
Variación 2(1) 2025, pp. 115-129
Carsten Sinner
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ahora cobra velocidad (cf. Verdelho, 1994, 1995; Hoepner, 2001). Si bien en los siglos XIV y XVII
ya hubo impulsos para la formación de lenguajes de especialidad
1
, es a partir del siglo XVII
cuando realmente puede verse una independización del portugués de la lengua latina, con el
paulatino establecimiento de pautas propias de escritura. Así, por mencionar el caso quizá
más relevante, la Academia Real das Ciências de Lisboa, fundada en 1779, desde el principio
celebró sus reuniones exclusivamente en portugués y publicó las ponencias cientícas y las
Memórias premiadas en los concursos cientícos de la Academia en esta lengua (cf. infra, 3.).
Como consecuencia de este boom de las letras portuguesas, las últimas décadas del siglo
XVIII y los primeros decenios del XIX constituyen un período extremadamente importante para
el desarrollo de las lenguas especializadas portuguesas tras el destronamiento del latín (cf.
Sinner, 2012; Teyssier 1994, 2022).
Este contexto de reemplazo del latín por el portugués y del desarrollo de nuevos géneros
textuales en esta lengua constituye un período en el que los autores se mueven entre los
hábitos de textualización de la tradición latina y la necesidad de expresarse en portugués. Es
un momento histórico en el que el país se enfrenta al impacto de la modernización de la
agricultura y las industrias y a una inuencia masiva de las novedades procedentes del Nuevo
Mundo (Woll, 1999). No sorprende, por ello, que es en esta época en la que encontramos una
larga serie de aspectos novedosos en la lengua portuguesa, fruto de la dinámica entre el
distanciamiento del latín, la persistencia de tradiciones discursivas latinas, la innovación y la
evolución dentro del diasistema portugués y la inuencia de otras lenguas europeas, así como
—en parte mediada a través de otras lenguas— de diversas lenguas africanas, asiáticas y
americanas (Sinner, 2009, 2012; Teyssier 1994, 2022). Todo ello ocurre en un ámbito en el que
el estilo de la escritura cientíca comienza a reejar lo que entonces se empezaba a esperar
de las ciencias (y su más importante manifestación, la redacción cientíca), en el espíritu de
una losofía que reconoce la experimentación y la teoría como la mejor base y como medio
para adquirir nuevos conocimientos y que desdeña la expresión emocional y la marcadamente
literaria (Gross et al., 2002, pp. 244): hay una evolución hacia la objetividad y neutralidad,
brevedad y precisión; se espera una orientación hacia la ciencia, se favorece una cada vez más
escasa presencia de la personalidad de los investigadores en los textos cientícos (Gross et
al., 2002, passim; Sinner 2012, p. 43), nalmente el aumento de la complejidad de la
argumentación cientíca como tendencia fundamental de la escritura cientíca en el periodo
investigado (Gross et al., 2002, p. 247; Sinner, 2012, p. 267). Así, la avalancha de nuevos
conocimientos que inundaron Europa desde el último cuarto del siglo XVIII condujo también a
un aumento de los niveles de exigencia respecto de la manera de informar sobre las
observaciones y experimentos y a una normalización del planteamiento de la recogida,
descripción y presentación de datos e información (cf. Gross et al. 2002, passim; Sinner, 2012,
p. 267).
3.CORPUS DE ESTUDIO, OBJETIVOS Y METODOLOGÍA
El estudio se llevó a cabo sobre la base de un corpus de textos que constituye una intersección
de trabajos sobre agricultura, economía y economía agraria (que solo más tarde surgieron
como tipos de texto especializados diferentes para las distintas áreas temáticas y disciplinas,
cf. Sinner, 2012, p. 238): 75 Memorias Económicas, Memorias sobre Agricultura y Memorias de
1 Verdelho (1994, pp. 341-342) diferencia tres grupos de especialización terminológica en esta época: los metalenguajes de la gramática,
lírica, losofía y teorías del discurso; los formularios jurídicos y litúrgicos; y las nomenclaturas de los pocos ámbitos técnicos y
profesionales más prácticos en los que hubo alguna publicación en lengua portuguesa.