Revista de Variación y Cambio Lingüístico 2(1) 2025
ISSN: 3020-9854
Doi: https://doi.org/10.30827/3020.9854rvcl.2.1.2025.34129
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Fraseología contrastiva del chino y del español: un enfoque histórico
Contrastive phraseology of Chinese and Spanish: a historical approach
Fang Han
Universidad de Estudios Extranjeros de Tianjin
fanghan729@gmail.com
Resumen
En los últimos diez os hay cada vez más estudiosos que se dedican al estudio constrastivo fraseológico
chino�espol desde diversos puntos de vista. Por la idiomaticidad semántica, basada en el proceso
cognitivo universal de los seres humanos y en la comunicación intercultural, la mayoa de los estudios
contrastivos de las unidades fraseogicas en estas dos lenguas se centran en el campo
semántico�pragtico, en el de la ensanza, en el de la traduccn y en el sociolingüístico. Ahora bien,
todos estos trabajos se han realizado desde un punto de vista sincrónico, sin embargo, las unidades
fraseogicas no son eternas, sino resultados de una evolución gramatical y semántica. Por lo tanto, en el
presente trabajo, efectuaremos el estudio contrastivo fraseológico chino�español con una proyección
diacrónica y, ades de una presentación breve del fundamento trico y metodogico, comentaremos
dos grupos de ejemplos en textos de diferentes épocas para explicar mejor lo que es un estudio histórico
contrastivo de unidades fraseológicas y su importancia para la fraseología comparativa.
Palabras claves: fraseología histórica, estudio contrastivo, chino, español.
Abstract
In the last decade, many scholars conducted Chinese�Spanish phraseological contrastive study from
various perspectives. Most of them focus on the following areas: semantic�pragmatic, teaching,
translation and sociolinguistic, because of semantic idiomaticity, universal cognitive process of human
beings, and intercultural communication. Despite phraseological units are not eternal, but the result of
a grammatical and semantic evolution, all these works focused on the perspective of synchronic.
Therefore, we conducted this Chinese�Spanish phraseological contrastive study with a diachronic
projection. This paper is formed by three sections: a brief presentation about its theoretical and
methodological basis, and two cases in texts from di�erent periods, which explained the denition of
historical contrastive study of phraseological units, and its value for comparative phraseology.
Keywords: historical phraseology, contrastive study, Chinese, Spanish.
RECIBIDO: 31-03-2025; ACEPTADO: 05-05-2025
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Fraseología contrastiva del chino y del español: un enfoque histórico
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1.FRASEOLOGÍA Y SU ESTUDIO HISTÓRICO
1.1. Fraseología, unidad fraseológica, locución y chengyu
La fraseología, de acuerdo con muchos estudiosos (Corpas Pastor, 1996, p. 20; García-Page,
2008, p. 16 entre otros), es el hiperónimo empleado para englobar todos los tipos de unidades
fraseológicas. Así, la Nueva Gramática (NGLE, 1.10m) indica que: “(La fraseología) se ocupa
de las combinaciones que se consideran idiomatizadas, es decir, las locuciones, los giros, los
clichés, los refranes, los dichos y otras clases de modismos”. En el Diccionario académico, la
institución, además de referirse al conjunto de estas unidades lexicalizadas, indica en la
entrada de fraseología que esta voz también se usa para designar el estudio lingüístico de las
unidades de sintaxis total o parcialmente ja” (DLE, s.v. fraseología).
En chino existe 熟语 (shuyu), término tomado del ruso фразеология (el cual coincide,
asimismo, con el vocablo español fraseología). En el idioma chino shuyu también se considera
como el hiperónimo de las unidades fraseológicas, el cual incluye diversas realidades: 成语
(chengyu), 谚语 (yanyu), 惯用语 (guanyongyu), 格言(geyan), 歇后语 (xiehouyu), etc. (Ma, 1978;
Liu, 1982; Sun, 1989, Wu, 2007; etcétera).
Dentro de las múltiples clases de unidades fraseológicas, las locuciones y los chengyu son
consideradas como el verdadero núcleo de la fraseología (Echenique, 2013, p. 254; García-
Page, 2008, p. 8; Han, 2021, p. 19). En el presente trabajo, pues, nos centramos en la locución
y en el chengyu, partiendo, asimismo, desde una concepción estrecha de la fraseología.
La Nueva Gramática dene las locuciones como grupos de palabras lexicalizados (en el
sentido de ya formados e incluidos en el diccionario) que constituyen una sola pieza léxica y
ejercen la misma función sintáctica que la categoría que les da nombre” (NGLE, 1.10a).
Grosso modo, la obra académica no puede desligarse de la concepción de Casares (1950
[1992], p. 170), para quien las locuciones eran unidades estables de dos o más palabras, cuyo
su valor semántico no es una suma del signicado literal de los componentes. A su vez, Seco,
Andrés y Ramos (DFDEA, p. XVI) explicaban con más exactitud la equivalencia funcional de las
locuciones con algunas clases de palabras: nominales, adjetivas, adverbiales, verbales,
prepositivas, etcétera.
De acuerdo a estos criterios, podemos resumir las características básicas de las locuciones:
pluriverbalidad, institucionalización, jación, idiomaticidad y nominación
1
, propiedades que
también comparten los chengyu (Han, 2021, pp. 24-29). Entre ellas, la idiomaticidad
(irregularidad gramatical y semántica) se considera como “el rasgo propio más característico”
de las locuciones (Echenique, 2013, p. 254), y también es la razón principal por la que tenemos
tanta dicultad para entenderlas y comprenderlas desde el aprendizaje extranjero. En la
enseñanza del chino, cuando nos encontramos con los chengyu, el estudiante suele buscar su
origen para llegar a conocer mejor su signicado idiomático. No obstante, en el estudio
diacrónico, no solo nos interesa el valor semántico de las locuciones y de los chengyu, sino
también cómo llegan a congurarse hasta llegar al resultado empleado actualmente.
1 La nominación se puede entender como“la función nominativa que cumplen las unidades fraseológicas(García-Page, 2008, pp. 32-33),
es decir, las locuciones funcionan como palabras, o sea, pueden ser sustituidas por una palabra del mismo signicado, aunque muchas
veces no existe la equivalencia.
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1.2. Fraseología histórica
Como el léxico, cada locución también tiene su propia línea de evolución. El estudio sobre el
proceso de conguración de estas unidades implica una investigación que conjuga“la historia
lingüística, con la gramática histórica, la dialectología histórica, la historia de la codicación
gramatical y la lexicología histórica” (Aguilar, 2021, p. 23). No obstante, saber cómo
evoluciona cada locución individualmente no es el único objetivo del estudio histórico de la
fraseología: como indica Echenique (2010), “tiene como meta la elaboración de la historia
global de las unidades fraseológicas junto con la historia particular de cada una de ellas”.
Siguiendo las palabras de Echenique (2010), las unidades fraseológicas son “resultados de un
cruce entre un proceso de lexicalización
2
y otro de gramaticalización
3
, por lo que podemos
armar que ambos procesos son fundamentales para la fraseologización, término traducido
por Ruiz Gurillo (1997, p. 104) del alemán Phraseologisierung: “proceso por medio del cual,
gracias a la jación en algún grado y en ocasiones a la idiomaticidad, parcial o total, se
constituye una unidad fraseológica”. No obstante, merece la pena mencionar que tanto
Montoro del Arco (2006, p. 42) como García-Page (2008, p. 64) nos recuerdan la existencia de
dos tipos de fraseologización: la primaria se reere a una unidad fraseológica que proviene de
una combinación libre; mientras que la fraseologización secundaria es la formación de una
unidad fraseológica a partir de otra previa. La razón por la que hablamos de la división de la
fraseologización es que la secundaria será el proceso de formación de muchos chengyu, y el
tipo de formación que se identica con el “origen falso acuñado por Sun (1989, p 89).
1.3. Fraseología contrastiva
Según Echenique (Aguilar, 2021, p. 24), el criterio contrastivo se reere a la comparación
histórica en el proceso de la formación y evolución de las unidades fraseológicas “entre
lenguas que han estado en contacto”. Durante los últimos veinte años, el grupo HISLEDIA
4
ha
fomentado esta perspectiva contrastiva en los estudios de sus miembros. Aunque
principalmente se concentra en el espacio hispánico peninsular, bajo unas coordenadas de
contacto directo (ya sea debido a traducciones de latín, árabe y griego, ya sea por convivencia,
como aragonés, catalán, vasco, etc.), el estudio contrastivo de la fraseología no se limita a la
Península, sino que también se interesa por el contraste entre modalidades de diferentes
lenguas que han llegado a inuir en la formación de unidades fraseológicas. Cabe reseñar que
incluso “el estudio de los paralelismos que pueden observarse entre lenguas alejadas
geográca y culturalmente, como el español y el chino” (Aguilar, 2021, p. 24), especialmente
en los últimos tiempos en los que hay una estrecha relación comercial y migratoria entre
habitantes de China y España
5
. Por tanto, el estudio de las locuciones entre el español y el
chino (y viceversa) se inscribe en la llamada fraseología contrastiva.
3 La gramaticalización es el cambio de lexema en morfema (Traugott, 2001), es decir, cuando el signicado xico de una palabra se
traslada al plano gramatical o presenta un valor semántico más abstracto. Cifuentes Honrubia (2003, p. 15) añade que este proceso
también incluye “la pérdida de autonomía como palabras independientes. Por su parte, algunos estudiosos (Elvira, 2009, p. 154; Girón,
2014, p. 12) creen que el proceso por el que un morfema o una palabra gramatical incorpora nuevas funciones gramaticales también
pertenece a gramaticalización, también denominado gramaticalización secundaria.
2 De acuerdo con Elvira (2015, p. 169), “lexicalización es el proceso diacrónico por el que una expresión compleja […] queda jada en el
uso, almacenada en el repertorio léxico de la lengua y en la memoria de los hablantes y disponible para ulteriores usos.
5 Lo cual, dicho sea de paso, puede tener consecuencias fraseológicas y léxicas en el futuro, tanto en el chino hablado por españoles como
por sinohablantes que aprenden español o cualquier otra lengua peninsular.
4 Historia e Historiografía de la Lengua Española en su Diacronía (HISLEDIA) es un grupo de investigación de la Universitat de València
(GIUV2013-080), y una de sus líneas de investigación es la diacronía fraseología española (véase en https://www.uv.es/uvweb/
departamento-lologia-espanola/es/investigacion/grupos-investigacion/hisledia/presentacion-1285971034442.html).
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Entre los trabajos que componen este campo, hay cada vez más estudios que se enfocan en
comparar la fraseología española y china, por ejemplo, Ramírez Bellerín (2004), Querol
Batallar (2009), Jia (2013), Penas Ibáñez y Xiao (2013-2014, pp. 207-235), Wu (2014, 2016) o Qin
(2020), entre muchos otros. Estos estudios se centran en el aspecto de la enseñanza del
español, de la traducción, de sociolingüística, y algunos de ellos también realizan un estudio
contrastivo gramatical. Sin embargo, todos ellos parten desde un punto de vista sincrónico.
A este respecto, las unidades fraseológicas no son eternas, estáticas y atemporales, sino
construcciones con un grado de jación relativamente estable que han sufrido una evolución
gramatical y semántica de modo más o menos complejo. Es por ello por lo que un estudio
contrastivo desde el punto de vista diacrónico nos ofrecerá una visión panorámica de la
naturaleza de las unidades y nos ayudará a conocer las diferencias y similitudes tanto del
proceso evolutivo como de las propiedades de las locuciones chinas y españolas. Es más,
como resultado de la evolución de las unidades fraseológicas, la idiomaticidad se interpreta
mejor con un recorrido de textos históricos. En este sentido, las diferentes interpretaciones de
la semántica de las unidades, sobre todo en estudios bilingües y multilingües, pueden “llegar
a construir una nueva fuente de información puntual” (Echenique, 2021, p. 48).
Por su parte, cabe añadir que la fraseología contrastiva también será auxiliar, puesto que
ofrecerá materiales para el estudio de la mentalidad de distintas épocas y el desarrollo
histórico de la sociedad.
2.METODOLOGÍA Y FORMACIÓN DE CORPUS PARA LA FRASEOLOGÍA HISTÓRICA
CONTRASTIVA
2.1. Consideraciones metodológicas
Desde el punto de vista diacrónico, las unidades fraseológicas no son absolutamente jas,
sino que han sufrido (y algunas de ellas están sufriendo) cambios fonéticos, grácos,
morfosintácticos y semánticos, además de vivir en variaciones (Porcel, 2017, p. 194;
Echenique, 2019, p. 161). Estas unidades no cambian solas, sino en contextos, como comenta
García-Page (2008, p. 389) sobre la cuestión idiomática de las locuciones, pues el uso de las
cuales depende, en gran medida, “de la subjetividad de los usuarios”.
Además, las unidades fraseológicas están formadas antes de que se usen como
combinaciones jadas, con un empleo automatizado o ausente de reexión lingüística por
parte del hablante y oyente. Como los hablantes no son lólogos, el uso de estas expresiones
pueden carecer de corrección unas veces, mientras que otras, al percibirse como anomalías,
cabe incluso la posibilidad de llegar a ciertas enmiendas no ajenas a la etimología popular
(como el caso de alalimón/al alimón, cf. Ribes, 2021, p. 89, n. 103). Por tanto, la codicación
lexicográca de las locuciones de diferentes épocas “será siempre un indicador privilegiado
del grado de institucionalización que las UFs han ido adquiriendo a lo largo del tiempo”
(Porcel, 2015, p. 26).
Por todo lo que hemos comentado, nuestra propuesta de estudio contrastivo histórico de
unidades fraseológicas debería comprender la realización de un análisis comparativo a nivel
gramatical (tanto de su estructura interna como de su función sintáctica) y a nivel semántico
de las locuciones en un corpus correctamente elaborado, al amparo de un “método histórico-
lológico” (Echenique, 2003, p. 555).
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2.2. Formación de corpus
Tradicionalmente, en los trabajos de fraseología histórica se eligen las locuciones de algunas
obras clásicas de cierta época histórica para luego estudiarlas en textos de diferentes épocas
(como ocurre, por ejemplo, en Vicente Llavata, 2013 o Porcel, 2015). No obstante, en un
trabajo contrastivo chino-español, la mayoría de los estudiosos delimitan las locuciones
según temas (animales, colores, partes corporales, etc.). Las dos maneras se pueden aplicar
en la selección de las locuciones en un estudio histórico contrastivo de las unidades
fraseológicas, y pueden dirigir a diferentes tipos de descubrimientos.
En la mayoría de los trabajos de fraseología contrastiva chino-español, los estudiosos solo
eligen datos desde documentos lexicográcos para establecer su corpus documental. No
obstante, como hemos comentado, el uso de las unidades fraseológicas es muchas veces
subjetivo, es decir, las interpretaciones en el diccionario no suelen reejar la situación de uso
de estas unidades de manera panorámica (menos, si cabe, si se afronta un estudio histórico).
Por lo tanto, de acuerdo con nuestro comentario anterior, hay que incluir tanto registros
lexicográcos, como composiciones textuales ajenos a la intención codicadora. Para ello,
las colecciones de corpus que han visto la luz en el primer cuarto del siglo XXI son útiles, como
son el NTLLE, CORDE, o el CNDHE, destinados a conocer el pasado de las locuciones
mediante su plasmación en textos. Asimismo, también son útiles CREA y CORPES XXI, ya que
permiten estudiar la situación actual de las locuciones. Por su parte, no hay que olvidar las
obras lexicográcas de carácter fraseológico, tales como el Diccionario fraseológico
documentado del español actual de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos (2018) o el
Diccionario fraseológico del Siglo de Oro (Cejador, 2008), entre otros; estos son recursos
complementarios importantes para nuestro estudio por sus datos relativos a la codicación.
Para el estudio de chengyu, utilizaremos del Gran Diccionario diacrónico de chengyu (Liu,
2009), junto con otros diccionarios complementarios, como el Gran Diccionario de Chengyu
en Chino (Zhu, 1985), el Diccionario usual de chengyu en chino actual (2001). En relación con
los textos, se elegirán tanto de estos diccionarios (ya que son documentados) como en el BCC
y el CCL, dos corpus electrónicos de chino disponibles en línea.
3. ESTUDIO HISTÓRICO CONTRASTIVO DE DOS GRUPOS DE UF COMO EJEMPLOS
Generalmente, se suele realizar el estudio contrastivo entre dos unidades que comparten
rasgos en común: poseen los mismos componentes, la misma estructura o el mismo valor
semántico (literal o gurado). No obstante, en Han (2021)
6
, descubrimos que, a través del
estudio diacrónico, hay similitudes entre unidades fraseológicas chinas y españolas que,
aparentemente, no tienen rasgos en común.
A continuación, tomaremos la locución española a roso y velloso y la china 知白守黑 [zhībái-
shǒuhēi], manos blancas no ofenden y 朱颜皓腕 [zhūyán-hàowàn] como dos pares de
ejemplos con los que efectuaremos un estudio contrastivo desde el punto de vista histórico,
con el n mostrar con claridad cómo es posible realizar un trabajo de este calado y poner en
valor la importancia de la visión diacrónica para el estudio contrastivo semántico.
6 En este estudio se realiza un estudio diacrónico de setenta y ocho locuciones españolas y ochenta y tres chengyu con mención de
términos cromáticos, los cuales elegimos de acuerdo con el criterio de Basic Color Terms de Berlin y Kay (1969). En ella, describimos el
desarrollo evolutivo de todas las unidades españolas y chinas seleccionadas.
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3.1. A roso y velloso y 知白守黑[zhībái-shǒuhēi]
Supercialmente, estas dos unidades nos pueden llamar atención por dos razones: la
estructura simétrica, en palabras de García-Page (2008, p. 122), la estructura binomial y la
irregularidad del uso de los adjetivos.
3.1.1. A roso y velloso
De acuerdo con el DLE (s.v. roso; velloso), esta locución adverbial se describe como
“totalmente, sin excepción, sin consideración ninguna”; está registrada en el lema roso, voz
cuya acepción se explica como “raído, sin pelo”, lo cual indica la relación dea antonimia con
velloso: “que tiene vello”.
Sin embargo, lo que leemos tanto en el DLE como en otros diccionarios modernos sobre la
locución es un resultado. Para saber su proceso de evolución, hay que remontarse a lo largo
de la historia tanto de la locución, como de sus componentes. En primer lugar, estudiaremos
su situación de codicación en el NTLLE para descubrir si tiene otras formas anteriores.
Su primera aparición se encuentra en el Tesoro de la lengua castellana o española de
Covarrubias (1611), en el lema roso. No obstante, la acepción acuñada no es la mismo que
ahora se consigna en el DLE: de acuerdo con el autor, esta palabra “es el mesmo que rojo, y
dizese de la fruta que está ya madura”; con los ejemplos como melocotón y membrillo, explica
que antes de madurarse están cubiertos de vello” y que de aquí viene la frase “no dexar roso
ni velloso. Según Covarrubias, roso contiene dos sentidos a la vez: ‘rojo’ y ‘sin vello’, como las
frutas maduras; y una de las estructuras anteriores de a roso y velloso es no dexar roso ni
velloso, con forma de locución verbal. Posteriormente, en el Vocabularium de John Minsheu
(1617), en el Diccionario de John Stevens, en el Thesaurus de Baltasar Henríquez (1679) y en el
Diccionario de Francisco Sobrino (1705), tanto la acepción del lema como la estructura y la
explicación de la locución son casi idénticas en lo sustancial.
El primer cambio en el NTLLE se halla en el Diccionario de autoridades [O-R] (1737); aunque
se hace referencia al Tesoro de Covarrubias, la locución está registrada como roso y velloso,
un sintagma nominal, con la interpretación de “modo de hablar que vale todo, sin excepción,
ni distinción alguna en la materia de que se habla. Regularmente se dice en materia de
destruición. Los ejemplos de autoridad que se nos ofrecen son:
(1) Fue en las comparaciones encareciendo los daños: el granizo destruye la fruta… la
avenida las piedras suele llevarse: pues esto hace la ira de Dios, que no dexa roso, ni
velloso (Fonsec. Vid. de Christ. Tom. 3. Libr. 2. Parab. 17).
(2) Muerto me tiene tu rostro hermoso, pues es de quanto roso, y velloso (Jacint. Pol.
Pl. 211).
A través de este registro de la Academia, descubrimos otra estructura de la locución: roso y
velloso, aunque de acuerdo con la explicación, parece que este sintagma nominal se usa
como locución adverbial, con una interpretación que engloba la totalidad de las cosas (1-2).
En el Diccionario castellano [tomo III] (1788) de Esteban de Terreros y Pando, los dos
signicados de roso ya están divididos en dos acepciones: “lo mismo que rojo” y “lo que no
tiene pelo, o vello alguno” y, de esta segunda proviene la expresión a roso y velloso, un
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sintagma prepositivo iniciado por a. En la 4.ª ed. del Diccionario (1803), la Academia recoge
esta expresión de la misma manera y la clasica como“modo adverbial”, es decir, otorgándole
una función idéntica a la de un adverbio en la oración. No obstante, en CORDE encontramos
más formas de esta locución: ni roso ni velloso, a roso y a velloso, a roso y velloso, a lo roso y
lo velloso, etc.
El primer caso (3) que encontramos en CORDE de esta locución (tras la búsqueda de todas
estas formas) es mucho s antiguo que el registro de Covarrubias.
(3) La ley de Jesucristo estará queda, rme, mas que super hanc petram; arremeterá al
ganado y romperá las acequias: todo lo talará, que no quedará roso ni velloso
(Evangelista, c. 1460, Profecía).
Podríamos decir que la forma verdadera de la locución en esta frase (3) es ni roso ni velloso, un
sintagma adjetival binomial que funciona como sustantivo en la oración.
En el siguiente caso (4) encontramos una forma con los dos adjetivos sustantivados junto al
artículo neutro lo, funcionando como sujeto de la también locución, en este caso verbal,
quedar olvidado.
(4) Tengan aviso cuydoso todos de qualquier estado: lo roso ni lo velloso no me quedará
olvidado... (Francisco de Ávila, 1508, La vida y la muerte o Vergel de discretos).
Hasta los os setenta, todos los ejemplos de roso y velloso que aparecen en el CORDE tienen
tres características en común: la función nominal, el empleo con el verbo dejar o quedar, y con
negación (no, ni), aunque, la forma armativa no tardaría mucho en aparecer, así:
(5) Bien será decir algunas cosas sobre las mundanzas de los colores en las bestias dichas
con el curioso Pierio Valeriano, que dice ser el pulpo entre los egipcios jeroglíco de los
hombres ricos y aprovechados, que meten en su casa roso y velloso, como les parezca
serles de provecho, según se dijo hacerlo el pulpo (Juan de Pineda, 1589, Diálogos
familiares de la agricultura cristiana).
(6) ... y por heros más merced, mostrando que es dadivoso, dando tras roso y velloso no
deja estaca en pared (Tirso de Molina, 1629, Todo es dar en una cosa).
Aunque en estos dos textos (5-6) roso y velloso también funciona como sustantivo, aparece
con los verbos meter y dar, que presentan diferentes sentidos de dejar y quedar. Es decir, el
verbo ya no sería parte integrante de la locución
7
. Lo mismo ocurre con los adverbios de
negación, que dejan de ser un componente de la locución (aunque el valor copulativo siga
presente con la conjunción y).
El primer caso de a roso y velloso (7), sintagma preposicional, aparece a mediados del siglo
XVII:
(7) Tiénese por cierto conseguirán cuanto quisieren, que el interés es el Valido y el que
todo lo puede. Dícese que Girona está cortada, y que el francés lo campea
gallardamente, llevándolo todo á roso y velloso (Jerónimo de Barrionuevo, 1654-1658,
Avisos)
7 O se trataría de una locución verbal con variación en el verbo que la introduce. Los límites entre locución adverbial y locución verbal son
bastante difusos en ltiples casos.
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En este pasaje (7), el sintagma preposicional funciona como el complemento circunstancial
de modo del verbo llevar, lo que indicaría su consideración de locución adverbial. Sin duda
alguna, el signicado gurado de la expresión está jado. Pero, ¿cuál es la procedencia de la
preposición a en esta estructura? Y, ¿cómo evoluciona la expresión?
En CORDE hallamos dos casos (8-9) de una forma morfosintácticamente distinta de a roso y
velloso, que nos puede ofrecer indicios para solucionar estas dudas:
(8) ... no avía otro expediente ni modo de ajustarnos, ... cerré los ojos y apreté los puños y
comencé a segar todo parejo, verde y seco, crudo y maduro, ya en or, ya en grano, a
roso y a belloso... (Baltasar Gracián, 1657, El Criticón, tercera parte. En el invierno de la
vejez).
(9) Furibundos salieron y atacaron a roso y a velloso; pero, aunque más metieron y
sacaron, el efecto rijoso o por eso cedía y cada miembro un roble parecía (Félix María
de Samaniego, 1797, El jardín de Venus).
En el primer ejemplo (8), a roso y a belloso es una aposición de todo”, “verde y seco” y “en or
y en grano”. Es decir, funciona como complemento directo del verbo segar. En el segundo caso
(9), de acuerdo con el contexto, se sabe que a roso y a velloso se reere a personas, por lo que
también funciona como complemento directo del verbo atacar. Con estos dos ejemplos,
podemos llegar a la conclusión de que la a funcionaba como el marcador del complemento
directo para evitar la confusión entre el sujeto y el objeto directo
8
. En estos dos textos (8-9), a
roso y a velloso funcionan como dos complementos directos yuxtapuestos que se pueden ver
como un conjunto. En algunos textos de a roso y velloso, este sintagma también funciona
como complemento directo, por ejemplo:
(10) ...tener por cosa baladí la jamás interrumpida y siempre incorrupta trasmisión de las
Escrituras en la Sinagoga; ver en el Génesis imitaciones y copias de Sanconiaton y
hasta de Platón; cotar y rajar a roso y velloso en los textos hebreos son conocer siquiera
el valor de las letras del alefato, (Marcelino Menéndez Pelayo, 1880-1881, Historia de
los heterodoxos españoles).
Tampoco es difícil de entender la omisión de la segunda a en este caso (10), porque roso y
velloso son equifuncionales y están yuxtapuestos.
Con todos los ejemplos comentados (1-10), podemos resumir la línea de evolución de a roso
y velloso: al principio roso y velloso aparece como un sintagma adjetival con función nominal.
En el primer caso, tal como en muchos otros de la misma época, que encontramos en el
corpus, roso y velloso ya muestra un signicado especializado, es decir, la expresión ya está
lexicalizada en el siglo XV. Por su función nominal, en los siglos XVI y XVII, aparecerá junto al
artículo lo para sustantivar los adjetivos, pero solo hay muy pocos ejemplos durante un escaso
margen de tiempo. Es decir, los hablantes ya conocían el uso nominal de este sintagma
adjetival. Cuando esta unidad funciona como complemento directo en la oración, para no
causar malentendido, se ade la preposición a con el n de aclarar la relación entre el verbo
y la unidad, escribiéndose a roso y a velloso o a roso y velloso. De acuerdo con nuestro estudio
8 Fenómeno que existe también en el español moderno, como, por ejemplo, en *Un gato ataca un perro, hace falta una a para marcar el
objeto y puede ser A un gato ataca un perro o Un gato ataca a un perro.