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        <title type="main" xml:lang="es">LA PRAGMÁTICA EN EL AULA DE ÁRABE/LE BAJO UN ENFOQUE INTEGRAL: ENSEÑANZA DE ESTRATEGIAS DE CORTESÍA VERBAL PARA LA FORMULACIÓN DE PETICIONES</title>
        <title type="sub" xml:lang="en">Pragmatics in the Arabic as a Foreign Language Classroom from the Perspective of the Integrated Approach: Teaching Verbal Politeness Strategies for Making Requests</title>
        <author>
          <persName>Victoria KHRAICHE RUIZ-ZORRILLA</persName>
          <idno type="ORCID">0000-0003-3191-8669</idno>
          <email>vkruiz@ucm.es</email>
          <affiliation>Universidad Complutense de Madrid</affiliation>
        </author>
      </titleStmt>
      <publicationStmt>
        <publisher>Editorial</publisher>
        <date type="published" when="2026">2026</date>
        <availability>
          <licence>CC BY-NC</licence>
        </availability>
      </publicationStmt>
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        <bibl>Documento original convertido de HTML</bibl>
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        <language ident="es">Español</language>
        <language ident="ar">Árabe</language>
        <language ident="en">Inglés</language>
      </langUsage>
      <abstract>
        <p>Resumen del artículo [ver contenido completo en el documento]</p>
      </abstract>
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    <revisionDesc>
      <change when="2026-01-27">Conversión de HTML a TEI</change>
      <date type="received">31/05/2025</date>
      <date type="accepted">24/07/2025</date>
    </revisionDesc>
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  <text>
    <body>
      <div type="section">
        <p rend="center">https://orcid.org/0000-0003-3191-8669</p>
        <p rend="justify">Recibido: 31/05/2025 Aceptado: 24/07/2025</p>
      </div>
      <div type="abstract">
        <p rend="justify">Abstract: This article emphasizes the importance of introducing pragmatic content into curriculum design from the initial levels of instruction, with special attention to the speech act of requesting —one of the acts that generates the greatest communicative tension and the highest number of cultural misunderstandings. To select appropriate pragma-linguistic content, six request scenarios are analyzed, in which both the degree of imposition of the requested object or service and the social distance between interlocutors vary. The study examines the verbal politeness strategies used in six role-play simulations conducted by ten native Syrian informants who speak Levantine Arabic and have a high level of proficiency in the standardized variety. The main objective is to determine which politeness strategies and which register —more dialectal or more standard— are employed in each scenario. The results are considered as a potential model for oral production in Arabic as a Foreign Language classrooms that adopt an integrated approach to language instruction.</p>
      </div>
      <div type="keywords">
        <p>Palabras clave: Árabe Lengua Extranjera. Enfoque integral. Pragmática. Árabe levantino.</p>
        <p rend="justify">Keywords: Arabic as a Foreign Language. Integrated Approach. Pragmatics. Levantine Arabic.</p>
        <p rend="justify">Cómo citar: KHRAICHE RUIZ-ZORRILLA, Victoria. “La pragmática en el aula de árabe/LE bajo un enfoque integral: enseñanza de estrategias de cortesía verbal para la formulación de peticiones”. Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos. Sección Árabe-Islam, 75 (2026), pp. 125-162. DOI: 10.30827/meaharabe.v75.34057</p>
      </div>
      <div type="section" n="1">
        <head>1. Introducción</head>
        <p rend="justify">Si partimos de la suposición de que ningún hablante es capaz de expresarse de manera neutra, tenemos entonces que plantearnos la existencia de unas reglas regulativas del comportamiento humano cuya violación no afectaría la comunicación verbal sino las convenciones inherentes a los buenos modales[1]. Esto es lo que se denomina cortesía verbal y se entiende como un conjunto de estrategias conversacionales que permite a los individuos mantener un equilibrio en sus relaciones interpersonales[2]. Para lograr esa ponderación, el estudiante de árabe, como el de cualquier otra lengua extranjera, debe ejercitar estrategias que marquen el grado de cortesía en contextos reales. Esto implica asimilar las pautas sociopragmáticas que rigen su uso, así como las formas gramaticales y léxicas mediante las que los hablantes expresan significados pragmáticos. Es decir, trabajar el discurso y sus normas estructurales y secuenciales, lo que conlleva aprender rutinas, patrones de respuesta y turnos en L2.</p>
        <p rend="justify">En el caso del árabe, la enseñanza de la cortesía verbal plantea abundantes dilemas, tanto ante la programación de contenidos sociopragmáticos como pragmalingüísticos, debido principalmente a la situación de diglosia y a la pluralidad cultural de los hablantes de referencia, naturales de diversos países árabes, nativos de diferentes variedades dialectales del árabe y hablantes del árabe culto moderno como lengua vehicular.</p>
        <p rend="justify">Este trabajo reflexiona sobre la necesidad de abordar la cortesía verbal en el aula de árabe/LE y propone soluciones desde el enfoque integral. El acto de habla analizado es la petición, al ser especialmente exigente en términos de adecuación pragmática, donde las estrategias de cortesía se evidencian con mayor claridad.</p>
        <p rend="justify">El corpus se elaboró en el curso 2003-2004 a partir de juegos de rol con diez alumnos de nivel C2 del Instituto Cervantes de Damasco y diez españoles residentes en la ciudad, estudiantes o docentes del Instituto. En estas simulaciones, los participantes asumieron los roles de solicitante y otorgador.</p>
        <p rend="justify">Las grabaciones se agruparon en tres tipos: producciones en español de hablantes nativos (EL1), producciones en árabe levantino de hablantes nativos (DSL1), y producciones en español de hablantes nativos de árabe levantino, que no se analizan aquí, aunque sí en el estudio original para el que se recogieron[3].</p>
        <p rend="justify">Estas muestras se recopilaron casi una década antes del conflicto armado en Siria, cuando el nivel de árabe estándar en la población era uno de los más altos del mundo árabe, comparable al de Iraq antes de 2003. En ambos países, el régimen del Baaz había promovido desde los años sesenta la enseñanza del árabe culto y la educación pública. Por ello, muchos sirios con estudios básicos usan ambas variedades o, al menos, son plenamente capaces de hacerlo. Además, el árabe estándar se emplea con naturalidad como recurso de cortesía, más que en países vecinos como Jordania o Líbano. Esta característica convierte al dialecto sirio de entonces en un modelo idóneo para la enseñanza del árabe desde un enfoque integral.</p>
        <p rend="justify">Sin embargo, el uso de la variedad estandarizada como estrategia de cortesía no depende solo de las políticas educativas, sino también del nivel formativo, clase social, origen urbano o rural, edad, conocimiento de otras lenguas o religión del hablante. Estas variables deberían abordarse en estudios más amplios. Este trabajo se limita a resultados orientados al desarrollo de materiales para aprendientes hispanohablantes de árabe/LE con un perfil similar al de los informantes del corpus.</p>
        <p rend="justify">Así pues, el principal objetivo de este análisis es estudiar la variabilidad transcultural: es decir, en qué orden difieren españoles y sirios a la hora de formular peticiones en sus respectivos idiomas, para así poder ofrecer un repertorio útil de fórmulas y estrategias de cortesía verbal, adaptadas a clases de árabe/LE con enfoque integral, donde se combinan variedad estándar y dialectal, destacando sus puntos de tangencia.</p>
        <p rend="justify">Este enfoque busca reflejar la realidad sociolingüística árabe, marcada por la coexistencia e interacción de variedades. A diferencia del modelo tradicional, centrado solo en el árabe estándar moderno, propone integrar desde el inicio tanto esta variedad como las dialectales, favoreciendo una competencia comunicativa auténtica. Frente a la concepción clásica de la diglosia, adopta una visión dinámica que reconoce la diversidad de registros y usos reales.</p>
        <p rend="justify">Los trabajos de autores como al-Sa‘īd Badawī, cuyo estudio clásico sobre los niveles lingüísticos del árabe contemporáneo en Egipto[4] resultó fundamental para entender la estratificación funcional de la lengua, o estudios como el de Arne Ambros o Erwin Bloman y Manfred Woidich[5] sobre la variedad siria, entre otros, abrieron las puertas a una cierta desestigmatización de la enseñanza del árabe vernáculo. Que poco después, en la década de los noventa se tradujo en una vuelta de tuerca más, la iniciativa de Munther Younes[6] de incorporar de manera sistemática el dialecto en el currículo de árabe/LE mediante una propuesta coherente y estructurada, contribuyendo decisivamente a sentar las bases de un enfoque integral.</p>
        <p rend="justify">A los mencionados trabajos pioneros se suman las aportaciones más recientes desde la lingüística aplicada y de la pragmática intercultural, como las recogidas por Erwin Bloman y Manfred Woidich[7], Munther Younes[8] o las de autores como Mahmoud al-Batal, Emma Trentman, Mike Turner, Sonia Shiri o el propio Younes, que destacan, junto con otros muchos docentes e investigadores[9], la necesidad de una enseñanza orientada al uso real y contextualizado de la lengua, sin obviar las dificultades y dilemas que esta opción implica en el diseño curricular). Esta obra, además, dedica varios capítulos, a «escuchar» tanto a docentes como a estudiantes adeptos a un enfoque integral de la enseñanza-aprendizaje del árabe, voces de estos últimos que sin duda deberían ser tenidas en cuenta de manera prioritaria si se persigue el éxito en dicho proceso: puesto que, al fin y al cabo, el análisis de las necesidades del alumnado debe fijar la pauta del diseño de todo programa curricular.</p>
        <p rend="justify">En España, algunos trabajos ya comienzan asimismo a hacer hincapié en la urgencia de adaptar el currículo de árabe/LE a los intereses y necesidades de los aprendientes y a poner de relieve la necesidad de considerar las lenguas vernáculas[10]. Autores como Francisco Moscoso han profundizado en la historia del estudio del árabe marroquí en España y defendido la enseñanza de esta lengua en las escuelas españolas[11]. Victoria Aguilar, por su parte, aboga por la integración de esta variedad en las programaciones académicas universitarias bajo un enfoque integral, de cuya práctica es pionera y defensora[12]. En cuanto al árabe levantino, encontramos la obra de Carmen Berlinches sobre el dialecto de Damasco, que cubre un vacío en los estudios españoles, más centrados en el árabe marroquí[13].</p>
        <p rend="justify">Por último y volviendo al objetivo principal de nuestro trabajo, resta decir que, aparte de favorecer la selección de exponentes lingüísticos, el análisis de la variabilidad transcultural nos permitirá evaluar en qué medida las diferencias idiosincrásicas entre informantes sirios y españoles favorecen que el grado de imposición y la diferencia social en cada situación propuesta no sean los mismos y que por ello puedan producirse desajustes pragmáticos que tal vez supongan un riesgo potencial de malentendido cultural[14].</p>
      </div>
      <div type="section" n="2">
        <head>2. Perspectiva pragmática</head>
        <p rend="justify">La pragmática es la rama de la lingüística que estudia el lenguaje y su relación con los hablantes, así como las circunstancias y contextos de la comunicación. Es decir, el estudio de la comprensión y producción de la acción lingüística en su contexto[15].</p>
        <p rend="justify">El desarrollo de la pragmática como disciplina ha supuesto un avance importante en la metodología de la enseñanza de lenguas extranjeras bajo el paraguas de un enfoque comunicativo. En las últimas décadas del siglo XX, la pragmática tuvo un gran desarrollo con teorías como la de los actos de habla de John Austin[16] y John Searle[17], el principio de cooperación de Grice[18], la cortesía verbal (Leech, Brown y Levison, y Haverkate)[19] o la relevancia (Sperber &amp; Wilson)[20]. La pragmática transcultural y la pragmática del interlenguaje, o pragmática de la interlengua, han desarrollado en gran medida la teoría de los actos de habla. El proyecto transcultural de realización de los actos de habla (CCSARP) de Shoshana Blum-Kulka, Juliane House, Gabriele Kasper[21], llevado a cabo con hablantes de diferentes países, ha alcanzado una meritoria importancia por haber desarrollado una metodología para el análisis de los actos de habla en los estudios transculturales y de la interlengua.</p>
        <p rend="justify">En las décadas recientes, los estudios de cortesía verbal han seguido evolucionando. Así, se han desarrollado nuevas aproximaciones, como el modelo relacional-discursivo propuesto por Bargiela-Chiappini, Haugh y Locher[22], la noción de cortesía como construcción contextualizada (Locher y Watts)[23], o las revisiones críticas del modelo clásico de Brown y Levinson en contextos no occidentales realizadas por Gino Eelen y Dániel Z. Kádár y Michael Haugh[24]. Asimismo, investigaciones recientes han incorporado el análisis multimodal y mediado por tecnología, como muestran estudios sobre cortesía en comunicación digital y en contextos interaccionales interculturales mediados por plataformas[25]. Estas nuevas perspectivas han ampliado el concepto de cortesía más allá de las normas socioculturales fijas, considerando su carácter dinámico, situado y negociado en la interacción.</p>
        <p rend="justify">En el ámbito hispano, y en particular en España, la investigación sobre cortesía verbal y pragmática intercultural ha experimentado un notable desarrollo desde los años noventa, consolidándose en las dos últimas décadas. Investigadoras como Diana Bravo han sido clave en la formulación de un modelo sociocultural de cortesía en contextos hispánicos, con obras como La perspectiva sociopragmática. Actos de habla: cortesía y comunicación intercultural, donde propone una visión culturalmente situada de la cortesía que cuestiona el modelo universalista de Brown y Levinson. En la misma línea, Antonio Briz ha impulsado el análisis de la cortesía y la atenuación desde la perspectiva del español coloquial con trabajos como Cortesía y conversación: de lo escrito a lo oral y El español coloquial en la conversación. Aparte de los trabajos de María Victoria Escandell-Vidal, en el ámbito de la enseñanza del español como lengua extranjera, destacan también estudios como los de María Jesús Fernández Guerra sobre la interlengua pragmática y la enseñanza de la cortesía, o María del Mar Fernández Fuertes, centrados en la adquisición pragmática de aprendientes bilingües[26].</p>
        <p rend="justify">Estas aportaciones han contribuido no solo a la investigación académica, sino también al diseño de materiales didácticos de ELE sensibles a la variación pragmática, que en la enseñanza de lengua árabe todavía son escasos.</p>
      </div>
      <div type="section" n="3">
        <head>2.1. Sociopragmática y pragmalingüística[27]</head>
        <p rend="justify">La sociopragmática se ocupa, entre otras cosas, del grado de dirección de los actos de habla dentro de una comunidad y de cómo difieren entre culturas según la transparencia con que se emiten dichos actos.</p>
        <p rend="justify">Las reglas que gobiernan la elección de un enunciado más o menos directo son meramente culturales. Por ello, es esencial incluir contenidos socioculturales y sociolingüísticos en las programaciones docentes para que los aprendientes puedan comunicarse de forma adecuada y eficaz. Algunos aspectos clave son:</p>
        <p rend="justify">I. Posible existencia en la lengua objeto de nuevas categorías de actos de habla ajenos al estudiante.</p>
        <p rend="justify">Un estudiante español de árabe deberá aprender a decir نعيماً (Que lo disfrutes, literalmente, frescura) a alguien que acaba de ducharse o de cortarse el pelo. En cambio, un estudiante francés no se extrañará ante este enunciado, similar a bonne douche, al menos en la primera de las situaciones. Del mismo modo, un estudiante sirio de español no tendría que considerar descortés que en una tienda de ropa en España no le felicitara el dependiente tras haber realizado su compra, algo muy común en el comercio sirio.</p>
        <p rend="justify">Es decir, al estudiar una lengua extranjera, debe tenerse en cuenta la necesidad de emplear o no fórmulas de cortesía según la situación concreta.</p>
        <p rend="justify">II. Valores culturales específicos de cortesía</p>
        <p rend="justify">Para un hispanohablante, la cortesía suele asociarse a la indirectividad, aunque existen muchas formas de expresarla. En árabe, por ejemplo, no hay distinción entre tú y usted, pero sí una amplia gama de tratamientos y apelativos honoríficos según edad, profesión y estatus social del interlocutor.</p>
        <p rend="justify">Así, si queremos llamar la atención a una persona por la calle para preguntarle, por ejemplo, por la ubicación de un determinado establecimiento, deberemos escoger el vocativo adecuado. En Siria diríamos: يا أستاذ (profesor, maestro), que en español equiparamos a Señor si se trata de un hombre adulto con un estatus social medio-alto, con apariencia de disfrutar de una comodidad económica o de tener estudios superiores[28]. En cambio, emplearíamos يا معلم (instructor, maestro de oficio) si se trata de una persona joven o de una persona que desempeña trabajos que no exigen una preparación técnica o universitaria —comerciantes, trabajadores manuales, conductores de taxi, etc—, o bien, يا حاجّ (peregrino)/ يا حاجة (peregrina) si se tratara de un hombre o una mujer de confesión musulmana que ya han realizado la peregrinación a La Meca o de muy avanzada edad, o bien يا عمي (mi tío paterno), يا عمتي (mi tía paterna), o ya tante (tía) en francés, si se trata de un hombre o de una mujer, respectivamente, que pertenecen a una generación o dos por encima de la nuestra por los que queremos demostrar cierto afecto respetuoso. También podríamos dirigirnos empleando يا أختي (mi hermana), يا أخي (mi hermano) para dirigirnos a una persona de edad similar a la nuestra y con un estatus social más o menos parecido, etc.</p>
        <p rend="justify">Es decir, el estudiante de árabe debe conocer desde el inicio estas fórmulas y las normas que rigen su uso si desea convertirse en un hablante intercultural eficaz.</p>
        <p rend="justify">En cuanto a la pragmalingüística, esta se ocupa de las formas gramaticales y léxicas que los hablantes utilizan para expresar un significado pragmático. Incluye el aprendizaje de rutinas, patrones de respuesta y turnos de habla en L2. Así, el estudiante de árabe tendrá que aprender cierto número de formas de saludo, pero también sus correspondientes posibles pares conversacionales, que conforman las adecuadas respuestas: مرحبا (hola), مرحبتين (dos holas [respuesta amistosa]), السلام عليكم (la paz sea con vosotros), وعليكم السلام (y con vosotros la paz), صباح الخير (buenos días, literalmente, mañana de bien), صباح النور (literalmente, mañana de luz).</p>
        <p rend="justify">Este conocimiento debe ir acompañado de la comprensión de sus normas de uso. De lo contrario, surgirán errores pragmáticos. Por ejemplo, un hablante nativo de variedad dialectal siria puede decir الحمد لله (gracias a Dios) si le preguntan qué tal está o en situaciones en las que quiere expresar alivio, y puede elegir إن شاء الله (si Dios quiere), si quiere significar deseo o esperanza o, simplemente, algo así como ya veremos. Estas expresiones, aunque ligadas a la religiosidad, son fórmulas fosilizadas muy comunes. Tras una inmersión en Siria, muchos estudiantes tienden a usarlas con frecuencia, pero deben tener cuidado: su uso excesivo puede parecer exagerado o fuera de lugar en entornos laicos, provocando una percepción de afectación.</p>
        <p rend="justify">La pragmalingüística también abarca niveles como la fonética, sintaxis, léxico o semántica. Gumperz ha mostrado cómo las claves paralingüísticas —tono, entonación, etc.— también forman parte de ella, y cómo pueden variar incluso entre variedades del mismo idioma. En este trabajo, nos centraremos en los aspectos gramaticales y léxicos y en las normas discursivas que regulan la estructura y secuencia de los enunciados[29].</p>
      </div>
      <div type="section" n="4">
        <head>2.2. El concepto de cortesía verbal</head>
        <p rend="justify">Desde principios de los años setenta, la cortesía verbal se convierte en un tema de gran interés dentro del ámbito de la pragmática. En 1967, Herbert Paul Grice expone en una conferencia[30] su teoría de la conversación cooperativa. Según Grice, las interacciones verbales no son meras secuencias de enunciados aislados, sino actos cooperativos regidos por expectativas compartidas. Para que una conversación funcione racionalmente, los participantes deben cumplir un principio de cooperación, que se resume en la siguiente directriz:</p>
        <p rend="justify">Haz tu contribución conversacional tan informativa como se requiera, en el momento en que se produce, de acuerdo con el propósito o dirección aceptada del intercambio comunicativo en el que estás participando[31].</p>
        <p rend="justify">Este principio se articula a través de cuatro categorías o máximas:</p>
        <p rend="justify">A. Haga su contribución tan informativa como sea requerido. No haga su contribución más informativa de lo requerido (máxima de cantidad).</p>
        <p rend="justify">B. Diga solamente lo que cree que es verdadero (máxima de calidad).</p>
        <p rend="justify">C. Haga contribuciones pertinentes (máxima de pertinencia).</p>
        <p rend="justify">D. Sea perspicuo. No sea ambiguo. No sea oscuro. Sea breve (máxima de manera)</p>
        <p rend="justify">La violación intencionada de estas máximas, lejos de entorpecer la comunicación, puede generar implicaturas conversacionales, es decir, significados indirectos que los interlocutores infieren contextualmente[32]. Sin embargo, Grice no profundizó en determinar qué es lo que hace que un enunciado sea pertinente, oscuro o ambiguo.</p>
        <p rend="justify">Lakoff quiso llegar más lejos teniendo en cuenta que muchas de estas máximas eran violadas precisamente cuándo entraban en conflicto con la cortesía y propuso tres máximas: no importunar, ofrecer alternativas y hacer sentir bien al interlocutor. Para ella, las máximas de Grice son una forma de evitar molestias, pero pueden entrar en conflicto con la cortesía, sobre todo cuando predomina el deseo de agradar. Ilustra esta tensión con el ejemplo del eructo como señal de aprecio en la cultura china, aceptable allí pero ofensivo en otras[33]. Lakoff responde así a una posible objeción a su teoría —la relatividad cultural— argumentando que, aunque las máximas de cortesía son universales, las costumbres y los modos de realizarlas varían según qué máxima domina en cada comunidad[34].</p>
        <p rend="justify">Leech amplió este marco con su principio de cortesía, orientado a equilibrar contenido informativo e impacto interpersonal, desglosado en seis máximas: tacto, generosidad, aprobación, modestia, acuerdo y simpatía[35]. Refiriéndose a las máximas de Grice, Leech señala que la cortesía puede llevar a suprimir o disfrazar la verdad (máxima de calidad) o a introducir ambigüedad deliberada (máxima de manera), con el fin de proteger la imagen del interlocutor. Además, recoge el planteamiento de Lakoff sobre el relativismo cultural, pero lo refina al sostener que, aunque los principios subyacentes de la cortesía son universales, su realización y jerarquización dependen del contexto cultural[36].</p>
        <p rend="justify">Penélope Brown y Stephen Levinson[37] asumieron el Principio de cooperación de Grice y propusieron un concepto básico para explicar el funcionamiento de la cortesía: la imagen. El término en inglés face se emplea en sentido metafórico para referirse a la personalidad del ser humano, a su prestigio social. La imagen de cada ser humano se compone de un polo positivo y otro negativo. El primero se refiere a la imagen positiva que cada individuo tiene de sí mismo, la cual quiere conservar y reforzar para que sea contemplada por todos los miembros de la sociedad. El segundo se refiere al deseo natural de cada individuo de que sus deseos y actos no sean frustrados. Así, en la interacción, los interactuantes buscan un equilibrio intentando proteger a la vez su propia imagen y la del otro[38].</p>
        <p rend="justify">Haverkate, por su parte, cree que las máximas de Lakoff no enfocan la interacción verbal desde la misma perspectiva. Las dos primeras máximas («No importune» y «Ofrezca alternativas») representan máximas desarrolladas por hablantes exhortativos, y la última («Haga que O se sienta bien, compórtese amigablemente») es más general, y no se asocia a ningún acto del habla en particular. Es decir, las dos primeras máximas se identifican con lo denominado cortesía negativa y la última con la cortesía positiva[39].</p>
      </div>
      <div type="section" n="5">
        <head>3. La petición: estrategias para realizar un acto de habla que amenaza la imagen negativa del interlocutor</head>
        <p rend="justify">La petición es un acto del habla que amenaza la libertad del interlocutor para actuar libremente y, por tanto, su imagen negativa. Podemos distinguir cuatro estrategias para realizar este tipo de actos[40]:</p>
        <p rend="justify">— Se realiza directamente, sin cortesía: no se considera la imagen del otro. Se usa en situaciones urgentes o tensas. Ej.: Cierra la ventana.</p>
        <p rend="justify">— Con cortesía positiva: refuerza la imagen positiva del interlocutor, haciéndole sentir imprescindible. Ej.: Tú ya sabes cómo son estas cosas, eres una persona muy preparada y con mucha experiencia. Te imaginas que ocurriría si saliese esta información a la luz, ¿no?</p>
        <p rend="justify">— Con cortesía negativa: se reconoce la intromisión y se ofrece libertad de elección. Ej.: Por favor ¿podrías ser lo más discreto posible? Sé que te pongo en una situación difícil, pero es un tema muy delicado.</p>
        <p rend="justify">— Indirectamente: no hay elementos exhortativos visibles, permite al interlocutor centrarse solo en el contenido. Ej.: ¡Qué frío hace! ¿No?</p>
        <p rend="justify">— Se evita ejecutar el acto.</p>
        <p rend="justify">Blum-Kulka se refiere a estas mismas estrategias al tratar el acto de habla de la petición. Ofrece la siguiente clasificación en la que se mezclan estrategias propiamente dichas con estilos de cortesía, planteando cuatro posibles opciones a la hora de formular una petición[41]:</p>
        <p rend="justify">A. Peticiones totalmente directas (equivale a la primera estrategia planteada por Haverkate).</p>
        <p rend="justify">B. Cortesía de solidaridad (se identifica, comúnmente, con la cortesía positiva de Haverkate y persigue la empatía con el interlocutor mediante recursos como la alabanza, el énfasis en el punto de vista compartido, los nombres cariñosos etc.).</p>
        <p rend="justify">C. Cortesía de deferencia (se identifica, comúnmente con la cortesía negativa de Haverkate, se manifiesta mediante fórmulas indirectas)[42].</p>
        <p rend="justify">D. Estrategias no explícitas (se identifican con la cuarta estrategia que plantea Haverkate, en este tipo de peticiones no existe ningún rasgo formal que denote el carácter exhortativo de la locución).</p>
        <p rend="justify">Cada hablante puede combinar estas estrategias, aunque la preferencia depende de factores culturales y de si se protege la imagen positiva o negativa del interlocutor.</p>
        <p rend="justify">Este trabajo analiza qué estrategias predominan entre nuestros informantes y cómo difieren entre grupos, según variables sociales. Así, buscamos establecer qué exponentes lingüísticos deben aprender los estudiantes hispanohablantes de árabe para formular peticiones adecuadas —corteses o no— en su lengua meta. Descripción de los parámetros utilizados para el análisis de las producciones: diseño y categorías de análisis.</p>
      </div>
      <div type="section" n="6">
        <head>3.1. Diseño: situaciones</head>
        <p rend="justify">Para el diseño del instrumento de recogida de datos, consideramos en total seis tipos de situaciones ficticias en los que el estatus del informante y del interlocutor, así como el grado de imposición del bien solicitado, variaban de manera gradual:</p>
        <p rend="justify">— Situación I: El informante es un cliente (estatus mayor) que le pide al camarero de un restaurante (estatus menor) que le traiga más pan (imposición baja).</p>
        <p rend="justify">— Situación II: El informante le pide a un amigo con el que está comiendo en un restaurante que le pase la sal (mismo estatus/imposición baja).</p>
        <p rend="justify">— Situación III: El informante es un estudiante (estatus menor) que le pide a un profesor universitario (estatus mayor) durante una comida de fin de curso que le pase la sal (imposición baja).</p>
        <p rend="justify">— Situación IV: El informante es un individuo que, enfermo, le pide a un vecino de unos catorce o quince años (estatus menor) que vaya a buscar un medicamento a una farmacia de guardia que está a una media hora a pie (imposición media- alta) porque él/ella (estatus mayor) no está en condiciones de moverse.</p>
        <p rend="justify">— Situación V: El informante es un individuo que le pide a un amigo una cantidad considerable de dinero (mismo estatus/ imposición media- alta)</p>
        <p rend="justify">— Situación VI: El informante es un estudiante (estatus menor) que le pide a un profesor de la universidad (estatus mayor) que cambie la fecha de un examen (imposición media- alta) poco tiempo antes del día establecido porque tiene que realizar un viaje importante</p>
        <p rend="justify">Teniendo en cuenta los objetivos de la investigación, optamos por un instrumento de análisis que permitiera, dentro de lo posible, obtener producciones de habla natural. Para ello, propusimos a diez alumnos de nivel C2 del Instituto Cervantes de Damasco (curso 2003-2004) varios juegos de roles. En estas simulaciones, informante e interlocutor representaban al solicitante y al otorgador. Las producciones se grababan en audio.</p>
        <p rend="justify">Se recogieron tres grupos de producciones: en español como segunda lengua por hablantes nativos de árabe sirio (EL2), en español por nativos (EL1), y en árabe sirio por nativos (DSL1). Para los dos primeros grupos de informantes el interlocutor fue una persona nativa de español y para el último grupo fue una nativa de árabe sirio.</p>
        <p rend="justify">Aunque este método dificulta la obtención de grandes volúmenes de datos, ofrece muestras más complejas que los instrumentos tipo test, como los del CCSARP de Blum-Kulka, House y Kasper. Sin embargo, tampoco garantiza un habla totalmente natural: los informantes se sienten observados, saben que son grabados y participan en una situación ficticia.</p>
      </div>
      <div type="section" n="7">
        <head>3.2. Categorías de análisis</head>
        <p rend="justify">Para el análisis, adaptamos el esquema de codificación de Blum-Kulka[43], ajustándolo a nuestro tipo de recogida. Se observaron diversas dimensiones:</p>
        <p rend="justify">I. El núcleo de la petición</p>
        <p rend="justify">Distinguimos el contenido esencial de la petición, eliminando todo lo prescindible para mantener el éxito comunicativo. Así, en un enunciado como: ¿Me puedes hacer un favor? ¿Te importaría dejarme tu coche este fin de semana, por favor? sólo consideramos como verdaderamente imprescindible para llevar a cabo con éxito la petición lo que subrayamos.</p>
        <p rend="justify">II. El grado de indirección</p>
        <p rend="justify">La petición puede considerarse, si atendemos al grado de indirección de su núcleo, como: directa, indirecta convencional, indirecta no convencional y no explícita.</p>
        <p rend="justify">Consideramos peticiones directas aquellas en las que el hablante realiza el acto de habla de manera explícita y existe una correlación entre estructura sintáctica y objeto ilocutivo. Dentro de este tipo de peticiones encuadramos: las que en español se realizan utilizando el imperativo, las que se llevan a cabo mediante el presente de indicativo con valor de mandato, las formuladas con que + subjuntivo con valor de mandato, y las que utilizan tan sólo la dicción del objeto o bien solicitado. Aceptamos que aparezcan en ellas elementos que denoten cierta cortesía como incrustaciones muy convencionales. Por ejemplo:</p>
        <p rend="justify">— Dame pan</p>
        <p rend="justify">— Juan, ven un momento, me vas a la farmacia y me traes aspirinas por favor, no tardes mucho.</p>
        <p rend="justify">— ¡Que me traigas pan te he dicho!</p>
        <p rend="justify">— Camarero, pan, por favor.</p>
        <p rend="justify">Como peticiones convencionales indirectas consideramos las peticiones con dos objetos ilocutivos: uno explícito, que es una interrogación, y otro implícito, que es el válido desde un punto de vista pragmático. Además, estas peticiones contienen elementos y estructuras consideradas convenciones lingüísticas debido a su uso rutinario por parte de los hablantes. Por ejemplo:</p>
        <p rend="justify">— ¿Me pasas la sal?</p>
        <p rend="justify">— ¿Puedes prestarme cinco mil libras, por favor?</p>
        <p rend="justify">Las peticiones indirectas no convencionales las diferenciamos de las peticiones no explícitas gracias a la aparición explícita del acto exhortado o el objeto de este en las primeras y su ausencia total en las segundas. Una petición indirecta no convencional puede ser:</p>
        <p rend="justify">—Hola Esteban</p>
        <p rend="justify">—Hola, ¿Qué tal?</p>
        <p rend="justify">—No muy bien, necesito doscientos euros para pagar unas facturas, y no sé a quién pedírselos.</p>
        <p rend="justify">Este tipo de peticiones deben ser contempladas dentro del macroacto de habla para poder ser analizadas de manera adecuada.</p>
        <p rend="justify">Las peticiones no explícitas son aún más dependientes del contexto. Por ejemplo, si alguien llega a una discoteca y dice ¡Que música tan horrible hay aquí!, el interlocutor, dependiendo de en qué medida conozca al hablante, podrá inferir diferentes intenciones: podrá pensar que la persona pretende, simplemente, ser desagradable, o que la persona en cuestión prefiere cambiar de bar y esa es su manera de pedirlo.</p>
        <p rend="justify">Aunque establezcamos estos cuatro grados de indirección, cuya determinación se basa principalmente en elementos lingüísticos, debemos enfrentarnos a un vacío que hemos de compensar teniendo en cuenta elementos contextuales y paralingüísticos. Debemos completar el análisis, en cierto modo, de manera intuitiva e intentar basarnos tanto en criterios concernientes a la estructura proposicional como en criterios fundados en la interpretación del acto de habla en sí. Haverkate explica cómo el criterio de estructura proposicional se complementa con el criterio del proceso interpretativo y esto es lo que hace que dos determinados enunciados clasificados en un mismo grado de indirección puedan guardar sutiles diferencias que hagan que uno de los dos se anteponga al otro en términos de indirección aun estando enmarcados dentro del mismo escalafón. Este autor plantea también un esquema de cuatro puntos para determinar el grado de indirección de una petición y lo justifica empíricamente a través de un test sintáctico ideado por Ross[44].</p>
        <p rend="justify">El primer punto de la escala de Haverkate lo integran enunciados que contienen una especificación completa del acto exhortado y una referencia explícita al interlocutor. El segundo grado lo ocupan las peticiones que describen el acto exhortado sin expresar ninguna referencia al interlocutor. El tercer punto lo ocupan enunciados que no especifican el acto, sino que indican únicamente el objeto de este, y en el último grado, se encuentran los enunciados desprovistos de cualquier referencia al acto exhortado. Haverkate, de este modo, considera que las peticiones que nosotros apuntamos como convencionales indirectas, en realidad, son directas. Si contrastamos nuestro sistema de codificación con el de Haverkate gráficamente quedaría representado de la siguiente manera:</p>
        <p>Codificación de Haverkate para el grado de indirección de una petición</p>
        <p>Primer punto de la escala: referencia explícita al interlocutor y al acto exhortado</p>
        <p>Segundo punto de la escala: descripción del acto exhortado sin expresar referencia al interlocutor</p>
        <p>Tercer punto de la escala: no especificación del acto, sólo el objeto de este</p>
        <p>Cuarto punto de la escala: ausencia de cualquier indicación del acto exhortado</p>
        <p>Codificación que hemos aplicado en nuestro trabajo</p>
        <p>Directas y convencionales indirectas</p>
        <p>Indirectas no convencionales</p>
        <p>Indirectas no convencionales</p>
        <p>Peticiones no explícitas</p>
        <p>Ejemplos que ofrece Haverkate</p>
        <p>—Aparte usted su coche (1)</p>
        <p>—¿Quiere usted apartar su coche?(2)</p>
        <p>—¿Puedes traerme el correo?(3)</p>
        <p>—Quisiera que se encendiera la luz (4)</p>
        <p>—Hace falta encender la luz(5)</p>
        <p>—¿Esta cerrada la puerta?(6)</p>
        <p>—¿Hay sal en la mesa?(7)</p>
        <p>—Hace un frío tremendo aquí.(8)</p>
        <p rend="justify">Nosotros clasificamos los ejemplos planteados por Haverkate de la siguiente manera:</p>
        <p rend="justify">Petición directa</p>
        <p rend="justify">Petición indirecta convencional</p>
        <p rend="justify">Petición indirecta no convencional</p>
        <p rend="justify">Petición no explícita</p>
        <p>—Aparte usted su coche (1)</p>
        <p rend="center">—¿Quiere usted apartar su coche? (2)</p>
        <p rend="justify">—¿Puedes traerme el correo? (3)</p>
        <p>—Quisiera que se encendiera la luz (4)</p>
        <p>—Hace falta encender la luz (5)</p>
        <p>—¿Está cerrada la puerta? (6)</p>
        <p rend="justify">—¿Hay sal en la mesa? (7)</p>
        <p rend="justify">—Hace un frío tremendo aquí. (8)</p>
        <p rend="justify">Nuestra clasificación del grado de indirección del núcleo de la petición guarda cierto paralelismo con las cuatro estrategias planteadas por Blum Kulka[45]: peticiones directas, de cortesía de solidaridad, de cortesía de deferencia y no explícitas. Para nuestro análisis, preferimos considerar la cortesía de solidaridad y la cortesía de deferencia como el resultado global de la puesta en marcha de diferentes estrategias concernientes a las diferentes dimensiones del acto de habla. Es decir, para nosotros la cortesía positiva y negativa son estrategias globales que no implican siempre el uso de determinadas proposiciones lingüísticas, ya que el núcleo de la petición no es material suficiente para representarlas. Podemos encontrarnos con peticiones cuyo núcleo sea indirecto, pero sin embargo esté apoyado por una gran cantidad de mitigadores cuya misión sea salvaguardar la imagen positiva del interlocutor. Es decir, peticiones en las que la cortesía positiva es predominante, aunque la estructura proposicional del núcleo haya sido catalogada como indirecta convencional, y, no obstante, el peso de la cortesía que protege el prestigio positivo del interlocutor sea mayor que el de la cortesía de deferencia. De ahí la importancia del análisis de los apoyos externos e internos muy cercanos al núcleo.</p>
        <p rend="justify">Proponemos esta adaptación del modelo de Haverkate sobre el grado de indirección con la intención de incorporar dimensiones contextuales, paralingüísticas y la noción de cortesía entendida como una estrategia discursiva que no siempre se manifiesta en la forma lingüística del núcleo de la petición. Pretendemos de estamanera formular una clasificación más flexible que distinga entre peticiones directas, indirectas convencionales, indirectas no convencionales y no explícitas, dialogando con los planteamientos de Blum-Kulka y asumiendo el fenómeno de la cortesía, ya sea de solidaridad o de deferencia, como un fenómeno discursivo complejo, que se construye a través de múltiples elementos más allá de la estructura formal del enunciado.</p>
        <p rend="justify">III. Los apoyos</p>
        <p rend="justify">Siempre hay elementos que, aunque no pertenecen a la esencia del acto de habla, la arropan y determinan la elección de una u otra estrategia en la enunciación del núcleo de la petición. Por ello, debemos considerar los movimientos de apoyo que el hablante utiliza para realizar el acto de habla, que pueden ser externos o internos.</p>
        <p rend="justify">Dentro de los apoyos externos caben los denominados actos previos o posteriores a la esencia del acto de habla, las incrustaciones y las construcciones parentéticas. Los actos previos suelen ser preparatorios. Así, dentro de cada macroacto de habla suelen aparecer determinados actos que anuncian las intenciones del hablante, por ejemplo, la justificación antes de la petición, y, asimismo, también suelen producirse actos posteriores que intentan distender el ambiente del intercambio comunicativo, por ejemplo, el agradecimiento o la excusa.</p>
        <p rend="justify">Por otro lado, nos encontramos con incrustaciones que pretenden salvar la imagen positiva o negativa del interlocutor, por ejemplo: Por favor, Juan, pásame ese bolígrafo, y con construcciones parentéticas con el mismo cometido: Álvaro, si tienes un momento, pásate por mi casa mañana y tráeme el libro que te dejé, lo necesito, en español, y en árabe فيك تعطيني القلم شوي، ¡من فضلك؟ آسف إذا عم عذبك (¿Puedes darme el bolígrafo un momento, por favor? Perdona si te estoy molestando).</p>
        <p rend="justify">Como apoyos internos, se consideran todos los apoyos inherentes al núcleo de la petición que puedan ser expresados por medio de la gramática o de la morfología. Por ejemplo: la lítote, el condicional o la persona usted en español: ¿Vienes un momentito?, ¿Podría venir un momento? O el uso de ممكن en árabe (ممكن تجي شوي؟).</p>
        <p rend="justify">No es extraño que el hablante se pueda permitir ciertas licencias y atenuar su cortesía positiva en los apoyos. Juzgar en qué medida unos apoyos externos de cortesía contraria a la manifestada en el núcleo compensan o no el peso del carácter del núcleo es una labor subjetiva. Emitir una valoración requiere un buen conocimiento de la lengua y de la cultura objeto y una competencia intercultural elevada.</p>
        <p rend="justify">IV Perspectiva</p>
        <p rend="justify">Por último, otro aspecto importante para el análisis es la perspectiva, es decir, a quién nos referimos o nombramos en el acto del habla. Las peticiones pueden estar: orientadas hacia el oyente (¿Puedes ir a comprarme tabaco?), orientadas hacia el hablante, (¿Puedo servirme un poco más de sopa?), o mantener una perspectiva impersonal (¿Se puede fumar en tu coche?).</p>
      </div>
      <div type="section" n="8">
        <head>4. Evaluación de los resultados</head>
      </div>
      <div type="section" n="9">
        <head>4.1. Situación I: El informante es un cliente (estatus mayor) que le pide al camarero de un restaurante (estatus menor) que le traiga más pan (imposición baja)</head>
        <p rend="justify">La mayoría de los informantes, tanto en EL1 como DSL1, eligió para sus peticiones fórmulas indirectas convencionales orientadas hacia el oyente y acompañadas de incrustaciones que refuerzan la imagen positiva del interlocutor como por favor en español y لو سمحت en árabe. Algunos informantes de EL1 utilizaron, además, construcciones parentéticas que protegían la imagen negativa del interlocutor Por favor, cuando pueda, me trae un poco de pan.</p>
        <p rend="justify">Asimismo, casi todos los informantes utilizaron apoyos internos que protegen la imagen negativa del interlocutor. En el caso de las producciones indirectas convencionales en DSL1 el más utilizado fue el participio activo ممكن (es posible, quizá/ ¿puede(s)…?). La estructura de petición propuesta con este participio resulta un convencionalismo lingüístico muy utilizado en contextos formales: ممكن تجيبلنا خبز، لو سمحت؟ ¿Nos puedes traer pan, por favor? Muchas veces, se prescinde de verbo y la estructura se resume en participio + objeto: ممكن خبز؟. Como apoyo externo a la petición, eligieron algún tipo de incrustación de ruego ( لو سمحت، زكاتك، بالله) .</p>
        <p rend="justify">Los apoyos internos más comúnmente utilizados por los informantes de EL1 en las peticiones indirectas convencionales fueron: la elección de la persona usted para dirigirse al camarero, formulada por ocho de los diez informantes, el uso del condicional en el verbo poder: ¿Podrías traernos un poco más de pan, por favor?, y la lítote un poquito de.</p>
        <p rend="justify">En DSL1, al igual que en EL1, tan sólo se realizó una petición directa sobre diez. En DSL1 la dirección se marcó con un vocativo seguido de la enunciación del objeto deseado: خبز بعد إذنك (Pan, por favor, literalmente: Pan, con tu permiso). Nosotros hemos considerado este último tipo de peticiones, en las que no aparece un verbo explícito, como peticiones directas, basándonos en su entonación, que es similar a las fórmulas directas con imperativo.</p>
        <p rend="justify">En EL1, la petición directa se realizó a través del presente con valor de mandato: Por favor, cuando pueda, me trae un poco de pan. Se utilizaron mitigadores internos, como la persona usted y la lítote, y externos, como la incrustación por favor y la construcción parentética cuando pueda[46]. El hablante nativo de español utilizó un mayor número de apoyos internos y externos que reforzaban la imagen positiva y negativa del interlocutor.</p>
        <p rend="justify">En general, podemos decir que en esta situación no se observan diferencias transculturales relevantes. Casi todos los informantes eligen para sus peticiones en EL1 y DSL1 estructuras indirectas convencionales orientadas hacia el oyente, que muestran cortesía de deferencia. Si eligen estructuras directas, éstas se atenúan con incrustaciones o con la conjugación del verbo en la persona usted cuando las producciones son en español. De esta manera, expresan cortesía positiva al tomar en consideración el esfuerzo que el interlocutor tiene que hacer para satisfacerles y al asignarle un tratamiento de prestigio, que supone la persona usted.</p>
        <p rend="justify">Lo que más llama la atención, si atendemos a la variabilidad del interlenguaje, es la elección de la perspectiva. Todos los informantes de EL1 utilizaron estructuras orientadas hacia el oyente y nueve de sus peticiones fueron peticiones indirectas convencionales. Los informantes de DSL1 utilizaron seis peticiones sobre diez del tipo لو سمحت، ممكن تقبللي خبز؟ (Por favor, puedes traerme pan), orientadas hacia el oyente, dos orientadas hacia el hablante: ناقصنا شوية خبز (Nos falta un poco de pan) y ممكن…؟ بدنا خبز (¿Podríamos…? Queremos pan), y tres que clasificamos como impersonales al no explicitarse mediante el verbo o una incrustación con sufijo de persona la perspectiva de la petición, si bien pueda inferirse una orientación hacia el oyente:ممكن الملح بالله (Se puede (tener) sal, por favor (literalmente: por Dios). De esta manera, el acto de habla se construye sin mención explícita del sujeto ni del verbo, confiando en el contexto compartido y en las convenciones del acto comunicativo para su interpretación. Esta estrategia de economía formal resulta menos común en español, donde el verbo y el sujeto son casi siempre recuperables</p>
        <p rend="justify">En definitiva, ambos grupos utilizaron un número similar de incrustaciones de ruego. No obstante, los hablantes nativos de español utilizaron en dos ocasiones construcciones parentéticas que benefician el prestigio negativo del interlocutor, mientras que los informantes sirios no produjeron ninguna. Las diferencias pueden deberse a que la profesión de camarero es mejor valorada en España y los informantes en EL1 perciben menor distancia social que los sirios.</p>
      </div>
      <div type="section" n="10">
        <head>4.2. Situación II: El informante es un individuo que le pide a un amigo con el que está comiendo en un restaurante que le pase la sal (mismo estatus/ imposición baja)</head>
        <p rend="justify">El análisis comparado de las producciones en ELE1 y DSL1pone de relieve importantes similitudes estructurales, así como diferencias culturales significativas en cuanto a las estrategias de cortesía y atenuación. En ambas lenguas, predomina el uso de estructuras indirectas convencionales, típicas de contextos de baja imposición entre interlocutores de igual estatus. En el corpus español, la mayoría de los hablantes optan por interrogativos modales del tipo ¿Me pasas la sal? o ¿Me puedes pasar la sal, por favor?, construcciones que, aunque explícitas en su contenido ilocutivo, son socialmente aceptadas como fórmulas corteses y adecuadas para la interacción informal. Por su parte, los informantes de DSL1 emplearon fórmulas similares como ممكن تعطيني الملح؟ (¿Puedes darme la sal?) o ممكن تمرق لي الملح؟ (¿Puedes pasarme la sal?), donde el uso de ممكن funciona como mitigador interno, marcando deferencia y suavidad.</p>
        <p rend="justify">En las producciones en árabe, llama la atención la frecuencia y el valor pragmático de las fórmulas incrustadas de cortesía y súplica, que a menudo acompañan o incluso reemplazan al núcleo de la petición. Expresiones cuya traducción pragmática sería por favor: لو سمحت (literalmente, si permites), زكاتك (literalmente, por tu caridad), بالله (literalmente, por Dios) o sus combinaciones —por ejemplo, زكاتك لو سمحت مرق لي الملح (Por favor, pásame la sal)— son frecuentes en el discurso natural y revelan una dimensión afectiva y cultural que trasciende la simple función lingüística de atenuar. Pero, asimismo, debemos tener en cuenta que el número de peticiones directas es mucho mayor en las producciones de DSL1 y que, debido precisamente a su forma directa, este tipo de peticiones necesita más incrustaciones que mitiguen su agresividad.</p>
        <p rend="justify">En cuanto a la perspectiva, ambos grupos de informantes mostraron una preferencia por las estructuras orientadas al oyente en esta situación.</p>
        <p rend="justify">En suma, aunque la realización estructural del acto de petición en la Situación II guarda muchas similitudes formales en ambos idiomas, el sistema de cortesía discursiva en árabe se apoya más intensamente en fórmulas convencionales, incrustaciones y estructuras culturalmente marcadas, que deben ser comprendidas y practicadas por los aprendientes hispanohablantes para lograr una competencia pragmática efectiva.</p>
      </div>
      <div type="section" n="11">
        <head>4.3. Situación III: El informante es un estudiante (estatus menor) que le pide a un profesor universitario (estatus mayor) durante una comida de fin de curso que le pase la sal (imposición baja)</head>
        <p rend="justify">Aquí se observan diferencias transculturales claras. Aunque la mayoría de los informantes optó por peticiones indirectas convencionales orientadas al oyente, los hablantes sirios utilizaron más incrustaciones antes y después del núcleo, además de vocativos honoríficos comoدكتور  (Doctor). Estos refuerzan el prestigio del interlocutor y reflejan la percepción del profesor como figura de autoridad. Varios informantes sirios se negaron en un primer momento a formular la petición y confesaron entre risas no atreverse a hacerlo.</p>
        <p rend="justify">Un ejemplo representativo de esta orientación hacia la deferencia esبتناولني المملحة، إذا في مجال (¿Podrías pasarme el salero, si es posible?), en el que el hablante no solo emplea una forma verbal indirecta, sino que añade una cláusula atenuadora إذا في مجال  (si hay manera), acompañada de disculpas o justificaciones contextuales. También encontramos fórmulas como بتسمحلي بالملح؟ (¿Me permitirías la sal?) y ممكن تناولني المملحة، زكاتك؟ (¿Podrías pasarme el salero, por tu caridad?), donde el uso de زكاتك refuerza el tono súplica-afectivo, apuntando a una cortesía positiva muy marcada culturalmente.</p>
        <p rend="justify">Los informantes de EL1 produjeron peticiones indirectas convencionales orientadas hacia el oyente en una proporción de nueve sobre diez, pero sólo cinco de los diez utilizaron la persona usted para dirigirse a su interlocutor. El apoyo interno más común en los casos en que no se utiliza la persona usted fue la lítote. En general, podemos decir que esta situación resulta mucho más distendida para los informantes españoles que para los sirios debido a diferencias transculturales que afectan directamente a la distancia social entre el informante y el interlocutor.</p>
        <p rend="justify">Entre los ejemplos en español, encontramos peticiones como ¿Me puedes pasar la sal, por favor?, Por favor, ¿me puedes pasar la sal? o ¿Me pasa la sal, por favor?, todas ellas con formas modales o de indicativo que mantienen el foco en el oyente. Algunas recurren al presente formal como apoyo interno, mientras que otras introducen el acto con un marcador de cortesía convencional sin alterar el tono general de familiaridad que caracteriza a la interacción.</p>
        <p rend="justify">Las diferencias se deben, principalmente, al uso del condicional en las peticiones indirectas convencionales de los informantes de EL1, en una proporción de seis sobre diez, y su uso entre los informantes de EL2 en una proporción de dos sobre diez. Además, los informantes de EL1 utilizaron en numerosas ocasiones la expresión menos convencional —y por lo tanto más significativamente cortés— ¿Le importaría pasarme…?, en lugar de la más comúnmente utilizada ¿Podría pasarme…?</p>
        <p rend="justify">Esta preferencia por formas más marcadas desde el punto de vista de la cortesía negativa podría estar relacionada con una mayor conciencia de la asimetría contextual entre el hablante y el profesor en un entorno institucional. No obstante, mientras que en el español la distancia puede compensarse mediante formas verbales más formales, en el árabe dialectal la deferencia se manifiesta también a través del uso reiterado de marcadores discursivos, fórmulas religiosas y apelaciones al estatus del interlocutor, como lo demuestra el uso sistemático de términos como دكتور (Doctor), acompañados de marcadores como بالله (por Dios) oلو سمحت (por favor).</p>
        <p rend="justify">En definitiva, esta situación revela una diferencia significativa en la negociación cultural de la jerarquía y el respeto, en la que el componente pragmático del árabe se apoya más fuertemente en fórmulas afectivas convencionales y estructuras reiterativas, mientras que el español tiende a manejar la distancia mediante un ajuste en la estructura gramatical y un uso más flexible del registro.</p>
      </div>
      <div type="section" n="12">
        <head>4.4. Situación IV: El informante es un individuo que, enfermo, le pide a un vecino de unos catorce o quince años (estatus menor) que vaya a buscar un medicamento a una farmacia de guardia que está a una media hora a pie (imposición media- alta) porque él (estatus mayor) no está en condiciones de moverse</head>
        <p rend="justify">Respecto a la variabilidad transcultural, observamos que las producciones en DSL1 fueron en su mayoría directas y se sirvieron de apoyos internos que mitigaban el carácter directo de la petición, convertida ya en una orden. Estos apoyos internos se basaron en el uso del presente con valor de mandato en lugar del imperativo. Se registraron seis peticiones directas frente a tres indirectas convencionales del tipo ممكن…؟ (¿Puedes...?). Dos de ellas, estaban orientadas hacia el oyente y una era impersonal, la tercera estaba orientada hacia el hablante.</p>
        <p rend="justify">Un ejemplo típico de formulación directa en DSL1 es تروح تجيب لي دواء (Ve a traerme medicina), en el que el hablante no introduce mitigadores gramaticales, pero la frase va acompañada de una justificación extensa y un tono emocional, elementos que suavizan la imposición. Otro ejemplo, más atenuado, es فيك تروح على باب توما؟ (¿Puedes ir a Bāb Tūmā?), que emplea el modal فيك para dar forma a una petición convencional. Finalmente, encontramos fórmulas indirectas pero cargadas de afecto, como ابعتك مشوار تجب لي دواء (¿Te mando a hacer un recado para que me traigas medicina?), que introduce la petición como si fuera parte de una acción conjunta, reforzando la cercanía con el interlocutor.</p>
        <p rend="justify">Por otro lado, los hablantes nativos de español utilizaron, en una proporción de ocho sobre diez, peticiones indirectas convencionales orientadas hacia el oyente y tan sólo produjeron dos peticiones directas, que no contenían apoyos internos.</p>
        <p rend="justify">Entre los ejemplos en español se encuentran núcleos de peticiones como ¿Podrías hacerme el favor de ir a por estos medicamentos?, que va acompañado de una justificación médica y una expresión de agradecimiento posterior, o A ver si por favor puedes ir a comprarla, enmarcado en una narración personal que pretende justificar la petición y que se ve suavizado por un ofrecimiento de dinero para facilitar la acción, o ¿Me puedes ayudar e ir a buscarme unos medicamentos?, petición que combina una súplica implícita con instrucciones específicas y justificaciones físicas (me encuentro fatal), lo que tiñe la petición de cortesía de solidaridad.</p>
        <p rend="justify">Las diferencias entre las peticiones en DSL1 y EL1, en lo que concierne al grado de indirección del núcleo, pueden deberse en gran medida a factores socioculturales relacionados con la crianza, más colectiva en Siria, aunque debemos aclarar que ninguno de los informantes, españoles ni sirios, era padre ni madre por entonces.</p>
        <p rend="justify">Resulta curioso que la mayor parte de los informantes españoles confesara creer improbable o irreal esta situación, ocho de los diez consideraron que un niño de catorce años era demasiado pequeño para responsabilizarse de tal servicio y muchos de ellos en sus peticiones le ofrecían al interlocutor como recompensa helados y piruletas. Para los informantes sirios, sin embargo, la situación resultó totalmente natural y muy probable. No muchos ofrecieron recompensas, aunque probablemente las habrían dado si la situación hubiera sido real, ya que la propina es un ejercicio habitual dentro de la cultura del país. Hay que tener en cuenta que en Siria las relaciones interpersonales entre los vecinos de un edificio o del mismo barrio son mucho más afables, o al menos más intensas, que en España. Es bastante común comandar a los niños diferentes servicios, aunque no sean de la propia familia.</p>
        <p rend="justify">Llama la atención que los únicos informantes de EL1 que produjeron peticiones directas en esta situación fueran de origen rural o en España residieran en un barrio periférico de la ciudad. El resto de los informantes de EL1 estimaron muy improbable esta situación y aseguraron que solamente acudirían a un vecino de esta edad como ultimísimo recurso.</p>
        <p rend="justify">En cuanto a los mitigadores, ambos grupos de informantes utilizaron apoyos anteriores y posteriores al núcleo. En la mayoría de los casos los apoyos anteriores fueron explicaciones sobre la enfermedad y los posteriores, nuevas explicaciones cargadas de énfasis utilizadas como justificaciones, o bien ofrecimientos de facilidades para que el interlocutor realizase el servicio (dinero para un taxi, recetas etc.) y recompensas (dinero, caramelos etc.).</p>
        <p rend="justify">Las diferencias no fueron muy acentuadas. Ambos grupos de informantes utilizaron en su mayoría peticiones indirectas convencionales transformadas en oraciones interrogativas indirectas, lo que proporcionó producciones del tipo Que si puedes/ podrías ir a la farmacia… seguidas de apoyos externos, que justificaban el agravio al prestigio negativo del interlocutor con explicaciones sobre la enfermedad que padecían.</p>
      </div>
      <div type="section" n="13">
        <head>4.5. Situación V: El informante es un individuo que le pide a un amigo una cantidad considerable de dinero (mismo estatus/imposición media- alta)</head>
        <p rend="justify">En el caso de los informantes sirios, la cantidad de dinero demandada fue de cinco mil libras sirias —equivalentes a unos 85 € en el momento de la recogida de datos—, y, en el caso de los informantes españoles, veinticinco mil pesetas —unos 150 de los, en aquel tiempo, casi recién llegados euros—. Teniendo en cuenta diversos aspectos como el coste de la vida en Siria y en España, la oferta laboral y los salarios, pero, sobre todo, el nivel económico medio de los informantes sirios seleccionados, consideramos por aquel entonces tales cantidades equiparables.</p>
        <p rend="justify">El total de los informantes de DSL1 produjo peticiones indirectas no convencionales, nueve de ellas orientadas hacia el hablante. Se trata de peticiones en las que el acto de solicitar el dinero no se realiza de forma directa, sino a través de la exposición de una necesidad que el interlocutor interpreta como demanda de ayuda económica. La mayor parte de los informantes de EL1 también produjo peticiones indirectas no convencionales —siete indirectas no convencionales frente a tres indirectas convencionales— y orientó sus peticiones hacia el hablante: Mira, tengo un problema, este año no me llega el dinero que tengo para pagar el seguro del coche… y me vence el seguro la semana que viene y necesito 25.000 pesetas. Este ejemplo ilustra claramente la estrategia discursiva predominante entre los informantes españoles: la narración de un problema personal como vía para implicar emocionalmente al interlocutor en la resolución de este, sin que la petición aparezca formulada de manera explícita desde el inicio.</p>
        <p rend="justify">En el corpus árabe encontramos estructuras similares desde el punto de vista funcional. Un ejemplo representativo lo encontramos en el diálogo del Informante 2:</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ شو القصة؟</p>
        <p rend="justify">(¿Qué pasa?)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ والله يا زلمة مضغوط، وضعي مو تمام، وحابب آخد دورة بترفع لي مستواي بالشغل.</p>
        <p rend="justify">(La verdad (literalmente, Por Dios en sentido de juramento, Te juro), tío, que estoy agobiado, mi situación no es buena y me gustaría hacer un curso que me haga ascender en el trabajo.)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ أوكي، طيب؟</p>
        <p rend="justify">(Ok, ¿y?)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ بس المشكلة إنو الدورة غالية شوي، وفلازمني خمسمية ليرة.</p>
        <p rend="justify">(Pero el problema es que el curso es un poco caro, así que necesito quinientas libras.)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ خمسمية؟</p>
        <p rend="justify">(¿Quinientas?)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ إيه، بس رح رجع لك ياها أول ما أقبض، يعني أكيد.</p>
        <p rend="justify">(Sí, pero te las devuelvo en cuanto cobre, o sea, seguro.)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ طيب، خليني شوف إذا فيني أدبر لك ياها.</p>
        <p rend="justify">(Vale, déjame ver si puedo conseguírtelas.)</p>
        <p rend="justify">Aquí se observa cómo el hablante despliega primero una justificación extensa y emocional, en la que describe su precariedad económica (مضغوط، وضعي مو تمام – estoy agobiado, mi situación no es buena), antes de enunciar la necesidad económica en forma afirmativa (فلازمني خمسمية ليرة – Así que necesito quinientas libras), lo que convierte esta expresión en el núcleo indirecto de la petición. Esta construcción, más que solicitar de forma explícita, implica la necesidad de ayuda como conclusión lógica de lo narrado, lo que refuerza su carácter indirecto no convencional.</p>
        <p rend="justify">Otro caso similar lo ofrece el Informante 3:</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ مرحبا، فيني احكي معك شوي؟</p>
        <p rend="justify">(Hola, ¿puedo hablar contigo un momento?)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ طبعاً، شو في؟</p>
        <p rend="justify">(Claro, ¿qué pasa?)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ والله عندي مشكلة كتير كبيرة، وناقصني مبلغ صغير... خمسمية ليرة، فيك تدبر لي ياهن؟</p>
        <p rend="justify">(La verdad [literalmente, Por Dios, en sentido de juramento] es que tengo un problema muy grande y me hace falta una cantidad de dinero pequeña… quinientas libras, ¿puedes conseguírmelas?)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ ليش، شو القصة؟</p>
        <p rend="justify">(¿Por qué? ¿Qué pasa?)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ بدي أشتري طقم جديد، في عندي مناسبة، وبصراحة ما معي.</p>
        <p rend="justify">(Quiero comprar un traje nuevo, tengo un evento, y sinceramente no tengo dinero.)</p>
        <p xml:lang="ar" rend="justify rtl">ــ ماشي، خليني أشوف شو فيني ساوي.</p>
        <p rend="justify">(Vale, déjame ver qué puedo hacer.)</p>
        <p rend="justify">Este segundo ejemplo muestra una construcción igualmente indirecta, pero con una modalidad interrogativa al final (فيك تدبر لي ياهن؟ – ¿puedes conseguírmelas?), precedida por una justificación emocional y una introducción atenuadora (والله عندي مشكلة كتير كبيرة – La verdad es que (literalmente, Por Dios, en sentido de juramento) que tengo un problema muy grande). El uso del diminutivo مبلغ صغير (una cantidad pequeña) también contribuye a suavizar la carga perlocutiva de la petición.</p>
        <p rend="justify">Ambos ejemplos ilustran claramente cómo los apoyos externos —la narración de una necesidad urgente, las justificaciones emocionales, la apelación a la generosidad— funcionan como estrategia discursiva para salvar la imagen del interlocutor, enmarcando el núcleo de la petición dentro de una relación afectiva que legitima la ayuda esperada. También se emplean apoyos contextuales que construyen un marco emocional antes de llegar al núcleo, como en أنا محرج إنه عم أقول لك هالشي بس بدي منك خدمة (Me da vergüenza decirte esto, pero necesito un favor), seguido deفيك تساعدني بمصاري لأني بدي اشتري أغراض؟ (¿Puedes ayudarme con dinero? Porque necesito comprar unas cosas). En este caso, se observa cómo el hablante combina un preámbulo emocional con una explicación que legitima la necesidad económica, sin convertirla todavía en una petición directa.</p>
        <p rend="justify">En el corpus en español se encuentran estructuras preparatorias del tipo ¿Cómo andas de dinero?, seguidas, por ejemplo, de Pues me vas a tener que dejar algo de dinero, veinticinco mil pelas. Es decir, la petición se inicia con una apertura indirecta que anticipa la petición, suavizando su efecto mediante una aproximación progresiva al núcleo ilocutivo. Este tipo de introducción funciona como mitigador discursivo interno que predispone al interlocutor a la cooperación sin presentarle de golpe la carga del acto solicitado.</p>
        <p rend="justify">En cuanto a los apoyos internos, los informantes de DSL1 no los utilizaron apenas, mientras que los de EL1 sí lo hicieron, siendo estos, generalmente, lítotes o perífrasis modales como ¿me podrías...? o ¿te importaría...? En contrapartida, los informantes de DSL1 usaron una mayor cantidad de apoyos externos. Aparte de la justificación —presente en ambos corpus—, los hablantes sirios hicieron uso de la alabanza como estrategia específica de cortesía positiva. Por ejemplo, la fórmula والله أنت الصاحب الوفي يعني (La verdad es que tú eres el amigo más leal) aparece como acto previo a la petición. Este tipo de apoyo, que favorece la imagen positiva del interlocutor, aparece en las producciones en DSL1, mientras que no aparece ninguna expresión equivalente o similar en las producciones en EL1.</p>
        <p rend="justify">En otro ejemplo representativo, el hablante dice: أنا بأعرفك كريم وما بتقصر معي (Yo sé que eres generoso y que no me fallarás), seguido de إذا بتقدر تساعدني، بدّي مصاري أشتري فيهن ثياب (Si puedes ayudarme, necesito dinero para comprar ropa). Aquí se observa cómo la alabanza va dirigida a cualidades que propician el cumplimiento de la petición —generosidad, lealtad, confianza—.</p>
        <p rend="justify">Debemos subrayar que, en árabe, la alabanza puede funcionar como un ritual lingüístico previo a peticiones importantes. En cambio, para un interlocutor español, puede generar desconfianza, ya que, aunque pretende favorecer la imagen del otro, también la pone en duda, al vincularse con virtudes como la generosidad o la fidelidad, necesarias para cumplir la petición. En árabe, estas fórmulas son convenciones de cortesía esperadas, en español, su carácter marcado puede ser malinterpretado si no existe una relación cercana.</p>
        <p rend="justify">Respecto a las justificaciones, ambos grupos ofrecieron razones similares como matrículas, proyectos o alquileres. Sin embargo, los sirios mencionaron con frecuencia la compra de ropa, algo que en España podría considerarse trivial. En el contexto árabe, esta motivación es aceptada, pues la buena presentación física y los regalos están ligados a normas sociales. Un informante incluso justificó su petición como necesidad de comprar ropa para su prometida.</p>
        <p rend="justify">En definitiva, la cultura de la petición en árabe responde a expectativas sociales comunitarias que pueden diferir de las españolas.</p>
      </div>
      <div type="section" n="14">
        <head>4.6. Situación VI: El informante es un estudiante (estatus menor) que le pide a un profesor de la universidad (estatus mayor) que cambie la fecha de un examen (imposición media- alta) poco tiempo antes del día establecido porque tiene que realizar un viaje importante</head>
        <p rend="justify">En esta situación, volvemos a encontrarnos con diferencias transculturales importantes debido al grado de imposición y la importante distancia social, a la que el hablante sirio fue especialmente sensible. El grado de imposición, también resultó mayor entre los informantes sirios. Todos estos, a excepción de uno, consideraron improbable esta situación, argumentando que los exámenes oficiales de la facultad no admitían excepciones. Cuando el interlocutor real fue también sirio, como en el caso de las producciones en DSL1, la respuesta a la petición siempre fue tajante y negativa.</p>
        <p rend="justify">Los informantes de DSL1 utilizaron en la mayoría de los casos peticiones convencionales indirectas, pero tan sólo en una proporción de seis sobre diez, el resto de las peticiones fueron indirectas no convencionales. Sólo en la mitad de los casos se orientó la petición hacia el oyente, restando cuatro peticiones orientadas hacia el hablante y una impersonal. Un ejemplo de formulación indirecta convencional en DSL1 es الفحص أو تعمللي ياه لقدّام تغيرلي موعد (¿Me cambia la fecha del examen o hacérmelo más adelante?), donde la petición aparece introducida por una justificación extensa sobre la necesidad médica o personal. También se utilizó enunciados del tipo تأجل وقت الامتحان (¿Puede posponer (literalmente, pospones) la hora del examen?), sin marca verbal de cortesía, pero precedida de un relato que explica alguna urgencia familiar o profesional. En general, se observa que las estructuras tienden a la brevedad sintáctica, pero se ven compensadas por una cantidad considerable de apoyos externos.</p>
        <p rend="justify">Los apoyos externos, tanto anteriores como posteriores, fueron abundantes. Los anteriores fueron principalmente pretextos que justificaban la imposibilidad de examinarse en la fecha fijada y la alabanza. La mayoría de los informantes, españoles y sirios, justificaron su ausencia con motivos como entrevistas de trabajo o enfermedades propias o de familiares cercanos que obligaban a viajar. Las alabanzas se usaron únicamente en DSL1, con el objetivo de reforzar la imagen positiva del interlocutor, aludiendo a su reputación como profesor comprensivo. Los sirios emplearon además honoríficos comoدكتور  (Doctor), lo que evidencia mayor sensibilidad a la distancia social y jerárquica.</p>
        <p rend="justify">Los informantes de EL1 no utilizaron alabanzas, pero sí diversos apoyos externos. La mayoría formuló peticiones indirectas convencionales al oyente (siete frente a tres no convencionales al hablante). Todos usaron la persona usted y no emplearon honoríficos ni apelativos. Esta diferencia refleja distintas formas culturales de expresar respeto: en español basta con el pronombre formal, mientras que en árabe se espera una combinación de fórmulas lingüísticas y actos discursivos que refuercen la deferencia.</p>
        <p rend="justify">En general, el informante español enfrentó la situación con menos tensión que el sirio. Cabe destacar la escasez de apoyos internos en DSL1 frente a EL1. También influye el medio físico en que se formula la petición: cuando la imposición aumenta, la distancia social se acentúa. Esto puede explicar que en la situación del restaurante —Situación III— algunos de EL1 usaran tú con el profesor, mientras que en esta —Situación VI— todos recurrieran a usted.</p>
        <p rend="justify">Por último, un rasgo común a ambos grupos de informantes es la violación con creces de la máxima de cantidad. Los informantes sirios fueron los que más insistieron en sus peticiones, quizá por pensar que un resultado exitoso era poco probable y que por ello debían poner todo su empeño en lograrlo. Al contrario que a los informantes sirios, a los españoles esta situación les parecía muy probable. Sus producciones también fueron muy extensas, pero no emitieron apoyos de súplica, que en árabe fueron comunes —الله يخليك دكتور يعني أنا… (Que Dios le guarde, doctor, es que yo…)—, fórmula cuyo equivalente español solo aparecería en situaciones muy marcadas, como Se lo pido por favor, es que…, y que, en un contexto formal, podría percibirse incluso como una sobreactuación.</p>
      </div>
      <div type="section" n="15">
        <head>5. Conclusiones y vinculación a la práctica pedagógica</head>
      </div>
      <div type="section" n="16">
        <head>5.1. Variabilidad transcultural</head>
        <p rend="justify">Los datos analizados muestran que tanto los hablantes de español (EL1) como los de árabe sirio (DSL1) adecuan sus estrategias de petición en función de las variables contextuales. Ambos grupos de informantes emplean diversos mecanismos de cortesía verbal para mitigar el impacto de sus peticiones en función de factores sociales como la relación interpersonal, la distancia y el poder relativo, así como según el grado de imposición de la petición​.</p>
        <p rend="justify">Los resultados de nuestro análisis se alinean con esta premisa: a menor distancia social y menor estatus del oyente, mayor tendencia a las peticiones directas, por el contrario, frente a interlocutores de estatus superior o en situaciones de alta imposición, predominan formulaciones más indirectas y atenuadas en ambos grupos. Ahora bien, existen importantes diferencias pragmático-discursivas entre el español y el árabe en la realización específica del acto de petición. Ambos idiomas comparten ciertas estrategias universales, pero exhiben rasgos culturales diferenciados en el modo de expresar cortesía y deferencia​.</p>
        <p rend="justify">Según el modelo clásico de Blum-Kulka[47], el acto de petición consta de tres componentes: un alerador —elemento para atraer la atención, por ejemplo, vocativos, títulos—, el acto principal o núcleo de la petición —que puede realizarse mediante estrategias directas, indirectas convencionales o indirectas no convencionales— y, finalmente, uno o varios apoyos externos, es decir, enunciados adicionales que el hablante utiliza para atenuar o justificar la petición​. Tanto los informantes hispanohablantes como los arabófonos hacen uso de estos recursos, pero difieren en la frecuencia y la forma de sus realizaciones.</p>
        <p rend="justify">En las situaciones de formalidad elevada o distancia social importante, ambos grupos emplearon numerosos mitigadores, pero de naturaleza distinta. Los hablantes de español L1 mostraron preferencia por estrategias indirectas convencionales basadas en preguntas de capacidad o voluntad, y en formas verbales de cortesía específicas del español. Es común la utilización del condicional de cortesía o fórmulas como ¿Podría…?, frecuentemente acompañadas de marcadores como por favor y disculpas o aperturas breves (Disculpe, …). Por ejemplo, un informante español al dirigirse a un profesor podría decir: Disculpe, ¿podría pasarme la sal, por favor?, empleando una interrogativa condicional con tratamiento formal. Esta realización contiene ya múltiples elementos de deferencia integrados en un solo enunciado: la fórmula de disculpa inicial, el verbo modal en condicional para atenuar la petición, el tratamiento respetuoso de segunda persona (usted) implícito en la conjugación, y el por favor al final.</p>
        <p rend="justify">Vemos así cómo el español tiende a condensar la cortesía dentro del propio enunciado principal mediante modificadores internos —condicional, fórmulas de cortesía, uso de usted, etc.—, manteniendo la petición enmarcada en una estructura gramaticalmente cortés​. Además, puede que se añada algún apoyo externo, pero breve, que consiste muy a menudo en una justificación tras la petición, sobre todo en solicitudes de mayor carga. El hablante combina una petición mitigada con ¿podrías…? y tratamiento cercano (tú), seguida de la partícula justificativa es que… para explicar la razón de la petición. Este tipo de soporte externo (un justificador) es habitual en español para suavizar la imposición, brindando al oyente una explicación que legitima la demanda.</p>
        <p rend="justify">Por su parte, los hablantes de árabe sirio demuestran un estilo de cortesía caracterizado por una mayor secuenciación de fórmulas de atenuación externas, antes y después del núcleo de la petición. En contextos formales, tienden a usar varios aleradores y enunciados de apoyo encadenados, a menudo combinando disculpas, apelativos honoríficos, expresiones idiomáticas de cortesía e incluso bendiciones o agradecimientos por anticipado. Por ejemplo, en la Situación III, en la que la distancia social es acentuada pero el grado de imposición es bajo, uno de los informantes árabes, acumuló múltiples mitigadores: دكتور… عفوا، من بعد إذنك، في مجال بس بتناولني المملحة، إذا في مجال (Doctor... perdón, con su permiso, ¿habría modo de que simplemente me pasara el salero, si es posible?). En este ejemplo del corpus DSL1, el hablante antecede la petición principal con una cadena de apoyos externos: inicia con el vocativo Doctor, sigue con disculpe y con su permiso para captar la benevolencia del interlocutor, incorpora luego una construcción interrogativa ¿hay posibilidad de...? antes del acto nuclear, y remata con si es posible. Esta estrategia refleja la preferencia por la cortesía positiva en la cultura siria, mostrando respeto y consideración de múltiples maneras antes de formular la petición concreta.</p>
        <p rend="justify">A diferencia del español, donde muchos mitigadores están gramaticalmente integrados en la frase principal como apoyos internos, en árabe sirio se tiende a externalizar la cortesía mediante cláusulas o expresiones añadidas en serie alrededor del acto de petición. Del mismo modo, tras obtener lo solicitado, es común que los arabófonos empleen fórmulas de agradecimiento enfáticas y rituales de aprecio —como شكراً كثير إلك. ممنونك (Muchísimas gracias, [te estoy] agradecido), consolidando así el intercambio dentro de un marco de cortesía ritualizada.</p>
        <p rend="justify">En situaciones de menor distancia social o informalidad, también se observan divergencias interesantes. Con interlocutores de confianza o igual estatus, por ejemplo, entre amigos, ambos grupos reducen el nivel de deferencia, pero de forma distinta. Los hablantes de español suelen emplear peticiones más directas, a veces usando el imperativo mitigado con entonación amable o agregando partículas coloquiales. Por ejemplo, entre amigos es posible oír Pásame la sal u Oye, pásame la sal un momentito, donde un imperativo (pásame) se suaviza con el vocativo informal (oye) y un diminutivo (momentito) que atenúa la brusquedad.</p>
        <p rend="justify">En el caso del árabe dialectal sirio, en contextos familiares se recurre igualmente a estrategias directas, pero el tono puede volverse marcadamente expresivo o humorístico. Los datos muestran ejemplos de peticiones directas sin mitigación formal entre amigos arabófonos, a veces acompañadas de apodos afectuosos o jergales. Así, un hablante dijo a su amigo هيي، أبو الشباب، الملح من صوبك ولو (Eh, Abū al-Šabāb (colega), la sal que tienes al lado, ¡vamos!), empleando un tono imperativo franco —el pásame está implícito— con un apelativo coloquial (Abū al-Šabāb) y la interjección wa-law, que denota impaciencia en tono jocoso. Este tipo de intercambio refleja la confianza y solidaridad del vínculo: la cortesía negativa cede ante la cortesía de solidaridad típica de muchas interacciones árabes informales, donde las bromas y la franqueza señalan cercanía.</p>
        <p rend="justify">En síntesis, el perfil pragmático de las peticiones en EL1 y DSL1 presenta tanto convergencias como divergencias: ambos grupos reconocen las mismas variables sociopragmáticas (poder, distancia, imposición) y ajustan en consecuencia el registro, confirmando la naturaleza universal del acto de petición​. Sin embargo, cada cultura lingüística recurre a recursos de cortesía propios: el español tiende a la cortesía gramaticalizada dentro del enunciado (condicionales, fórmulas fijas como ¿Te importa…?, Por favor, etc.) y a justificaciones breves, mientras que el árabe sirio privilegia una cortesía más discursiva, desplegada en varias frases sucesivas (disculpas, invocaciones, halagos) alrededor de la petición principal. Estas diferencias en la organización discursiva y sociolingüística de la petición son reflejo de normas culturales distintas en cuanto a la expresión de la deferencia y de la imagen social.</p>
        <p rend="justify">La variación pragmática observada entre hispanohablantes y arabófonos nativos en nuestro estudio corrobora las tendencias descritas por Blum-Kulka, House y Kasper[48], a la vez que aporta matices propios de la comparación entre el español peninsular y el árabe dialectal sirio, dos lenguas y culturas que, pese a ciertas afinidades mediterráneas, exhiben convenciones de cortesía diferenciadas.</p>
      </div>
      <div type="section" n="17">
        <head>5.2. Transferencia pragmática e intercultural</head>
        <p rend="justify">Las diferencias pragmáticas antes señaladas tienen implicaciones directas en el desempeño de los aprendientes de segundas lenguas. Diversos autores subrayan que, además de la transferencia lingüística a nivel gramatical, los aprendientes de lenguas extranjeras tienden a transferir las pautas sociopragmáticas de su L1 a la lengua meta​. Es decir, un hablante nativo de árabe suele apoyarse en su conocimiento de cortesía árabe al comunicarse en español, lo cual puede derivar en interferencias pragmáticas. Kasper define la transferencia pragmática precisamente como la influencia del conocimiento pragmático de otras lenguas y culturas en la producción e interpretación de la L2[49].</p>
        <p rend="justify">En esta transferencia entran en juego dos dimensiones distintas: la pragmalingüística (el uso de fórmulas o expresiones de la L1 trasladadas literal o inadecuadamente a la L2) y la sociopragmática (la aplicación de normas sociales de la L1 que no coinciden con las de la cultura meta). Ambos tipos de transferencia pueden ocasionar errores pragmáticos interculturales si no se abordan adecuadamente[50].</p>
        <p rend="justify">Los aprendientes transfieren a menudo patrones sociopragmáticos y pragmalingüísticos desde su lengua materna, en este caso, el español, lo cual puede llevarlos a incurrir en errores pragmáticos cuando interactúan en árabe. Además, las metodologías de enseñanza del árabe que no se encuadran bajo un enfoque integral no abordan la enseñanza de la cortesía verbal empleando exponentes típicos de la lengua vernácula, por lo sus estudiantes suelen carecer de recursos y estrategias de cortesía en las situaciones de comunicación real, especialmente aquellas que no estén vinculadas al ámbito académico y exijan un intercambio distendido.</p>
        <p rend="justify">Nuestro estudio contrastivo entre el español y el árabe proporciona resultados que permiten anticipar posibles errores pragmáticos en la interlengua de los aprendientes hispanohablantes de árabe —de aquellos que lo estudian desde una perspectiva integral y de aquellos con menor suerte—. Por ejemplo, en el contexto árabe sirio, donde la cortesía positiva es altamente valorada, los hispanohablantes podrían cometer errores por falta de mitigadores específicos. En español, la cortesía a menudo se manifiesta mediante la elección de estructuras verbales como el condicional, fórmulas indirectas convencionales, o simplemente mediante el uso frecuente de expresiones corteses como por favor. Sin embargo, en el árabe dialectal sirio, aunque también se usan estructuras indirectas, es común y culturalmente esperado emplear incrustaciones ritualizadas específicas como زكاتك (por tu caridad) o بالله (por Dios), que los aprendientes hispanohablantes podrían omitir por considerarlas excesivas desde su perspectiva cultural española.</p>
        <p rend="justify">Asimismo, los estudiantes podrían incurrir en errores pragmáticos al no utilizar adecuadamente apelativos honoríficos en contextos formales. En español peninsular, aunque existe una diferenciación clara entre los pronombres de tratamiento formal e informal (usted/tú), el uso de apelativos explícitos como doctor o profesor no es común. Por el contrario, en árabe dialectal sirio, omitir el vocativo دكتور (doctor) o أستاذ (profesor) al dirigirse a figuras de autoridad académica puede interpretarse como falta de respeto o descortesía, algo que puede pasar desapercibido para los aprendientes hispanohablantes menos familiarizados con tales normas sociopragmáticas.</p>
        <p rend="justify">Por otro lado, debido a la influencia de patrones pragmáticos españoles, los aprendientes podrían manifestar excesiva indirección o elaborar peticiones de forma demasiado compleja, algo que en ciertos contextos árabes cotidianos podría interpretarse como innecesariamente distante o artificial. Un ejemplo sería formular peticiones mediante estructuras largas y, además, en árabe estándar (*هل من الممكن أن تُحضر لي قليلاً من الخبز؟ /¿Sería posible que me trajeras un poco de pan?), en contextos árabes donde es más apropiado el uso de la variedad dialectal y un estilo más directo pero acompañado de mitigadores contextuales (لو سمحت، ممكن خبز؟ / Por favor, es posible pan).</p>
        <p rend="justify">Otro tipo de error frecuente podría surgir de la transferencia de patrones discursivos relacionados con la cantidad y el tipo de explicaciones ofrecidas para justificar peticiones. En español, aunque es aceptable ofrecer justificaciones breves para algunas peticiones, una explicación extensa no siempre es necesaria, sobre todo en contextos informales. Por el contrario, en árabe dialectal sirio, especialmente en contextos de imposición media o alta, se espera con frecuencia una justificación detallada para legitimar la petición. Los aprendientes hispanohablantes podrían fallar en adecuar correctamente la cantidad y calidad de estas explicaciones, ofreciendo justificaciones demasiado breves que podrían interpretarse como poco convincentes o inadecuadas para la cultura receptora árabe.</p>
        <p rend="justify">Por último, otro error pragmático relevante que podría producirse es la subestimación del valor comunicativo de las alabanzas rituales, muy extendidas en el contexto árabe. Mientras que en español las alabanzas explícitas previas a una petición pueden parecer exageradas o poco sinceras, en el contexto árabe dialectal sirio estas alabanzas forman parte integral de la interacción social y son consideradas convencionalismos necesarios para asegurar el éxito pragmático de la petición. Un aprendiente hispanohablante podría omitir tales alabanzas por no considerarlas necesarias, lo que podría perjudicar la eficacia comunicativa.</p>
        <p rend="justify">En conclusión, al aplicar un enfoque integral en la enseñanza del árabe, es vital que los docentes no solo se centren en la corrección gramatical o léxica, sino que también desarrollen una conciencia explícita sobre la variabilidad pragmática y sociocultural existente entre el español y el árabe. Incorporar de manera sistemática actividades pedagógicas basadas en situaciones auténticas y análisis contrastivos específicos ayudará a los estudiantes hispanohablantes a desarrollar una competencia pragmática efectiva, adaptando sus actos de habla a las expectativas socioculturales árabes y, con ello, evitando potenciales malentendidos interculturales. Solo a través de este tipo de enfoque reflexivo y contextualizado es posible fomentar una comunicación realmente significativa, sensible y eficaz entre hablantes de ambas lenguas. De este modo, la enseñanza del árabe deja de ser una mera transmisión de estructuras lingüísticas para convertirse en una herramienta de conexión humana, comprensión mutua y enriquecimiento cultural.</p>
        <p rend="justify">Desde la perspectiva de la enseñanza del árabe, los estudios de la pragmática de la interlengua ofrecen un enfoque antropológico clave para entender cómo los aprendientes hispanohablantes construyen su competencia comunicativa en la lengua meta. En este sentido, resulta urgente profundizar en el análisis pragmático del árabe dialectal, una variedad aún escasamente explorada y con poca presencia en la didáctica formal. Sería particularmente valioso examinar los actos de habla desde una perspectiva sociocultural que incluya variables como el género, dada la fuerte división convencional de roles en muchas sociedades árabes. Asimismo, se propone extender el análisis a otros actos directivos como el consejo. Ampliar el número de situaciones y de informantes también permitiría consolidar los patrones detectados y aportar datos empíricos fundamentales para una enseñanza del árabe más realista, pragmáticamente adecuada y culturalmente informada.</p>
        <p rend="justify">Aspectos a tener en cuenta</p>
        <p rend="justify">Características observadas</p>
        <p rend="justify">Retos para el aprendizaje del árabe/LE</p>
        <p rend="justify">Sugerencias didácticas y aplicaciones prácticas</p>
        <p rend="justify">Estrategias de cortesía</p>
        <p rend="justify">El árabe sirio utiliza múltiples fórmulas de cortesía externas y rituales antes, durante y después de la petición (disculpas, vocativos, bendiciones, agradecimientos).</p>
        <p rend="justify">Los estudiantes tienden a subutilizar estos elementos por influencia del español, donde la cortesía suele integrarse gramaticalmente en el enunciado principal.</p>
        <p rend="justify">Presentar, practicar y dramatizar secuencias reales de peticiones en árabe, enfatizando el uso de fórmulas externas y rituales. Crear ejercicios de adaptación y traducción pragmática.</p>
        <p rend="justify">Adecuación al contexto (formalidad, distancia social, imposición)</p>
        <p rend="justify">En situaciones formales o con personas de mayor estatus, el árabe requiere más apoyos y mitigadores externos, en contextos informales, el estilo puede ser directo pero expresivo y jocoso.</p>
        <p rend="justify">Riesgo de aplicar patrones españoles (peticiones muy directas o, al contrario, excesiva indirección) en situaciones donde no corresponden.</p>
        <p rend="justify">Proponer actividades de análisis de casos (role-play) y comparación contextual: cómo varía la cortesía según la relación y la situación. Incluir explicaciones socioculturales claras.</p>
        <p rend="justify">Justificación y explicación de la petición</p>
        <p rend="justify">En árabe, las justificaciones suelen ser detalladas y forman parte integral de la petición, especialmente en situaciones de mayor imposición.</p>
        <p rend="justify">Los hispanohablantes pueden ofrecer justificaciones demasiado breves o no justificar la petición en absoluto, lo que puede percibirse como descortés en árabe.</p>
        <p rend="justify">Enseñar la estructura completa de la petición en árabe: vocativo + mitigadores + petición principal + justificación + agradecimiento. Ejercicios de producción y retroalimentación.</p>
        <p rend="justify">Uso de apelativos y formas de tratamiento</p>
        <p rend="justify">Uso sistemático de títulos honoríficos (دكتور، أستاذ) y vocativos respetuosos en contextos formales.</p>
        <p rend="justify">Tendencia a omitir estos apelativos por influencia del español, donde no son tan frecuentes.</p>
        <p rend="justify">Incluir ejercicios de formulación de peticiones formales con vocativos y títulos. Practicar diferencias contextuales de tratamiento.</p>
        <p rend="justify">Alabanzas y fórmulas rituales</p>
        <p rend="justify">Las alabanzas y expresiones de aprecio antes de la petición son valoradas y esperadas en árabe.</p>
        <p rend="justify">Posible omisión de estas fórmulas por considerarlas innecesarias o exageradas, lo que puede resultar descortés.</p>
        <p rend="justify">Enseñar y practicar alabanzas y expresiones rituales, explicando su función cultural y pragmática. Integrar rutinas discursivas en simulaciones.</p>
      </div>
      <div type="bibliography">
        <head>Referencias bibliográficas</head>
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        <p rend="justify">BLUM-KULKA, Shoshana. “Variaciones en la formulación de peticiones”. En Jasone CENOZ y José VALENCIA (eds.). La competencia pragmática: elementos lingüísticos y psicosociales. Bilbao: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, 1996, pp. 179-194.</p>
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        <p rend="justify">KASPER, Gabriele. “Pragmatic Transfer”. Second Language Research, 8 (1992), pp. 203-231.</p>
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        <p rend="justify">MOSCOSO GARCÍA, Francisco. “Libros para el estudio del árabe marroquí escritos durante el Protectorado francés en Marruecos”. Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos, 16 (2014), pp. 1-26.</p>
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        <p rend="justify">YOUNES, Munther. “Integrating the Colloquial with Fusha in the Teaching of Arabic”. Al-ʻArabiyya, 27 (1994), pp. 105-118.</p>
        <p rend="justify">YOUNES, Munther. The Integrated Approach to Arabic Instruction. Nueva York: Routledge, 2014.</p>
        <p>[1]. Haverkate. La cortesía verbal: estudio, p. 15.</p>
        <p>[2]. Escandell Vidal. “Cortesía, fórmulas convencionales”, p. 33.</p>
        <p>[3]. El corpus ha sido anteriormente empleado para la elaboración de una memoria titulada La petición en español.</p>
        <p>[4]. Badawī. Mustawiyāt al-‘arabiyya al-mu‘āṣira fī Miṣr.</p>
        <p>[5]. Ambros. Damascus Arabic; Bloman y Woidich. Spoken Arabic of Cairo and Damascus.</p>
        <p>[6]. Younes. “Integrating the Colloquial”.</p>
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        <p>[9]. Al-Batal (ed.). Arabic as One Language.</p>
        <p>[10]. Abraham Buzón y Aguilar. “¿Cómo enseñamos árabe?”, pp. 1-26.</p>
        <p>[11]. Moscoso. “El estudio del árabe marroquí”, pp. 269-293, “Un manual para aprender árabe marroquí”, pp. 121-140, “Árabe marroquí”, pp. 183-220, y “Libros para el estudio del árabe marroquí”, pp. 1-26.</p>
        <p>[12]. Aguilar. “Enseñanza del árabe”, pp. 83-85, “Enseñanza conjunta del árabe”, pp. 305-324, y “Árabe para todos”, pp. 15-22.</p>
        <p>[13]. Berlinches. El dialecto árabe de Damasco.</p>
        <p>[14]. Otra cuestión de interés, que sin embargo no pretendemos abordar en el presente trabajo, es el análisis de la variabilidad de la interlengua, es decir, en qué grado se diferencian las producciones del hablante no nativo de árabe de las producciones de hablantes nativos de variedad dialectal siria, cuando se formulan peticiones en lengua árabe en contextos formales e informales. Este estudio observaría los errores de uso más comunes que los estudiantes hispanohablantes de nivel avanzado de lengua árabe cometen a la hora de formular peticiones oralmente, plantearía las posibles razones de estos errores considerando la potencial transferencia de su lengua materna o el desajuste pragmático a causa de la interferencia del árabe estándar, y, finalmente, propondría algunas maneras de subsanar dichas deficiencias.</p>
        <p>[15]. Kasper y Blum-Kulka (eds.). Interlanguage Pragmatics, p. 3.</p>
        <p>[16]. Searle. Speech Acts.</p>
        <p>[17]. Austin. How to Do Things with Words.</p>
        <p>[18]. Grice. “Logic and Conversation”, pp. 41-58.</p>
        <p>[19]. Leech. Principles of Pragmatics; Brown &amp; Levinson. Politeness; Haverkate. Cortesía verbal.</p>
        <p>[20]. Sperber &amp; Wilson. Relevance.</p>
        <p>[21]. Blum-Kulka, House y Kasper (eds.). Cross-Cultural Pragmatics; Kasper y Blum-Kulka (eds.). Interlanguage Pragmatics.</p>
        <p>[22]. Bargiela-Chiappini, Locher y Haugh (eds.). Face, Communication.</p>
        <p>[23]. Locher y Watts. “Politeness theory”, pp. 9-33</p>
        <p>[24]. Eelen. A Critique of Politeness Theories; Kádár y Haugh. Understanding Politeness.</p>
        <p>[25]. Sifianou. “Politeness and im/politeness”, pp. 109-115</p>
        <p>[26]. Escandell Vidal. Introducción a la pragmática; Fernández Guerra. “La enseñanza de la cortesía verbal”, pp. 83-96; Fernández Fuertes. Pragmática y adquisición del español.</p>
        <p>[27]. Blum-Kulka. “Introducción a la pragmática del interlenguaje”, pp. 155-175.</p>
        <p>[28]. Por lo general, si se trata de una mujer, es común emplear مدام (señora) del francés, y el uso deأستاذة  (profesora) queda relegado al entorno profesional, en caso de que se trate de profesoras o bien de profesionales de estatus socioeconómico medio y alto. En situaciones más formales, a las mujeres se las trata de آنسة (señorita) si no están casadas, de مدام (señora) si lo están, y de دكتورة (doctora) si son médicas o profesoras universitarias.</p>
        <p>[29]. Gumperz. Discourse Strategies, citado a partir de Blum-Kulka. “Introducción a la pragmática del interlenguaje”, p. 161.</p>
        <p>[30]. Grice. “Logic and Conversation”, pp. 41-58.</p>
        <p>[31]. Idem, p.47.</p>
        <p>[32]. Ibidem.</p>
        <p>[33]. Lakoff. “The Logic of Politeness”, p. 298.</p>
        <p>[34]. Idem, pp. 303-304.</p>
        <p>[35]. Leech. Principles of Pragmatics, p. 132.</p>
        <p>[36]. Idem, p. 82.</p>
        <p>[37]. Brown y Levinson. Politeness.</p>
        <p>[38]. Idem, p. 61.</p>
        <p>[39]. Haverkate. La cortesía verbal: estudio, p. 16.</p>
        <p>[40]. Idem, p. 22.</p>
        <p>[41]. Blum-Kulka. “Variaciones en la formulación de peticiones”, pp. 181-183.</p>
        <p>[42]. Idem, p. 183, Blum-Kulka considera los honoríficos como estrategias de cortesía de deferencia que demuestran cortesía negativa. En nuestra opinión, creemos que pueden expresar tanto cortesía positiva como negativa. No demuestran cortesía de solidaridad porque no buscan la empatía, pero cuando el estatus del interlocutor es el estatus privilegiado el informante se dirige a su interlocutor mediante honoríficos dándole a entender que reconoce su situación social privilegiada y, por lo tanto, reforzando su imagen positiva).</p>
        <p>[43]. Idem, p. 189.</p>
        <p>[44]. Haverkate. La cortesía verbal: estudio, p. 159.</p>
        <p>[45]. Blum-Kulka. “Variaciones en la formulación de peticiones”, pp. 179-194.</p>
        <p>[46]. Aunque consideramos este tipo de petición como directa hay que señalar que su grado de indirección es mayor que el de las producciones directas en EL2 y AL1 debido a la utilización del presente con valor de mandato en lugar del imperativo.</p>
        <p>[47]. Blum-Kulka. Cross-Cultural Pragmatics. Edición 2021, pp.105-128.</p>
        <p>[48]. Blum-Kulka, House y Kasper (eds.). Cross-Cultural Pragmatics.</p>
        <p>[49]. Kasper. “Pragmatic transfer”, p. 203</p>
        <p>[50] Thomas. &quot;Cross-Cultural Pragmatic Failure&quot;, p. 91.</p>
      </div>
    </body>
    <back>
      <div type="notes">
        <note n="">[1]. Haverkate. La cortesía verbal: estudio, p. 15.[2]. Escandell Vidal. “Cortesía, fórmulas convencionales”, p. 33.[3]. El corpus ha sido anteriormente empleado para la elaboración de una memoria titulada La petición en español.[4]. Badawī. Mustawiyāt al-‘arabiyya al-mu‘āṣira fī Miṣr. [5]. Ambros. Damascus Arabic; Bloman y Woidich. Spoken Arabic of Cairo and Damascus.[6]. Younes. “Integrating the Colloquial”.[7]. Bloman y Woidich. Arabic Language and Linguistics.[8]. Younes. The Integrated Approach to Arabic.[9]. Al-Batal (ed.). Arabic as One Language.[10]. Abraham Buzón y Aguilar. “¿Cómo enseñamos árabe?”, pp. 1-26.[11]. Moscoso. “El estudio del árabe marroquí”, pp. 269-293, “Un manual para aprender árabe marroquí”, pp. 121-140, “Árabe marroquí”, pp. 183-220, y “Libros para el estudio del árabe marroquí”, pp. 1-26.[12]. Aguilar. “Enseñanza del árabe”, pp. 83-85, “Enseñanza conjunta del árabe”, pp. 305-324, y “Árabe para todos”, pp. 15-22.[13]. Berlinches. El dialecto árabe de Damasco.[14]. Otra cuestión de interés, que sin embargo no pretendemos abordar en el presente trabajo, es el análisis de la variabilidad de la interlengua, es decir, en qué grado se diferencian las producciones del hablante no nativo de árabe de las producciones de hablantes nativos de variedad dialectal siria, cuando se formulan peticiones en lengua árabe en contextos formales e informales. Este estudio observaría los errores de uso más comunes que los estudiantes hispanohablantes de nivel avanzado de lengua árabe cometen a la hora de formular peticiones oralmente, plantearía las posibles razones de estos errores considerando la potencial transferencia de su lengua materna o el desajuste pragmático a causa de la interferencia del árabe estándar, y, finalmente, propondría algunas maneras de subsanar dichas deficiencias.[15]. Kasper y Blum-Kulka (eds.). Interlanguage Pragmatics, p. 3.[16]. Searle. Speech Acts.[17]. Austin. How to Do Things with Words.[18]. Grice. “Logic and Conversation”, pp. 41-58.[19]. Leech. Principles of Pragmatics; Brown &amp; Levinson. Politeness; Haverkate. Cortesía verbal.[20]. Sperber &amp; Wilson. Relevance.[21]. Blum-Kulka, House y Kasper (eds.). Cross-Cultural Pragmatics; Kasper y Blum-Kulka (eds.). Interlanguage Pragmatics.[22]. Bargiela-Chiappini, Locher y Haugh (eds.). Face, Communication.[23]. Locher y Watts. “Politeness theory”, pp. 9-33[24]. Eelen. A Critique of Politeness Theories; Kádár y Haugh. Understanding Politeness.[25]. Sifianou. “Politeness and im/politeness”, pp. 109-115[26]. Escandell Vidal. Introducción a la pragmática; Fernández Guerra. “La enseñanza de la cortesía verbal”, pp. 83-96; Fernández Fuertes. Pragmática y adquisición del español.[27]. Blum-Kulka. “Introducción a la pragmática del interlenguaje”, pp. 155-175.[28]. Por lo general, si se trata de una mujer, es común emplear مدام (señora) del francés, y el uso deأستاذة  (profesora) queda relegado al entorno profesional, en caso de que se trate de profesoras o bien de profesionales de estatus socioeconómico medio y alto. En situaciones más formales, a las mujeres se las trata de آنسة (señorita) si no están casadas, de مدام (señora) si lo están, y de دكتورة (doctora) si son médicas o profesoras universitarias.[29]. Gumperz. Discourse Strategies, citado a partir de Blum-Kulka. “Introducción a la pragmática del interlenguaje”, p. 161.[30]. Grice. “Logic and Conversation”, pp. 41-58.[31]. Idem, p.47.[32]. Ibidem.[33]. Lakoff. “The Logic of Politeness”, p. 298.[34]. Idem, pp. 303-304.[35]. Leech. Principles of Pragmatics, p. 132.[36]. Idem, p. 82.[37]. Brown y Levinson. Politeness.[38]. Idem, p. 61.[39]. Haverkate. La cortesía verbal: estudio, p. 16.[40]. Idem, p. 22.[41]. Blum-Kulka. “Variaciones en la formulación de peticiones”, pp. 181-183.[42]. Idem, p. 183, Blum-Kulka considera los honoríficos como estrategias de cortesía de deferencia que demuestran cortesía negativa. En nuestra opinión, creemos que pueden expresar tanto cortesía positiva como negativa. No demuestran cortesía de solidaridad porque no buscan la empatía, pero cuando el estatus del interlocutor es el estatus privilegiado el informante se dirige a su interlocutor mediante honoríficos dándole a entender que reconoce su situación social privilegiada y, por lo tanto, reforzando su imagen positiva).[43]. Idem, p. 189.[44]. Haverkate. La cortesía verbal: estudio, p. 159.[45]. Blum-Kulka. “Variaciones en la formulación de peticiones”, pp. 179-194.[46]. Aunque consideramos este tipo de petición como directa hay que señalar que su grado de indirección es mayor que el de las producciones directas en EL2 y AL1 debido a la utilización del presente con valor de mandato en lugar del imperativo.[47]. Blum-Kulka. Cross-Cultural Pragmatics. Edición 2021, pp.105-128.[48]. Blum-Kulka, House y Kasper (eds.). Cross-Cultural Pragmatics.[49]. Kasper. “Pragmatic transfer”, p. 203[50] Thomas. &quot;Cross-Cultural Pragmatic Failure&quot;, p. 91.</note>
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        <note n="10">[10]. Abraham Buzón y Aguilar. “¿Cómo enseñamos árabe?”, pp. 1-26.</note>
        <note n="11">[11]. Moscoso. “El estudio del árabe marroquí”, pp. 269-293, “Un manual para aprender árabe marroquí”, pp. 121-140, “Árabe marroquí”, pp. 183-220, y “Libros para el estudio del árabe marroquí”, pp. 1-26.</note>
        <note n="12">[12]. Aguilar. “Enseñanza del árabe”, pp. 83-85, “Enseñanza conjunta del árabe”, pp. 305-324, y “Árabe para todos”, pp. 15-22.</note>
        <note n="13">[13]. Berlinches. El dialecto árabe de Damasco.</note>
        <note n="14">[14]. Otra cuestión de interés, que sin embargo no pretendemos abordar en el presente trabajo, es el análisis de la variabilidad de la interlengua, es decir, en qué grado se diferencian las producciones del hablante no nativo de árabe de las producciones de hablantes nativos de variedad dialectal siria, cuando se formulan peticiones en lengua árabe en contextos formales e informales. Este estudio observaría los errores de uso más comunes que los estudiantes hispanohablantes de nivel avanzado de lengua árabe cometen a la hora de formular peticiones oralmente, plantearía las posibles razones de estos errores considerando la potencial transferencia de su lengua materna o el desajuste pragmático a causa de la interferencia del árabe estándar, y, finalmente, propondría algunas maneras de subsanar dichas deficiencias.</note>
        <note n="15">[15]. Kasper y Blum-Kulka (eds.). Interlanguage Pragmatics, p. 3.</note>
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        <note n="26">[26]. Escandell Vidal. Introducción a la pragmática; Fernández Guerra. “La enseñanza de la cortesía verbal”, pp. 83-96; Fernández Fuertes. Pragmática y adquisición del español.</note>
        <note n="27">[27]. Blum-Kulka. “Introducción a la pragmática del interlenguaje”, pp. 155-175.</note>
        <note n="28">[28]. Por lo general, si se trata de una mujer, es común emplear مدام (señora) del francés, y el uso deأستاذة  (profesora) queda relegado al entorno profesional, en caso de que se trate de profesoras o bien de profesionales de estatus socioeconómico medio y alto. En situaciones más formales, a las mujeres se las trata de آنسة (señorita) si no están casadas, de مدام (señora) si lo están, y de دكتورة (doctora) si son médicas o profesoras universitarias.</note>
        <note n="29">[29]. Gumperz. Discourse Strategies, citado a partir de Blum-Kulka. “Introducción a la pragmática del interlenguaje”, p. 161.</note>
        <note n="30">[30]. Grice. “Logic and Conversation”, pp. 41-58.</note>
        <note n="31">[31]. Idem, p.47.</note>
        <note n="32">[32]. Ibidem.</note>
        <note n="33">[33]. Lakoff. “The Logic of Politeness”, p. 298.</note>
        <note n="34">[34]. Idem, pp. 303-304.</note>
        <note n="35">[35]. Leech. Principles of Pragmatics, p. 132.</note>
        <note n="36">[36]. Idem, p. 82.</note>
        <note n="37">[37]. Brown y Levinson. Politeness.</note>
        <note n="38">[38]. Idem, p. 61.</note>
        <note n="39">[39]. Haverkate. La cortesía verbal: estudio, p. 16.</note>
        <note n="40">[40]. Idem, p. 22.</note>
        <note n="41">[41]. Blum-Kulka. “Variaciones en la formulación de peticiones”, pp. 181-183.</note>
        <note n="42">[42]. Idem, p. 183, Blum-Kulka considera los honoríficos como estrategias de cortesía de deferencia que demuestran cortesía negativa. En nuestra opinión, creemos que pueden expresar tanto cortesía positiva como negativa. No demuestran cortesía de solidaridad porque no buscan la empatía, pero cuando el estatus del interlocutor es el estatus privilegiado el informante se dirige a su interlocutor mediante honoríficos dándole a entender que reconoce su situación social privilegiada y, por lo tanto, reforzando su imagen positiva).</note>
        <note n="43">[43]. Idem, p. 189.</note>
        <note n="44">[44]. Haverkate. La cortesía verbal: estudio, p. 159.</note>
        <note n="45">[45]. Blum-Kulka. “Variaciones en la formulación de peticiones”, pp. 179-194.</note>
        <note n="46">[46]. Aunque consideramos este tipo de petición como directa hay que señalar que su grado de indirección es mayor que el de las producciones directas en EL2 y AL1 debido a la utilización del presente con valor de mandato en lugar del imperativo.</note>
        <note n="47">[47]. Blum-Kulka. Cross-Cultural Pragmatics. Edición 2021, pp.105-128.</note>
        <note n="48">[48]. Blum-Kulka, House y Kasper (eds.). Cross-Cultural Pragmatics.</note>
        <note n="49">[49]. Kasper. “Pragmatic transfer”, p. 203</note>
        <note n="50">[50] Thomas. &quot;Cross-Cultural Pragmatic Failure&quot;, p. 91.</note>
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