Revista de Variación y Cambio Lingüístico 2(1) 2025
ISSN: 3020-9854
Doi: https://doi.org/10.30827/3020.9854rvcl.2.2.2025.33222
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El Álbum de paisaje lingüístico andaluz: Andalucía tierra de lenguas es una colección del
paisaje lingüístico (en adelante PL) de Andalucía, publicada recientemente por Archiletras,
cuyas 85 páginas recogen un amplio grupo de lenguas cohabitantes en las calles de las
principales ciudades andaluzas, por medio de un gran número de signos verbales expuestos
en lugares públicos. El PL abre una ventana para observar la realidad de una comunidad
mediante el contenido visual manifestado. Según Lola Pons Rodríguez, coordinadora de esta
obra en la que han colaborado expertos de nueve universidades andaluzas, el propósito de
este monográco es estudiar la realidad multilingüística de Andalucía (p. 7).
El libro está organizado en cuatro bloques: el primero es una presentación escrita por Arsenio
Escolar, editor y director de Archiletras, en el que describe el PL como un observatorio de la
sociedad y reconoce el creciente interés que han suscitado los estudios del PL en las últimas
décadas (pp. 4-5).
El segundo es un prólogo escrito por Lola Pons Rodríguez, donde resalta la evidente
diversidad lingüística y vitalidad etnolingüística de las distintas lenguas en el PL del territorio
andaluz. Además, sugiere un replanteamiento de la homogeneidad lingüística que la
administración exhibe a sus administrados (pp. 6-9).
El tercer bloque consta de 18 capítulos que recogen variedades del PL. Estos capítulos
pueden organizarse en siete grupos. El primer grupo, compuesto por los tres primeros
capítulos, presenta el PL de las variedades del español: la variedad andaluza, el castellano
antiguo y el español latino. El primer capítulo, está escrito por Mercedes de la Torre García y
examina la representación de la realidad lingüística sonora del andaluz en el PL de sus calles,
donde se maniestan los rasgos fonéticos y morfológicos del andaluz tales como el seseo, la
aspiración de la ese en posición implosiva o la omisión de la de intervocálica. Este capítulo
muestra una forma que tienen los andaluces de expresar su identidad (pp. 10-13). El segundo
capítulo, escrito por Claudia M. Morales Ruiz examina las huellas del español
hispanoamericano en el PL andaluz con una tendencia casi absoluta hacia el léxico
gastronómico que incluye también mapas y banderas como una muestra de reivindicación
de su origen a través de su variedad lingüística (pp. 14-17). El tercer capítulo de Marta
Lola Pons Rodríguez (Coord.) (2024). Álbum de paisaje
lingüístico andaluz. Andalucía, tierra de lenguas. 85 pp.
Editorial Prensa y Servicios de la Lengua SLU. ISSN:
2660-8804
Heriberto López Moreno
Manuela Hernández Pérez
Rosalía Beyeng Nguema Mangue
Universidad de Granada
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Álbum de paisaje lingüístico andaluz. Andalucía, tierra de lenguas
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Rodríguez Manzano muestra mediante la conservación de inscripciones en edicios
antiguos, lápidas y otras ubicaciones de carácter histórico y cultural, no solo el pasado y la
evolución del castellano, sino también la supervivencia de los detalles patrimoniales (pp. 18-
21).
El segundo grupo aborda las lenguas coociales en Andalucía. El capítulo cuatro de Urtzi
Reguero Ugarte examina los rastros del euskera, el gallego y el catalán en el PL andaluz.
Principalmente, las muestras se encuentran en comercios, entidades bancarias,
información para turistas o como resultado de las acciones de los visitantes ocasionales por
situaciones puntuales como partidos de fútbol o estudiantes de intercambio. La autora
advierte que la mayoría de estos vestigios son efímeros y que podrían haber desaparecido
(pp. 22-25).
El tercer grupo, correspondiente al capítulo cinco, escrito por María Águeda Moreno Moreno,
se ocupa del PL del latín y griego en Andalucía. La autora expone que la presencia de dichas
lenguas en el mundo de los negocios y la publicidad muestra que las lenguas clásicas siguen
vivas en el mundo moderno en los signos del paisaje lingüístico, además de añadir un tono
de elegancia y tradición (pp. 26-29).
El cuarto grupo incluye las lenguas romances: el portugués, el francés, el italiano y el
rumano. El sexto capítulo está escrito por Marta Torres Martínez donde analiza la poca
presencia del portugués en el PL de Andalucía salvo en zonas como Sevilla y Huelva,
limítrofes con Portugal, cuyas muestras principales son señalización vial institucional,
rotulación comercial y carteles privados turísticos (pp. 30-33). El séptimo capítulo pertenece
a Margarita Fernández González, el octavo a Ana María Romera Manzanares y el noveno a
José Luis Montiel Domínguez. El francés, el italiano y el rumano están muy presentes en el PL
andaluz. El francés extendido en el ámbito de la moda, perfumería y gastronomía como
muestra de estilo y calidad (pp. 34-37); el italiano en el ámbito de la moda y la gastronomía
se asocia al prestigio (pp. 38-41). El rumano se utiliza mayoritariamente en el PL culinario y
gastronómico (pp. 42-45).
El quinto grupo es una compilación del PL referente a las lenguas de la familia germánica: el
inglés, el neerlandés y el alemán. El capítulo diez de Rosario Sivianes Martín describe el PL
del inglés, presente en información turística y en la compraventa de propiedades
inmobiliarias. Los motivos son la ingente cantidad de turistas extranjeros y de inmigrantes en
España, además de su auge en la educación española (pp. 46-49). El capítulo once de Daniel
M. Sáez Rivera aborda la presencia del neerlandés en el PL de Andalucía, debido
principalmente a la existencia de residentes neerlandeses en la región, a la oferta dirigida a
turistas y por los estudiantes de intercambio del programa Erasmus. Destaca especialmente
la presencia de esta lengua en Torremolinos (pp. 50-53). El capítulo doce de Roberto Cuadros
Muñoz hace énfasis en el alemán como una lengua usada con nes turísticos, sobre todo en
la hostelería y el turismo, acompañado casi siempre de otras lenguas (pp. 54-57).
En el sexto grupo se encuentran el turco, las lenguas escandinavas y las eslavas, así como el
PL del chino y del árabe. El capítulo trece de Luis Pablo Núñez describe la presencia del turco
en el PL de Andalucía; estas voces aparecen preferentemente en cartelería de los
establecimientos de comida rápida y, a menudo, entrelazados con los arabismos (pp. 58-61).
El capítulo catorce de Diana Esteba Ramos comenta la presencia de las lenguas nórdicas en
Andalucía con mayor protagonismo del nés, la autora expone que su utilización responde
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muchas veces a carteles con objetivos laborales o comerciales de negocios que prestan
servicios a la comunidad nlandesa, pero también se pueden encontrar en diferentes tipos
de signos (pp.62-65). El capítulo quince, elaborado por Blanca Garrido Martín se centra en las
muestras recogidas en la base de datos Planeo donde se puede comprobar la presencia del
ruso y, en menor medida, del ucraniano, búlgaro y polaco en el PL de Andalucía. Las
muestras son perceptibles, sobre todo, en tiendas de alimentación y servicios monetarios
bilingües y cartelería en núcleos de alojamientos (pp. 66-69). El capítulo dieciséis, escrito por
Victoria Camacho-Taboada explora el PL del chino mandarín, muy extendido en Andalucía en
varios establecimientos y tiendas, unos dirigidos al público en general y otros a la comunidad
china residente en la región; así como en centros chinos. Según la autora es la lengua con
más presencia en el PL andaluz (pp. 70-73). El capítulo diecisiete, escrito por María Victoria
Galloso Camacho examina la presencia del árabe en el PL andaluz, mayoritariamente, se
habla el árabe proveniente del Magreb, por la migración de Marruecos. Se enfoca en el
aspecto laboral, pues los migrantes provenientes de este país suelen hacerlo por motivos
económicos. Su lengua se puede apreciar en el PL en rótulos de comercios diversos y en
placas conmemorativas de plazas y barriadas (pp. 75-77). Estos dos últimos capítulos
integran aquellas lenguas signicativas por migración según Lola Pons.
El séptimo grupo recoge el PL del japonés en Andalucía. El capítulo dieciocho, escrito por
María Heredia Mantis analiza primero el contraste entre el español y el japonés en su
escritura y su escaso índice de población en Andalucía. Finalmente, señala que su presencia
no es notoria en el PL andaluz. Esta lengua puede aparecer en carteles de restaurantes
japoneses, escuelas de artes marciales y tiendas de cómics y artículos de colección
japonesa (pp. 78-81).
El cuarto y último bloque corresponde al último capítulo del libro escrito por Ana Medina
Reguera presenta el PL referente a pictogramas, iconos, símbolos grácos y señales que
conforman el lenguaje de la accesibilidad, frecuentes en aeropuertos, hospitales y aseos. Su
misión es la de informar sin necesidad de acompañarse de la palabra escrita, puesto que
forman parte de la alfabetización visual universal.
En conclusión, esta publicación presenta la continua y cambiante realidad visual andaluza.
Es una lectura ligera, pero académica e ilustrada, recomendable para lectores e
investigadores que se interesen en conocer y estudiar no solo el PL sino también su
diversidad lingüística.