar en las redes sociales.

Esta nueva realidad social, potenciada por el fácil acceso a estas tecnologías, se caracteriza especialmente por la ruptura y posterior transformación de nuestras formas de habitar nuevos espacios, de comunicar y socializar (Herrera et al., 2017; Polo et al., 2017). Algunos autores como Del Prete & Redon Pantoja (2020) y Mace (2020) afirman que los ecosistemas virtuales constituyen para los adolescentes espacios privilegiados de comunicación, convivencia y exposición, facilitando el posicionamiento de estos ante los demás y buscando un reconocimiento constante a través de la creación de discursos en cualquier formato, nutriendo y afianzando su presencia virtual. Esta presencia, se traduce en el ‘ser’ y en el ‘estar’ en el mundo, proyectando sus sentimientos, emociones y pensamientos e invirtiendo una gran cantidad de tiempo en la construcción de su imagen virtual (Del Prete & Redon Pantoja, 2020; Torrijos-Fincias et al., 2021), promoviendo la construcción de nuevas formas de identidad, asociación y representación (Kirmayer et al., 2013; Palacios Ramírez et al., 2020). En este sentido, las redes sociales, se entienden como un entorno que puede influir potencialmente en el desarrollo psicológico y social, así como en el desarrollo y construcción de la identidad de jóvenes y adolescentes (Del Prete & Redon Pantoja, 2020; Muñoz-Rodríguez et al., 2020; Palacios Ramírez et al., 2020). Como consecuencia, no es de extrañar que el interés científico por estos entornos virtuales haya aumentado considerablemente.

La versatilidad que ofrecen las pantallas encuentra su correlato en la variedad de investigaciones realizadas en las últimas décadas sobre este fenómeno, de ahí que en las la literatura científica haya tratado de abordar el binomio jóvenes-tecnologías desde diferentes perspectivas, analizando el comportamiento de diferentes variables agrupadas en temáticas como: los motivos o finalidades de uso, actividades desarrolladas en estos ecosistemas, efectos que conlleva la participación en ellos, bondades y riesgos presentes en estos, e incluso, las redes sociales en sí mismas (Capilla-Garrido et al., 2020; Conde & Delgado, 2021; López-de-Ayala et al., 2020; Muñoz-Rodríguez et al., 2020; Torrijos-Fincias et al., 2021).

El estudio de estas variables ha puesto de manifiesto que los jóvenes se ven impulsados a utilizar las redes sociales no solo para la comunicación y el mantenimiento o desarrollo de vínculos (Martín-Martín et al., 2020), sino también para fines formativos y educativos, consumo y producción de información, desarrollo de su identidad, entretenimiento y la ocupación del tiempo libre, entre otros aspectos (Brough et al., 2020; Fernández de Arroyabe-Olaortua et al., 2020; García del Castillo et al., 2020; García Galera et al., 2017; McConnell et al., 2018; Torrijos-Fincias et al., 2021; Valdemoros Dan Emeterio et al., 2018). Por ejemplo, los resultados obtenidos por Ballesta Pagán et al. (2021), señalan que los jóvenes se ven a atraídos a utilizar las redes sociales por el potencial que estas presentan para compartir contenidos, así como para comunicarse y como medio para ampliar su círculo social (Domoff et al., 2021;García del Castillo et al., 2020; García Galera et al., 2017), concluyendo que las motivaciones para utilizar las redes sociales no se limitan únicamente a aspectos personales y de construcción de la identidad, sino que también se dirigen a la satisfacción de necesidades sociales de tipo afectivo y relacional. Los jóvenes también han manifestado utilizar las redes sociales para el desarrollo de aprendizajes tanto académicos como sociales (García Galera et al., 2017; Ricoy & Martínez-Carrera, 2020; Romero-Rodríguez et al., 2021).

Por otro lado, estudios como los realizados por Fernández de Arrobayabe-Olaortua et al. (2020) y López-de-Ayala et al., (2020) muestran una gran variedad de usos que los jóvenes realizan de las diferentes plataformas digitales y que pueden ser analizados. En concreto, los menores actúan como consumidores de videojuegos y de diversos contenidos, principalmente de fotografías y vídeos protagonizadas por ellos mismos, seguido de música, series, películas y pornografía. Asimismo, son creadores de contenidos que posteriormente comparten con sus seguidores a través de diferentes aplicaciones. En este aspecto, las investigaciones también muestran diferencias en cuanto al género, de tal forma que las mujeres suelen ser más propensas a mostrar su imagen a través del uso de redes sociales, mientras que los hombres tienden más a hacer uso de los juegos online (Masanet et al., 2021; Tateno et al., 2019).

La naturalidad con la que jóvenes y adolescentes utilizan las pantallas ha provocado que a lo largo de las últimas décadas nos hayamos apoyado en la asumida natividad digital de la juventud (Prenksy, 2001) para justificar que jóvenes y adolescentes saben gestionar y utilizar esta tecnología. Sin embargo, la realidad parece ser bien distinta; los jóvenes no poseen esa capacidad crítica de gestionar el uso de artefactos tecnológicos (Escofet Roig et al., 2014; Rowlans et al., 2008), incluso existe un estudio donde se indica que los jóvenes no tienen esta natividad digital, precisamente por carecer de sentido crítico (Kirscher & De Bruyckere, 2017).

A tal efecto, el uso de las redes sociales por parte de los jóvenes si bien ofrece oportunidades y formas de interacción con otros usuarios, también entraña ciertos riesgos a los que los jóvenes se ven expuestos (García del Castillo et al., 2020). En este sentido y basados en estudios realizados en esta línea (por ejemplo, Castillo & Ruíz-Olivares, 2019; Hernández-Pérez, 2019; Ramos-Soler et al., 2018), entendemos por riesgo la probabilidad de que los jóvenes experimenten un daño o malestar psicológico, cognitivo, emocional y/o físico debido a un uso problemático de las pantallas, tal y como sería un uso excesivo o intensivo de estas. Prestando especial atención a este último aspecto, a partir de las investigaciones realizadas por autores como Walsh et al. (2018) y Sampaza-Kanyinga et al. (2019), se puede afirmar que dedicar más de dos horas diarias al uso de las pantallas puede considerarse un uso intensivo de estas. Por otra parte, los riesgos a los que se ven expuestos los jóvenes por el uso problemático de las pantallas pueden intensificarse debido a diferentes factores potenciadores como, por ejemplo, la edad, el sexo o la exposición de la privacidad de los jóvenes a través de las redes sociales (Castillo & Ruíz-Olivares, 2019; Ramos-Soler et al., 2018; Thoilliez, 2021).

Como resultado de lo anterior, la comunidad académica ha desarrollado numerosas investigaciones dirigidas a abordar algunos de los riesgos y efectos negativos procedentes tanto del abuso de las tecnologías como de la participación inadecuada en los entornos virtuales. Así pues, algunos de los fenómenos más señalados han sido diferentes tipos de adicciones (Benchea, 2021; Marzilli et al., 2020), destacando las dirigidas hacia los juegos online (Álvarez Menéndez & Moral Jiménez, 2020; Domoff et al., 2021; García del Castillo et al., 2020; Martínez-Sánchez et al., 2020; Palacios Ramírez et al., 2020; Vannucci et al., 2020), el ciberacoso (Domínguez-Alonso et al., 2017; Anderson & Jiang, 2018; Garaigordobil & Larrain, 2020; García del Castillo et al., 2020; Garmendia et al., 2019; McConnell et al., 2018; Savoia et al., 2021) o el FoMO (miedo a perderse algo) (Kuss & Griffiths, 2017). En definitiva, situaciones que exponen a los jóvenes a riesgos que conllevan efectos negativos en la salud mental, emocional y física, que pueden afectar al desarrollo de la identidad de estos, al rendimiento académico y/o al desarrollo de las relaciones (Arab & Díaz, 2015; Domoff et al., 2019, 2020, 2021; Raudsepp, 2019; Vannucci et al., 2109).

Método

Se realizó un estudio cuantitativo con un diseño de tipo ex post facto no experimental porque las variables no se ajustaron intencionalmente. A través de este estudio se pretende conocer el perfil de uso de las pantallas de los jóvenes españoles teniendo en cuenta el grupo de edad al que pertenecen (entre 12 y 15 años o entre 16 y 18 años). De esta forma, se plantean los siguientes objetivos específicos:

1. Conocer el perfil de uso (frecuencia y motivo) que tienen los jóvenes españoles de las pantallas. En concreto se espera que: H1. Existen diferencias estadísticamente significativas en el perfil de uso que tienen los jóvenes por grupo de edad comprendido entre los 12-15 años y los 16-18 años.

2. Conocer si la edad es un factor potenciador de riesgo hacia el uso excesivo de las pantallas en su tiempo libre. En concreto, se espera que: H2. Existen diferencias entre el tiempo diario dedicado a las pantallas en su ocio y el dedicado a actividades sin pantallas, observándose que se dedican más horas a las pantallas, sobre todo por parte de los participantes de mayor edad, teniendo así más probabilidad de utilizarlas excesivamente.

3. Conocer determinados comportamientos (utilización de varios perfiles, seguir influencers, compartir información personal) por parte de los jóvenes al utilizar las redes sociales. En concreto, se espera que: H3. Existen diferencias estadísticamente significativas en los comportamientos que tienen los jóvenes en las redes sociales en función de su edad, sexo y residencia.

Población y muestra

En este estudio participaron 2066 jóvenes españoles, de ellos 57.2% eran mujeres y 42.8% hombres, con edades comprendidas entre los 12 y 18 años (M= 14.92, D.T.= 1.77). La muestra quedó dividida en función de su franja de edad, donde el 55.4% tenían de 12 a 15 años y el 44.6% de 16 a 18 años. Con respecto a su lugar de procedencia, el 68.4% procedía de una zona urbana o ciudad y el 31.2% de una zona rural o pueblo.

Instrumento

Se utilizó el cuestionario Estudios sobre el uso de tecnología. Este instrumento fue consensuado entre los investigadores del proyecto (CONECT-ID. La identidad hiperconectada de la juventud y su percepción del tiempo en el ocio digital). Cada dimensión se generó considerando los resultados de un análisis cualitativo previo (Muñoz Rodríguez et al., 2020; Torrijos Fincias et al., 2021). Previo a la codificación del instrumento, se llevó a cabo una prueba piloto a través de una muestra incidental de 15 adolescentes, con el consentimiento de sus tutores legales. El resultado fue un cuestionario final de 19 ítems, obteniendo un índice satisfactorio de consistencia interna (Alfa de Cronbach = 0.713) de acuerdo al criterio establecido por George & Mallery (2003) en el que los índices entre 0.7 y 0.8 son considerados adecuados para el cuestionario total.

Este cuestionario anónimo se divide en tres secciones. La primera se corresponde con la frecuencia de uso de diferentes pantallas, para ello se establece una escala de respuestas tipo Likert de tres puntos (1= no uso, 2= uso limitado, 3= uso intenso). En la segunda sección, se establece una escala tipo Likert de 4 puntos (1= no uso; 4= más de 3 horas) y se dirige al estudio de las horas dedicadas a actividades en el tiempo libre, de forma que 3 ítems (días de diario, de festivo y vacaciones) están repartidos en dos factores (actividades con pantallas y actividades sin pantallas). Finalmente, en la tercera sección, se establece una escala Likert de 3 puntos (1= nunca me ha pasado; 3= muchas veces me ha pasado) para estudiar el motivo más habitual de uso. Por último, se establece una escala de respuesta dicotómica para analizar diferentes comportamientos de uso a través de 3 ítems (uso de varios perfiles, comparto de información personal y seguimiento de influencers).

El cuestionario fue transformado para su aplicación CAWI mediante formulario online. La aplicación de encuesta online es especialmente indicada en este estudio, no solo por la temática de este, sino por la población objetivo (Niemi et al., 2008).

Procedimiento de recogida y análisis de datos

El tamaño de la muestra fue calculado con la población universo porque la población objeto del estudio se encuentra escolarizada en su práctica totalidad, implicando tomar datos principalmente de población en contexto escolar. De acuerdo a datos oficiales del curso escolar 2018-2019 del Ministerio de Educación Cultura y Deporte, las tasas netas de escolarización para la población de 12 a 15 años en España son prácticamente del 100%, a los 16 años se sitúa en 96,0%, a los 17 años en 89,8% y a los 18 años en 79,5%.

El muestreo se realizó en dos etapas, de manera estratificada por conglomerados (Comunidades Autónomas españolas divididas en cuatro zonas: Centro, Noroeste, Levante y Sur), con selección de los puntos de muestreo (centros de enseñanza secundaria) considerando tres variables fundamentales: ámbito territorial (rural o urbano), posición socioeconómica del centro (renta baja, media, alta) y titularidad (público o concertado). La elección de los centros ha seguido un criterio de oportunidad relacionado con las redes de contacto institucionales del equipo de investigación. De esta forma, se han establecido cuotas para la recopilación de unidades muestrales aplicando criterios aleatorios dentro de cada centro garantizando el compromiso de aleatoriedad en la selección de la muestra.

El trabajo de campo se efectuó de manera continua e ininterrumpida, los siete días de la semana, entre septiembre de 2020 y enero de 2021, alcanzando una muestra de 2.720 unidades. Con el objetivo de eliminar los registros incompletos o no válidos, se decidió aplicar un proceso de depuración y de afijación en función de ámbito territorial, edad y género de la población universo. La muestra útil resultante para el estudio quedó compuesta por 2.066 unidades. En forma de síntesis, en la Tabla 1 aparecen de manera resumida los principales datos sobre el procedimiento de recogida de datos.

Tabla 1.
Ficha técnica de la encuesta
Tipo de encuestaEncuesta cuantitativa, anónima, autoadministrada en formato telemático, con aplicación de cuestionario estructurado.
UniversoPoblación de 12 a 18 años residente en España
Tamaño muestralN = 2066
Error de muestreoAprox. ±2.15% para un nivel de confianza de 95,5% y p=q=50, (2 sigmas)
InstrumentoCuestionario cerrado, algunas preguntas abiertas
Pretest15 entrevistas
Puntos de muestreo31 centros de educación secundaria, segmentados por ámbito geográfico, tamaño de municipio y entorno socioeconómico
Procedimiento de muestreoMuestreo polietápico, estratificado por conglomerados, con selección de las unidades primarias de muestreo (centros) de forma aleatoria proporcional, y de las unidades últimas de muestreo (individuos) de forma aleatoria simple con cuotas de sexo y edad

En cuanto al análisis de datos, se hallaron las frecuencias y porcentajes para conocer los datos descriptivos. En este estudio se aplicó la prueba estadística de Kolmogórov-Smirnov (con la corrección de significación de Lilliefors) con el objetivo de estudiar la normalidad de la muestra. Esta prueba de normalidad proporcionó una significación <.005 y, en consecuencia, se rechazó la hipótesis nula (H0), concluyendo que no se sigue una distribución normal. En consecuencia, y, siguiendo las aportaciones de autores como Dexter (2013) o Ríos y Peña (2020), se procedió realizar el análisis de datos mediante la utilización de técnicas estadísticas para muestras no normales (prueba de U de Mann-Whitney para muestras independientes). Los datos se analizaron por medio del paquete estadístico SPSS versión 26.0 (licencia de la Universidad de Salamanca).

Resultados

En relación al primer objetivo, conocer el perfil de uso de pantallas (ver, Tabla 2), se observó que el motivo de utilización de las pantallas en la mayoría de los participantes fue para divertirse (91.5%). Al examinar el uso de los participantes, se encontró que el dispositivo más utilizado es el móvil (92.9%) frente al uso de la Tablet que es el menos empleado (11.2%). En cuanto las aplicaciones más utilizadas, sobresale WhatsApp (69.7%) seguido por Instagram (54.3%). Para estudiar si existen diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos de edad, se aplicó la prueba estadística de Mann Whitney y los resultados mostraron que, en el caso del uso de dispositivos, existen diferencias estadísticamente significativas en todos los dispositivos a excepción del ordenador (χ2=528058; p-valor= .716); en el caso de los servicios existen diferencias estadísticamente significativas en todos los servicios a excepción del YouTube (χ2=517236; p-valor= .251), Telegram (χ2=516949; p-valor= .279) y las Apuestas online2=525433; p-valor= .923); y por último, en el caso de los motivos para utilizar las pantallas, existen diferencias estadísticamente significativas en todos los motivos excepto en el ligado a las relaciones sociales (χ2=514014; p-valor= .217).

Tabla 2.
Perfil de uso de las pantallas
Perfil de uso de las pantallasJóvenes de 12-15 añosJóvenes de 16-18 añosTOTALχ2 p-valor
N%N%N%
¿Qué dispositivos utilizas más?Móvil103289.789696.9192892.9493989.000
Tablet15513.5778.323211.2504963.000
Ordenador55848.544147.799948.1528058.716
Consola23620.59810.633416.1479586.000
¿Qué servicios utilizas con más intensidad?Youtube32027.927329.559328.6517236.251
Whatsapp59652.163969.2123559.7431701.000
Instagram50644.161766.9112354.3175.568.000
Tik Tok41736.325027.166732.2462736.000
Facebook40.3151.6190.9494362.000
Twitter544.714515.71999.6374773.000
Telegram11191201516949.279
Snapchat443.9424.6864.2498306.023
Spotify5274658563.5111253.8425890.000
Videojuegos online309271571746622.5414460.000
Apuestas online100.950.5150.7471864.923
Pornografía453.9434.7884.3471864.000
¿Para qué utilizas más las pantallas?Aprendizaje6195061850123759.9466374.000
Diversión103854.785841.4189691.5455041.000
Relaciones sociales23448.325051.748423.4514014.217

Con respecto al segundo objetivo, conocer si la edad puede ser un factor potenciador de riesgo hacia el uso excesivo de las pantallas en su tiempo libre (ver Tabla 3), se observó que la mayoría de los jóvenes dedican más de 3 horas al día a actividades que impliquen uso de pantallas en el tiempo libre (54.6%), sobre todo en el periodo de vacaciones escolares. De esta manera, solo 1.1% de los jóvenes afirman no utilizarlas durante su tiempo libre, siendo los jóvenes de 12-15 años los que afirman utilizarlas menos en el trascurso de su tiempo libre diario. Así pues, se encuentran diferencias estadísticamente significativas en el tiempo que los jóvenes dedican al desarrollo de actividades online en su tiempo libre según los grupos de edad. A este respecto, las puntuaciones del grupo de menor edad (12-15 años) son mayores que las del grupo de mayor edad (16-18 años). Esto se refleja en las horas online de diario (χ2= 439196; p<.000), las horas online fines y festivos (χ2= 471879; p<000) y en las horas online de vacaciones (χ2= 460063; p<000).

Tabla 3.
Tiempo dedicado a actividades online en el tiempo libre
Jóvenes 12-15 añosJóvenes 16-18 añosTotal
Horas online diarioHoras online fines y festivosHoras online vacacionesHoras online diarioHoras online fines y festivosHoras online vacaciones
N%N%N%N%N%N%N%
No uso322.870.6141.240.420.240.4631.1
Menos de 1 hora24940.6514.5756.610411.3293.2424.65509.9
Entre 1 hora y 3 horas61453.538333.827324.152757.124426.614515.8218639.4
Más de 3 horas2532269261.17706828857.164226.672479.1336954.6
Total114811331139239179156168100

Por otro lado, en cuanto al tiempo dedicado a las actividades sin uso de pantallas en sus momentos de ocio (ver Tabla 4), se observó que la mayoría de los jóvenes en general le dedica también más de 3 horas diarias (50.8%), especialmente en el periodo de vacaciones escolares. Se observa que el 4.2% de los jóvenes no dedican tiempo diario a actividades offline en su tiempo libre. Los resultados revelan que el porcentaje de jóvenes que no dedican tiempo diario libre a actividades offline es casi cuatro veces mayor que a actividades online (4.2% frente al 1.1%). Finalmente, se encuentran diferencias significativas en el tiempo dedicado a las actividades offline en el tiempo libre según los grupos de edad. Así pues, las puntuaciones del grupo de edades comprendidas entre 12 y 15 años son más elevadas que las del grupo de jóvenes de entre 16 y 18 años. Concretamente, estas puntuaciones se reflejan en las horas offline de diario (χ2= 501751; p< .005), las horas offline fines de semana y festivos (χ2=4448549; p<.000) y en las horas offline de vacaciones (χ2= 466374; p<.000).

Tabla 4.
Tiempo dedicado a actividades offline en el tiempo libre
Jóvenes 12-15 añosJóvenes 16-18 añosTotal
Horas offline diarioHoras offline fines y festivosHoras offline vacacionesHoras offline diarioHoras offline fines y festivosHoras offline vacaciones
N%N%N%N%N%N%N%
No uso958.2282.43332.86859.2111.280.92604.2
Menos de 1 hora29325.41099.47766.626028.1616.6444.884313.7
Entre 1 hora y 3 horas52245.341636.120564.541544.92592811312.2193031.3
Más de 3 horas23720.657720.681852.216117.458663.475081.1312950.8
Total1147113011329219179156162100

En cuanto al tercer objetivo, conocer determinados comportamientos (utilización de varios perfiles, seguir a influencers, compartir información personal) por parte de los jóvenes al utilizar las redes sociales (ver, Tabla 5) se observa que la mayoría siguen a influencers (87%) pero solo el 46.9% afirma utilizar varios perfiles y el 48.4% compartir información personal (fotografías, ubicación, aficiones…). En cuanto a las diferencias encontradas en función de la edad, sexo y residencia; en primer lugar, se observan diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de edad en el caso de compartir información personal (χ2= 375015; p<.000) y respecto a tener varios perfiles (χ2=465359, p<.000), siendo los jóvenes de 16-18 años (64.3% y 51.3%) quienes afirman hacerlo en mayor medida en comparación a los jóvenes de 12-15 años (35.7% y 48.9% respectivamente). En segundo lugar, se observan diferencias estadísticamente significativas entre el sexo de los jóvenes en el caso de compartir información personal (χ2= 413703; p< .000) y respecto a tener varios perfiles (χ2=421573, p<.000), siendo las mujeres quienes más afirman compartir información personal (57.2%) y utilizar varios perfiles (55%) en comparación con los varones (36.8% y 35.9% respectivamente). Y, en tercer lugar, se encuentran diferencias entre los jóvenes que siguen a influencers en función de su residencia, siendo un 87% aquellos procedentes de las zonas rurales.

Tabla 5.
Comportamientos en los usos de pantallas
ComportamientosEdadSexoResidencia
12-1516-18MujerVarónRuralUrbana
N %N %N %N %N %N %
Utilización de varios perfiles47548.949751.16485531735.932650.264445.8
Compartimiento de información personal41135.759164.367457.232436.833151.167047.3
Seguimiento de influencers100587.679686.3103988.275485.656687123038.7

Discusión y conclusiones

En esta investigación los resultados revelan que los procesos de comunicación y relación de jóvenes y adolescentes con el mundo que les rodea se realizan cada vez más a través de las pantallas. En primer lugar, atendiendo al primer objetivo planteado, conocer el perfil de uso, el smartphone fue el dispositivo que los jóvenes manifestaron utilizar con mayor frecuencia, coincidiendo con resultados obtenidos en estudios similares (Anderson & Jiang, 2018; INE, 2021; Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2019; Osorio-Tamayo & Millán Otero, 2020). El principal objetivo por el que los jóvenes utilizan este dispositivo es la búsqueda de entretenimiento y diversión en su tiempo de ocio, en este sentido, los participantes en el estudio indicaron que a través del smartphone accedían en la mayoría de las ocasiones a aplicaciones que les permitían comunicarse con su grupo de pares como WhatsApp e Instagram, coincidiendo de nuevo con los resultados obtenidos en estudios previos (Anderson & Jiang, 2018; Labrador Encinas et al., 2018; Martin et al., 2018; Martín-Martín et al., 2020; Ohannessian & Vannuci, 2020).

En cuanto al segundo objetivo, conocer si la edad es un factor potenciador del riesgo hacia un uso excesivo de las pantallas, nuestros resultados ponen de manifiesto que a medida que aumenta la edad lo hace el tiempo de uso y conexión a internet mediante estos dispositivos, coincidiendo con resultados de estudios previos (por ejemplo, Castillo & Ruíz-Olivares, 2019; Cebollero Salinas et al., 2022; Díaz-López et al., 2020; Osorio-Tamayo & Millán Otero, 2020; Peris et al., 2018, entre otros). Si bien los jóvenes manifiestan también dedicar cierto tiempo a actividades al margen del uso de las pantallas, estas se encuentran presentes en gran parte de sus actividades. Este hecho podría suponer un factor de riesgo si no se tienen las herramientas adecuadas para gestionar esa sobreexposición al uso de las pantallas, tal como ponen en evidencia otros estudios en esta línea (García del Castillo et al., 2020; Muñoz-Rodríguez et al., 2020; Pastor et al., 2022; Torrijos-Fincias et al., 2021). Atendiendo al comportamiento que muestran jóvenes y adolescentes al hacer uso de estos dispositivos digitales precisa destacar que, a medida que aumenta la edad, los jóvenes comparten más información personal, siendo, en este caso, las mujeres quienes exhiben más información personal en sus redes sociales y quienes más perfiles diferentes tienen en una misma red social. Precisamente, el hecho de que sean las mujeres las que más comparten contenido personal en las redes, parece estar relacionado con un mayor riesgo de sufrir acoso en la red (Savoia et al., 2021). Esta idea se ve reforzada por el estudio realizado por Castillo y Ruíz-Olivares (2019), cuyos resultados manifiestan que ser mujer y haber estado en posesión de un smartphone desde una edad temprana, en torno a los 10 años, se convierte en un factor potenciador de riesgo.

Por otro lado, nuestros resultados arrojan un aspecto que ha sido poco estudiado hasta la fecha y es que, si bien la mayoría de los participantes en el estudio manifiestan seguir a influencers, la gran mayoría de los que los siguen son aquellos jóvenes que viven entorno rural. Este resultado podría ser de interés para el planteamiento de futuras investigaciones que traten de explorar hasta qué punto los influencers son los preferidos del público juvenil que habita en núcleos rurales.

Está claro que las pantallas, y especialmente los smartphones, se han convertido en el principal medio de relación y socialización de los jóvenes, en su nueva forma de habitar en un mundo onlife. La pantalla no es un solo un accesorio más en manos de un joven, sino que es el escenario, entorno o contexto que permite la incorporación de procesos de enculturación y desarrollo de su identidad. Al mismo tiempo, las redes sociales se han convertido en el espacio por excelencia de comunicación y relación de jóvenes y adolescentes. Para Castillo & Ruíz-Olivares (2019) y Labrador Encinas et al. (2018), las redes sociales, además de ser entornos de socialización, actúan como un reforzador positivo en sí mismo y de fácil acceso. Los mensajes, comentarios deseables o likes recibidos pueden ser asimilados como estímulos inmediatos de carácter reforzante, esto a su vez influye directa y significativamente en el incremento del uso de las pantallas repercutiendo en el aumento de los riesgos a los que se ven expuestos los jóvenes (Besolí et al., 2018).

Corresponde a la Pedagogía de nuestro tiempo prestar atención a estos fenómenos, en concreto, ofreciendo formación que permita identificar y aprovechar las potencialidades del uso de estos dispositivos y aplicaciones, así como corregir aquellas acciones potencialmente peligrosas y el uso problemático de las pantallas. Para ello, debemos superar una educación dirigida a las recomendaciones de uso de las redes sociales y enfocarnos en una educación que atienda a los procesos afectivos, relacionales, comunicacionales e informacionales; una educación dirigida a la gestión de su exposición en las redes y a la autorregulación, haciéndoles entender que la frontera entre lo online y lo offline cada vez se vuelve más difusa; una educación que afronte los riesgos a los que la juventud se expone en una vida onlife a través de un uso responsable y ético de las pantallas. A este efecto, es necesario abordar esta educación desde una perspectiva global, contando con la participación no solo de los centros de educación formal, sino también contando con la implicación de organismos y asociaciones sociales y culturales, así como de las propias familias, proporcionando programas de prevención del uso inadecuado de las pantallas con la finalidad de que los jóvenes puedan experienciar una vida onlife y offlife sana, especialmente en un período crítico para su desarrollo.

Agradecimientos

Financiación

Esta investigación se inscribe dentro de los siguientes proyectos financiados:

1) “CONECT-ID. La identidad hiperconectada de la juventud y su percepción del tiempo en el ocio digital”. Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Referencia: PGC2018-097884-B-I00 (2019-2022). IP. José Manuel Muñoz Rodríguez.

2) “NATEC-ID. Análisis de los procesos de (des-re) conexión con la NAturaleza y con la TEcnología en la construcción de la IDentidad infantil. Ministerio de Ciencia e Innovación. Referencia: PID 2021-122993NB-100. IP. José Manuel Muñoz Rodríguez.

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Notas de autor

1 Alicia Murciano-Hueso (aliciaamh@usal.es). Doctora en Educación por la Universidad de Salamanca con mención Internacional (2022). Graduada en Sociología con diploma de honor por su expediente académico y Máster en Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas por la Universidad de Salamanca. Obtuvo una Beca de Colaboración para trabajar en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación en 2017/2018 en la Universidad de Salamanca, donde actualmente es Docente e Investigadora en Formación. Es miembro del grupo de investigación Procesos, Espacios y Prácticas Educativas - GIPEP- y Asistente editorial en "Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria" (ISSN: 1139-1723). Su investigación se centra en los adultos mayores, la tecnología educativa y el desarrollo socioemocional.
2 Mariana Gutiérrez-Pérez (barbaragutierrez@usal.es). Doctora en Educación por la Universidad de Salamanca (USAL) con Mención de Doctorado Internacional (2022). Graduada en Pedagogía (2016) y en el Máster Universitario TIC en educación: análisis y diseño de proceso, recursos y prácticas formativas (2017), ambas titulaciones cursadas en la USAL. Actualmente es Profesora Asociada en la Facultad de Educación (USAL), adscrita al Departamento de Teoría e Historia de la Educación. Miembro del Grupo de Investigación Reconocido Procesos, Espacios y Prácticas Educativas de la USAL. Su trayectoria investigadora se centra en: procesos de enseñanza y aprendizaje mediados por tecnologías, educación de adultos y mayores, pedagogía social e intervención socioeducativa.
3 Judith Martín-Lucas (judithmartin@usal.es). Profesora Ayudante Doctora. Doctora en Educación con mención Internacional (2021) por la Universidad de Salamanca, Premio Extraordinario de Doctorado. Graduada en Educación Social (2014) por la Universidad de Salamanca, con Premio Extraordinario de Grado (2015). Máster interuniversitario en Cooperación Internacional al Desarrollo (2015) por las Universidades de Salamanca, Valladolid, León y Burgos, con Premio Extraordinario de Máster (2016). Forma parte del grupo de investigación Procesos, espacios y prácticas educativas (GIPEP). Sus líneas de investigación se centran en el estudio la transición del entorno tradicional al digital dentro de los procesos, espacios y prácticas educativas y la neurociencia social de la educación. Esta temática le ha llevado a realizar una estancia de investigación en la Resarch Unit of Education and Society de la KU Leuven. Desde 2019 forma parte del equipo de redacción de la revista Teoría de la Educación.
4 Agustín Huete-García (ahueteg@usal.es). Profesor del Departamento de Sociología y Comunicación en la Facultad de Educación, Universidad de Salamanca. Miembro del Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) y del grupo de Investigación Reconocido GIPEP. Miembro de la Asociación Española de Sociología de la Discapacidad (ASESDIS), de la que fue presidente entre 2008 y 2011. Miembro de Promotor de InterSocial (www.intersocial.es), sociedad dedicada a actividades de consultoría e investigación social, de la que fue director entre 1999 y 2017. Director de la revista Actas de Coordinación Sociosanitaria. Autor de estudios sociales de la discapacidad y otros colectivos en riesgo de exclusión en ámbito local, regional, estatal e internacional. Consultor e Investigador para diferentes instituciones públicas y privadas como: INE, CERMI, ONCE, FEDER, Down España, Junta de Castilla y León, Comunidad de Madrid, Región de Murcia, Fundación CASER, Real Patronato sobre Discapacidad, IMSERSO, Ministerio de Educación, Banco Interamericano de Desarrollo (IDB) y Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), entre otras.

Autora de correspondencia: Judith Martín-Lucas (judithmartin@usal.es)

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