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        <title>Abstract</title>
        <p>El Álbum de paisaje lingüístico andaluz: Andalucía tierra de lenguas es una colección del paisaje lingüístico (en adelante PL) de Andalucía, publicada recientemente por Archiletras, cuyas 85 páginas recogen un amplio grupo de lenguas cohabitantes en las calles de las principales ciudades andaluzas, por medio de un gran número de signos verbales expuestos en lugares públicos. El PL abre una ventana para observar la realidad de una comunidad mediante el contenido visual manifestado. Según Lola Pons Rodríguez, coordinadora de esta obra en la que han colaborado expertos de nueve universidades andaluzas, el propósito de este monográfico es estudiar la realidad multilingüística de Andalucía (p. 7).</p>
        <p>El libro está organizado en cuatro bloques: el primero es una presentación escrita por Arsenio Escolar, editor y director de Archiletras, en el que describe el PL como un observatorio de la sociedad y reconoce el creciente interés que han suscitado los estudios del PL en las últimas décadas (pp. 4-5).</p>
        <p>El segundo es un prólogo escrito por Lola Pons Rodríguez, donde resalta la evidente diversidad lingüística y vitalidad etnolingüística de las distintas lenguas en el PL del territorio andaluz. Además, sugiere un replanteamiento de la homogeneidad lingüística que la administración exhibe a sus administrados (pp. 6-9).</p>
        <p>El tercer bloque consta de 18 capítulos que recogen variedades del PL. Estos capítulos pueden organizarse en siete grupos. El primer grupo, compuesto por los tres primeros capítulos, presenta el PL de las variedades del español: la variedad andaluza, el castellano antiguo y el español latino. El primer capítulo, está escrito por Mercedes de la Torre García y examina la representación de la realidad lingüística sonora del andaluz en el PL de sus calles, donde se manifiestan los rasgos fonéticos y morfológicos del andaluz tales como el seseo, la aspiración de la ese en posición implosiva o la omisión de la de intervocálica. Este capítulo muestra una forma que tienen los andaluces de expresar su identidad (pp. 10-13). El segundo capítulo, escrito por Claudia M. Morales Ruiz examina las huellas del español hispanoamericano en el PL andaluz con una tendencia casi absoluta hacia el léxico gastronómico que incluye también mapas y banderas como una muestra de reivindicación de su origen a través de su variedad lingüística (pp. 14-17). El tercer capítulo de Marta Lola Pons Rodríguez (Coord.) (2024). Álbum de paisaje lingüístico andaluz. Andalucía, tierra de lenguas. 85 pp. Editorial Prensa y Servicios de la Lengua SLU.</p>
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        <title>Keywords</title>
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      <p>El Álbum de paisaje lingüístico andaluz: Andalucía tierra de lenguas es una colección del paisaje lingüístico (en adelante PL) de Andalucía, publicada recientemente por Archiletras, cuyas 85 páginas recogen un amplio grupo de lenguas cohabitantes en las calles de las principales ciudades andaluzas, por medio de un gran número de signos verbales expuestos en lugares públicos. El PL abre una ventana para observar la realidad de una comunidad mediante el contenido visual manifestado. Según Lola Pons Rodríguez, coordinadora de esta obra en la que han colaborado expertos de nueve universidades andaluzas, el propósito de este monográfico es estudiar la realidad multilingüística de Andalucía (p. 7).</p>
      <p>El libro está organizado en cuatro bloques: el primero es una presentación escrita por Arsenio Escolar, editor y director de Archiletras, en el que describe el PL como un observatorio de la sociedad y reconoce el creciente interés que han suscitado los estudios del PL en las últimas décadas (pp. 4-5).</p>
      <p>El segundo es un prólogo escrito por Lola Pons Rodríguez, donde resalta la evidente diversidad lingüística y vitalidad etnolingüística de las distintas lenguas en el PL del territorio andaluz. Además, sugiere un replanteamiento de la homogeneidad lingüística que la administración exhibe a sus administrados (pp. 6-9).</p>
      <p>El tercer bloque consta de 18 capítulos que recogen variedades del PL. Estos capítulos pueden organizarse en siete grupos. El primer grupo, compuesto por los tres primeros capítulos, presenta el PL de las variedades del español: la variedad andaluza, el castellano antiguo y el español latino. El primer capítulo, está escrito por Mercedes de la Torre García y examina la representación de la realidad lingüística sonora del andaluz en el PL de sus calles, donde se manifiestan los rasgos fonéticos y morfológicos del andaluz tales como el seseo, la aspiración de la ese en posición implosiva o la omisión de la de intervocálica. Este capítulo muestra una forma que tienen los andaluces de expresar su identidad (pp. 10-13). El segundo capítulo, escrito por Claudia M. Morales Ruiz examina las huellas del español hispanoamericano en el PL andaluz con una tendencia casi absoluta hacia el léxico gastronómico que incluye también mapas y banderas como una muestra de reivindicación de su origen a través de su variedad lingüística (pp. 14-17 Rodríguez Manzano muestra mediante la conservación de inscripciones en edificios antiguos, lápidas y otras ubicaciones de carácter histórico y cultural, no solo el pasado y la evolución del castellano, sino también la supervivencia de los detalles patrimoniales (pp. 18-21).</p>
      <p>El segundo grupo aborda las lenguas cooficiales en Andalucía. El capítulo cuatro de Urtzi Reguero Ugarte examina los rastros del euskera, el gallego y el catalán en el PL andaluz. Principalmente, las muestras se encuentran en comercios, entidades bancarias, información para turistas o como resultado de las acciones de los visitantes ocasionales por situaciones puntuales como partidos de fútbol o estudiantes de intercambio. La autora advierte que la mayoría de estos vestigios son efímeros y que podrían haber desaparecido (pp. 22-25).</p>
      <p>El tercer grupo, correspondiente al capítulo cinco, escrito por María Águeda Moreno Moreno, se ocupa del PL del latín y griego en Andalucía. La autora expone que la presencia de dichas lenguas en el mundo de los negocios y la publicidad muestra que las lenguas clásicas siguen vivas en el mundo moderno en los signos del paisaje lingüístico, además de añadir un tono de elegancia y tradición (pp. 26-29).</p>
      <p>El cuarto grupo incluye las lenguas romances: el portugués, el francés, el italiano y el rumano. El sexto capítulo está escrito por Marta Torres Martínez donde analiza la poca presencia del portugués en el PL de Andalucía salvo en zonas como Sevilla y Huelva, limítrofes con Portugal, cuyas muestras principales son señalización vial institucional, rotulación comercial y carteles privados turísticos (pp. 30-33). El séptimo capítulo pertenece a Margarita Fernández González, el octavo a Ana María Romera Manzanares y el noveno a José Luis Montiel Domínguez. El francés, el italiano y el rumano están muy presentes en el PL andaluz. El francés extendido en el ámbito de la moda, perfumería y gastronomía como muestra de estilo y calidad (pp. 34-37); el italiano en el ámbito de la moda y la gastronomía se asocia al prestigio (pp. 38-41). El rumano se utiliza mayoritariamente en el PL culinario y gastronómico (pp. 42-45).</p>
      <p>El quinto grupo es una compilación del PL referente a las lenguas de la familia germánica: el inglés, el neerlandés y el alemán. El capítulo diez de Rosario Sivianes Martín describe el PL del inglés, presente en información turística y en la compraventa de propiedades inmobiliarias. Los motivos son la ingente cantidad de turistas extranjeros y de inmigrantes en España, además de su auge en la educación española (pp. 46-49). El capítulo once de Daniel M. Sáez Rivera aborda la presencia del neerlandés en el PL de Andalucía, debido principalmente a la existencia de residentes neerlandeses en la región, a la oferta dirigida a turistas y por los estudiantes de intercambio del programa Erasmus. Destaca especialmente la presencia de esta lengua en Torremolinos (pp. 50-53). El capítulo doce de Roberto Cuadros Muñoz hace énfasis en el alemán como una lengua usada con fines turísticos, sobre todo en la hostelería y el turismo, acompañado casi siempre de otras lenguas (pp. 54-57).</p>
      <p>En el sexto grupo se encuentran el turco, las lenguas escandinavas y las eslavas, así como el PL del chino y del árabe. El capítulo trece de Luis Pablo Núñez describe la presencia del turco en el PL de Andalucía; estas voces aparecen preferentemente en cartelería de los establecimientos de comida rápida y, a menudo, entrelazados con los arabismos (pp. 58-61). El capítulo catorce de Diana Esteba Ramos comenta la presencia de las lenguas nórdicas en Andalucía con mayor protagonismo del finés, la autora expone que su utilización responde muchas veces a carteles con objetivos laborales o comerciales de negocios que prestan servicios a la comunidad finlandesa, pero también se pueden encontrar en diferentes tipos de signos (pp.62-65). El capítulo quince, elaborado por Blanca Garrido Martín se centra en las muestras recogidas en la base de datos Planeo donde se puede comprobar la presencia del ruso y, en menor medida, del ucraniano, búlgaro y polaco en el PL de Andalucía. Las muestras son perceptibles, sobre todo, en tiendas de alimentación y servicios monetarios bilingües y cartelería en núcleos de alojamientos <italic>(pp. 66-69)</italic>. El capítulo dieciséis, escrito por Victoria Camacho-Taboada explora el PL del chino mandarín, muy extendido en Andalucía en varios establecimientos y tiendas, unos dirigidos al público en general y otros a la comunidad china residente en la región; así como en centros chinos. Según la autora es la lengua con más presencia en el PL andaluz <italic>(pp. 70-73)</italic>. El capítulo diecisiete, escrito por María Victoria Galloso Camacho examina la presencia del árabe en el PL andaluz, mayoritariamente, se habla el árabe proveniente del Magreb, por la migración de Marruecos. Se enfoca en el aspecto laboral, pues los migrantes provenientes de este país suelen hacerlo por motivos económicos. Su lengua se puede apreciar en el PL en rótulos de comercios diversos y en placas conmemorativas de plazas y barriadas (pp. 75-77). Estos dos últimos capítulos integran aquellas lenguas significativas por migración según Lola Pons.</p>
      <p>El séptimo grupo recoge el PL del japonés en Andalucía. El capítulo dieciocho, escrito por María Heredia Mantis analiza primero el contraste entre el español y el japonés en su escritura y su escaso índice de población en Andalucía. Finalmente, señala que su presencia no es notoria en el PL andaluz. Esta lengua puede aparecer en carteles de restaurantes japoneses, escuelas de artes marciales y tiendas de cómics y artículos de colección japonesa (pp. 78-81).</p>
      <p>El cuarto y último bloque corresponde al último capítulo del libro escrito por Ana Medina Reguera presenta el PL referente a pictogramas, iconos, símbolos gráficos y señales que conforman el lenguaje de la accesibilidad, frecuentes en aeropuertos, hospitales y aseos. Su misión es la de informar sin necesidad de acompañarse de la palabra escrita, puesto que forman parte de la alfabetización visual universal.</p>
      <p>En conclusión, esta publicación presenta la continua y cambiante realidad visual andaluza. Es una lectura ligera, pero académica e ilustrada, recomendable para lectores e investigadores que se interesen en conocer y estudiar no solo el PL sino también su diversidad lingüística.</p>
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