
Variación 2(1) 2025
Álbum de paisaje lingüístico andaluz. Andalucía, tierra de lenguas
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Rodríguez Manzano muestra mediante la conservación de inscripciones en edicios
antiguos, lápidas y otras ubicaciones de carácter histórico y cultural, no solo el pasado y la
evolución del castellano, sino también la supervivencia de los detalles patrimoniales (pp. 18-
21).
El segundo grupo aborda las lenguas coociales en Andalucía. El capítulo cuatro de Urtzi
Reguero Ugarte examina los rastros del euskera, el gallego y el catalán en el PL andaluz.
Principalmente, las muestras se encuentran en comercios, entidades bancarias,
información para turistas o como resultado de las acciones de los visitantes ocasionales por
situaciones puntuales como partidos de fútbol o estudiantes de intercambio. La autora
advierte que la mayoría de estos vestigios son efímeros y que podrían haber desaparecido
(pp. 22-25).
El tercer grupo, correspondiente al capítulo cinco, escrito por María Águeda Moreno Moreno,
se ocupa del PL del latín y griego en Andalucía. La autora expone que la presencia de dichas
lenguas en el mundo de los negocios y la publicidad muestra que las lenguas clásicas siguen
vivas en el mundo moderno en los signos del paisaje lingüístico, además de añadir un tono
de elegancia y tradición (pp. 26-29).
El cuarto grupo incluye las lenguas romances: el portugués, el francés, el italiano y el
rumano. El sexto capítulo está escrito por Marta Torres Martínez donde analiza la poca
presencia del portugués en el PL de Andalucía salvo en zonas como Sevilla y Huelva,
limítrofes con Portugal, cuyas muestras principales son señalización vial institucional,
rotulación comercial y carteles privados turísticos (pp. 30-33). El séptimo capítulo pertenece
a Margarita Fernández González, el octavo a Ana María Romera Manzanares y el noveno a
José Luis Montiel Domínguez. El francés, el italiano y el rumano están muy presentes en el PL
andaluz. El francés extendido en el ámbito de la moda, perfumería y gastronomía como
muestra de estilo y calidad (pp. 34-37); el italiano en el ámbito de la moda y la gastronomía
se asocia al prestigio (pp. 38-41). El rumano se utiliza mayoritariamente en el PL culinario y
gastronómico (pp. 42-45).
El quinto grupo es una compilación del PL referente a las lenguas de la familia germánica: el
inglés, el neerlandés y el alemán. El capítulo diez de Rosario Sivianes Martín describe el PL
del inglés, presente en información turística y en la compraventa de propiedades
inmobiliarias. Los motivos son la ingente cantidad de turistas extranjeros y de inmigrantes en
España, además de su auge en la educación española (pp. 46-49). El capítulo once de Daniel
M. Sáez Rivera aborda la presencia del neerlandés en el PL de Andalucía, debido
principalmente a la existencia de residentes neerlandeses en la región, a la oferta dirigida a
turistas y por los estudiantes de intercambio del programa Erasmus. Destaca especialmente
la presencia de esta lengua en Torremolinos (pp. 50-53). El capítulo doce de Roberto Cuadros
Muñoz hace énfasis en el alemán como una lengua usada con nes turísticos, sobre todo en
la hostelería y el turismo, acompañado casi siempre de otras lenguas (pp. 54-57).
En el sexto grupo se encuentran el turco, las lenguas escandinavas y las eslavas, así como el
PL del chino y del árabe. El capítulo trece de Luis Pablo Núñez describe la presencia del turco
en el PL de Andalucía; estas voces aparecen preferentemente en cartelería de los
establecimientos de comida rápida y, a menudo, entrelazados con los arabismos (pp. 58-61).
El capítulo catorce de Diana Esteba Ramos comenta la presencia de las lenguas nórdicas en
Andalucía con mayor protagonismo del nés, la autora expone que su utilización responde