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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1d1 20130915//EN" "JATS-journalpublishing1.dtd">
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      <title-group>
        <article-title>Lexical variation and vitality of daily terms collected in the ALEA</article-title>
      </title-group>
      <contrib-group><contrib contrib-type="author"><name>
            <givenName>Elena Vázquez</givenName>
            <surname>Salazar</surname>
          </name>
          <email>elenavazsal1@gmail.com</email>
          <xref rid="aff0" ref-type="aff">1</xref>
        </contrib><aff id="aff0"><institution>, Universidad de Sevilla</institution>
        </aff></contrib-group><permissions/><abstract>
        <title>Abstract</title>
        <p>Este estudio tiene como objetivo una revisión de la variación y vitalidad léxicas de 8 términos representados geográficamente en el ALEA en las provincias de Sevilla y Huelva. Para comprobar la posible aparición de nuevas variantes por término y la vitalidad de los datos cartografiados, se llevan a cabo encuestas a 180 informantes, divididos en tres variables sociales: sexo, edad y nivel de instrucción. Se ponen en comparación los datos que recoge el ALEA por mapa con los obtenidos en la encuesta, se realiza un recuento de los términos que han aparecido y un desglose por variable social de los tres más representativos. Los resultados obtenidos apoyan la idea de que el plano léxico es altamente susceptible a la variación, pues muestran que la modernización de la vida cotidiana y la presión normativa afectan a la vigencia de uso de los términos, aunque, medio siglo después de la publicación del ALEA, no todos han iniciado un proceso de mortandad léxica.</p>
        <p>Palabras claves: ALEA, sociolingüística, variación léxica, vitalidad léxica.</p>
        <p>This study aims to review the vitality and lexical variation of 8 terms geographically represented in the ALEA in the provinces of Seville and Huelva. To verify the potential emergence of new variants for each term and the vitality of the mapped data, surveys are conducted with 180 informants, divided into three social variables: gender, age and education level. The data collected in the ALEA by map is compared with survey results, a count is made of the terms that have appeared and a breakdown is carried out by social variable for the three most representative terms. The results support the idea that the lexical realm is highly susceptible to variation, as they show that the modernization of daily life and normative pressure a�ect the continued use of the terms. However, half a century after the publication of the ALEA, not all terms have started a process of lexical death.</p>
      </abstract>
      <kwd-group>
        <title>Keywords</title>
        <kwd>ALEA</kwd>
        <kwd>Sociolinguistics</kwd>
        <kwd>lexical variation</kwd>
        <kwd>lexical vitality</kwd>
      </kwd-group>
      </article-meta>
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    <sec>
      <title>INTRODUCCIÓN</title>
      <p/>
      <p>En el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía se recogieron datos lingüísticos sobre el español hablado en Andalucía en los años 50-60 del siglo XX. Las encuestas se realizaron, en su mayoría, a informantes hombres, mayores de 65 años, sin estudios y con escasos viajes.</p>
      <p>Considerando el tiempo transcurrido desde la publicación del ALEA, todos los términos que se cartografían son merecedores de un estudio de variación y vitalidad léxicas que sesgue a los informantes por variables sociales (sexo, edad, nivel de instrucción) para la obtención de una muestra lo suficientemente representativa que pruebe la vigencia de uso de determinados términos en la actualidad.</p>
      <p>La hipótesis de partida que se desea comprobar (a través de la comparación de los datos del ALEA y los que se obtienen en la encuesta realizada para este estudio) es si la presión de la norma lingüística y los cambios en la forma de vida afectan al léxico cotidiano, por lo que también importan para esta investigación las creencias y actitudes de los hablantes.</p>
      <p>Con el NALF de Dauzat los atlas regionales o de pequeño dominio adquirieron gran importancia en el ámbito de la Geografía lingüística y ello impulsó a estudiosos como Manuel Alvar a introducirse en el mundo de la cartografía lingüística. Su ALEA siguió la estela del AIS de Jaberg y Jud, convirtiéndose así en el primer atlas regional de España que tenía en cuenta el componente etnográfico 1 .</p>
      <p>Los mapas se organizaron en torno a campos léxicos que compendian la amplia variedad de costumbres en Andalucía. En este sentido, las unidades léxicas juegan un papel fundamental, pues son el soporte de la relación lengua-cultura:</p>
      <p>Alvar abordó la realidad con un cuestionario ajustado al terreno que estudiaba, a las tierras del sur peninsular, y dio cabida en él a preguntas referidas al aceite, la vid, el carboneo, la ganadería, la alimentación, los sistemas de riego y tantas otras cuestiones entre las que destacan las dedicadas al mar <italic>(García-Mouton, 1991, p. 2)</italic>.</p>
      <p>El léxico que recogen los mapas del ALEA ha servido indudablemente para estudiar la vida cotidiana en la Comunidad Autónoma. Por ello, en las últimas décadas han surgido numerosos estudios centrados en el léxico correspondiente a las prácticas más habituales de un pueblo/ciudad, comarca o provincia <xref rid="b10" ref-type="bibr">1</xref><xref rid="b4" ref-type="bibr">2</xref> y otros que estudian de forma más abarcadora términos de diferentes ámbitos de la vida cotidiana <xref rid="b9" ref-type="bibr">3</xref>.</p>
      <p>El léxico no es inmune a la variación, proceso inherente a las lenguas que afecta a todos los planos lingüísticos 2 . Sin embargo, los estudios sobre variación lingüística se han asociado especialmente a lo fonético, ya que analizar la transformación del nivel léxico entraña más dificultades.</p>
      <p>A pesar de ello, el léxico es el elemento más permeable al cambio lingüístico, pues "las unidades que lo componen se hallan estrechamente conectadas con el mundo social y 1 "Desde la aplicació n de la metodologímetodologí a del Wo ̈ rter und sachen, el lélé xico adquiere un protagonismo en el contenido de los atlas frente al pasado fonetista que con tanto ahı nco defendı an los neograma ticos" <italic>(Águila, 2006, p. 79).</italic>cultural de una comunidad" <italic>(Almeida, 1996, p. 883)</italic>. De igual forma, <xref rid="b6" ref-type="bibr">4</xref> 3) indica que "el del léxico es el campo más propenso a experimentar sustituciones de unas formas y abandono de otras".</p>
      <p>La variación en el léxico está íntimamente ligada a presupuestos extralingüísticos, tales como el género, la edad o el nivel sociocultural. Por ello, para un estudio eficaz de la variación léxica se ha considerado fundamental trazar niveles dentro de estas variables.</p>
      <p>En esta misma línea aparece en 2021 el proyecto VitaLex, llevado a cabo por investigadores de los departamentos de Lengua Española, Geografía Humana y Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Granada, cuyo objetivo es identificar qué términos y realidades están desapareciendo en la Alpujarra granadina. Frente al informante varón del ALEA, este proyecto divide a los encuestados por sexos y en tres grupos de edad diferentes.</p>
      <p>La presente investigación se integra también en el ámbito de la disponibilidad léxica. El léxico disponible es aquel del que se puede valer un hablante para comunicarse, ya que es capaz de recordarlo y utilizarlo en un momento dado de la comunicación oral o escrita cuando sea pertinente <xref rid="b8" ref-type="bibr">5</xref>. Para la realización de encuestas sobre disponibilidad léxica se recurre frecuentemente a los denominados 'centros de interés': campos léxicos que se entregan en forma de listados a los informantes para que escriban durante aproximadamente 2 minutos las palabras que conocen en torno a este. Un punto novedoso sobre los estudios de disponibilidad léxica lo presenta <xref rid="b7" ref-type="bibr">6</xref>, pues propone una encuesta donde entren en juego las imágenes, ya que estas facilitarán la evocación.</p>
      <p>Bajo esta premisa parte este trabajo de investigación, que tiene como objetivo una revisión parcial de los datos léxicos del ALEA para las provincias de Sevilla y Huelva, a partir de la cual se demuestre la necesidad de continuar con la actualización de estos datos. Es, pues, un trabajo sociolingüístico que continuará en el futuro y que da pie a otros proyectos en la misma línea.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>METODOLOGÍA</title>
      <p/>
    </sec>
    <sec>
      <title>La encuesta</title>
      <p/>
      <p>La herramienta usada para el estudio ha sido la de la encuesta, realizada a través de Google Forms 3 . Se les ofreció a los informantes 10 imágenes correspondientes con los mapas 663 (aldaba), 736 (anafe), 746 (mano del almirez), 1380 (enagua), 1383 (prenda de abrigo de la mujer), 1384 (pendientes), 1407 (alpargatas), 1416 (trompo; peonza), 1424 (cometa) y 1426 (balancín). Para este análisis se han tomado 8 voces 4 : aldaba, anafe, enagua, prenda de abrigo de la mujer, pendientes, alpargatas, trompo/peonza y balancín.</p>
      <p>Además de la pregunta para conocer qué termino/s vienen a la mente del informante tras observar la imagen propuesta, se pregunta por las creencias y actitudes de los hablantes: "¿lo ha visto o usado alguna vez?" o "¿considera que su uso es frecuente en la actualidad?, ¿por qué?". Para algunos términos se realizan otras cuestiones, tales como "¿cuál puede ser su función?" o "¿considera que puede tener distintas denominaciones?".</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>La muestra</title>
      <p/>
      <p>Para la selección de informantes se ha seguido la metodología propuesta por PRESEEA (Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América) 5 . De esta forma, se llevará a cabo una muestra por cuotas, mediante la cual se esperan obtener datos suficientemente representativos de las distintas comunidades de habla.</p>
      <p>El muestreo por cuotas obliga a dividir el universo relativo en distintas variables, lo que garantiza la representación de hablantes de todos los perfiles sociales considerados como fundamentales.</p>
      <p>Las variables sociales elegidas para este estudio son sexo, edad y nivel educativo; dentro de esas variables se incluirá un mismo número de informantes, lo que va a permitir un estudio sociolingüístico cuantitativo.</p>
      <p>Se obtuvo un total de 267 encuestas, de las cuales se seleccionaron 180 por orden estricto de recepción, hasta completar las casillas de la tabla 1. De esta forma, el estudio se centra en las encuestas de 10 informantes por variable social, todos de las provincias andaluzas de Sevilla y Huelva: Tabla 1. Informantes por variables sociales</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>ANÁLISIS Y RESULTADOS</title>
      <p/>
      <p>Para el análisis de los resultados se ponen en comparación los datos que recoge el ALEA por mapa con los obtenidos en la encuesta realizada, se lleva a cabo un recuento de los términos que han aparecido en nuestra encuesta y un desglose por variable social de los tres más representativos.</p>
      <p>Los términos elegidos pertenecen al tomo III y V del ALEA, pues contienen voces que pueden ser conocidas por un mayor número de informantes, independientemente de su sexo, edad, nivel de instrucción e incluso lugar de procedencia (pueblo/ciudad). La elección de las mismas no sigue un criterio por campo semántico ni por cantidad de respuestas diferentes registradas en el mapa, debido a que lo que se pretende ofrecer es una primera aproximación a la variación y vitalidad léxicas de los términos que creemos que han podido resultar 5 Se puede consultar en https://bit.ly/4fTXtC7. especialmente susceptibles al cambio lingüístico en las últimas décadas. Esta ha sido, por tanto, la hipótesis de partida para confeccionar el corpus de voces estudiadas.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Nivel instruccional alto</title>
      <p/>
      <p>Cuando los informantes señalan dos o más términos, se incluyen ambos en el cómputo de registros y eso explica que el número total de respuestas sea mayor a 180 (total de informantes).</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Aldaba (mapa 663)</title>
      <p/>
      <p>El mapa 663 del ALEA, situado en el tomo III ("La casa, faenas domésticas y alimentación"), es el correspondiente al término aldaba. Aldaba se define como "pieza de hierro o bronce que se pone en las puertas para llamar golpeando con ella" (DLE, s.v., 1.ª ac.)</p>
      <p>La pregunta que se realizó sobre esta voz en el ALEA fue "¿cómo se le dice al llamador que hay en las puertas de las casas que no tienen timbre ni campanilla?". Las respuestas de los informantes en las provincias de Sevilla y Huelva fueron muy variadas: en la provincia de Sevilla predomina la palabra aldabón, aunque en algunos puntos se registra llamador y en uno de ellos picaporte; en la provincia onubense la variación léxica es más acusada, pues no hay una predominancia clara de un término, ni siquiera su uso se encuentra regularizado por comarcas. Se registran las voces aldaba, aldabón, aldabilla, picaporte, llamador, pestillo, manita y guardamano.</p>
      <p>En nuestra encuesta a la pregunta de "¿cómo llama usted al objeto que se muestra en la imagen?" las respuestas, como era de esperar, fueron diversas:</p>
      <p>Tabla 2. Variación léxica registrada en la encuesta para aldaba Hay una predominancia clara de la voz aldabón, que podría ser indicio de la mortandad léxica de términos con pocas coincidencias en el ALEA, tales como manita o guardamano. El empleo de llamador revela que los hablantes conocen la función del objeto mostrado en la imagen y por eso trasladan la "acción de llamar" a la designación del término.</p>
      <p>El uso de aldaba continúa, al igual que ocurre en el ALEA, con muy pocas coincidencias; aunque la diferencia entre los términos aldaba y aldabón es mínima, se suele relacionar aldabón con una pieza más decorativa y grande (por el sufijo aumentativo -ón). Además, aldaba también se emplea para una barra de metal usada para asegurar las puertas o postigos después de cerrarlos, lo que decantaría la preferencia de aldabón para la pieza utilizada para llamar golpeando con ella a la puerta.</p>
      <p>Si atendemos al escrutinio pormenorizado de las respuestas por sexo, generación y nivel sociocultural, el reparto para los tres términos predominantes sería el siguiente:</p>
      <p>Tabla 3. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para aldaba Los datos que se presentan en la Tabla 3 confirman que la voz aldabón se ha impuesto independientemente del sexo y el nivel sociocultural de los hablantes. En cuanto a la variable edad, la diferencia en la frecuencia de uso de los tres términos más representativos en la primera generación demuestra que, si bien sigue predominando aldabón, llamador solo registra 20 respuestas menos (poca diferencia si se tiene en consideración las respuestas en segunda y tercera generación). Llamador podría también designar a los timbres eléctricos, que cumplen la misma función que una aldaba o aldabón. Esto explicaría entonces que opten por una voz general como es llamador, pues los informantes solo son capaces de suponer cuál es su función. Esta última hipótesis quedaría sustentada en que el 99,2 % de los encuestados aseguran que han visto o usado alguna vez este objeto, pero no todos conocen un término para designarlo, pues consideran que su uso no es frecuente en la actualidad: explican que ha sido enormemente sustituido en las casas actuales por el timbre eléctrico. Por tanto, aunque las voces aldaba y aldabón conservan su vitalidad léxica en las tres generaciones, la generación más joven cada vez escucha y/o utiliza menos estos términos en su entorno cotidiano, lo que acabará provocando una pérdida progresiva de estas voces en el lexicón mental de los hablantes; inevitablemente y con alta probabilidad acabarán sustituidas por voces más generales como llamador o tirador.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Anafe (mapa 736)</title>
      <p/>
      <p>El mapa 736 del ALEA, situado en el tomo III, es el correspondiente al término anafe. La pregunta que se hizo a los encuestados del ALEA para este término fue "¿cómo se llama el hornillo de hierro, barro, chapa u otra materia que se puede llevar de un lado para otro y en cuya boca se pone la cazuela o puchero?". El DLE lo define así: "hornillo, generalmente portátil" (1.ª ac.).</p>
      <p>En las provincias de Sevilla y Huelva se observa una supremacía clara en el atlas de la voz anafe en todos los puntos encuestados; solo hay otras dos voces que se recogen, aunque solo una vez cada una: fogón y bidón (ambas en la provincia de Huelva).</p>
      <p>En la encuesta que se llevó a cabo para este estudio, sin embargo, ha aparecido un mayor abanico de voces:</p>
      <p>Tabla 4. Variación léxica registrada en la encuesta para anafe Tal y como se puede observar en la tabla 4, la vitalidad del término anafe (o su variante anafre), que tenía una supremacía muy marcada en el atlas, es en la actualidad prácticamente inexistente (0,54 %). En su lugar, es la voz hornillo la más representativa, la cual se presenta como sinónimo de anafe en el DLE. Probablemente, los hablantes relacionan anafe con el utensilio de cocina que se servía del gas para calentar la comida; por ello, y debido a que en las cocinas modernas se usa la electricidad, en la conciencia de los hablantes ya los anafes no son de uso cotidiano.</p>
      <p>Infernillo o infiernillo son, según el Diccionario Panhispánico de Dudas, las formas predominantes en el ámbito hispánico, aunque entre los informantes encuestados quedan en segunda posición, pero con más frecuencia que hornilla.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Tabla 5. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para anafe</title>
      <p/>
      <p>Las mujeres tienen más noción sobre una voz para designar la imagen propuesta, aunque en su comparativa con los resultados que ofrecen los hombres, no existe gran diferencia. En los años 60, los hombres tenían un mayor conocimiento del léxico relacionado con las labores del campo y las mujeres de los utensilios de cocina y de la casa en general; no obstante, la entrada de la mujer en el mercado laboral supuso que los hombres tuvieran también que hacerse cargo de las labores domésticas, con lo cual se generalizó el conocimiento de términos vinculados a la casa. En la primera generación se prefiere la voz hornillo, y lo mismo ocurre en la segunda generación por su relación con la voz horno, electrodoméstico de uso moderno en las casas privadas.</p>
      <p>La predominancia de hornillo para el nivel de instrucción alto es clara, pues estos hablantes se encuentran en contacto con la norma lingüística, donde el vocabulario está vinculado a los avances y tendencias contemporáneas. En el nivel medio la diferencia de frecuencia de uso entre los tres términos es ínfima, pero en el nivel bajo volvemos a ver una predominancia de hornillo, frente a la esperable vitalidad de infernillo/infiernillo; este último dato revelaría la regularización progresiva de hornillo entre los hablantes independientemente de su nivel sociocultural por ser la voz más relacionable con los hornos modernos.</p>
      <p>Todos los informantes son conscientes de que se ha quedado "antiguo" o de que se usa "con menos frecuencia" porque "existen las vitrocerámicas" o "el tipo de electrodoméstico se ha modernizado". Algunos otros señalan que su uso se ha limitado a situaciones excepcionales como "acampadas o romerías".</p>
      <p>El contraste entre la supremacía de la voz anafe en el ALEA y las diversas voces que se registran en la encuesta es una muestra, por un lado, de la importancia de llevar a cabo estudios sociolingüísticos en los que se sesguen los datos por variables sociales (ya que, probablemente, el repertorio léxico de los años 60 no se limitaría exclusivamente a una voz para la descripción que se ofrecía) y, por otro lado, de que los avances tecnológicos y científicos influyen en la vida cotidiana de los hablantes y, por ello, en su vocabulario.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Enagua (mapa 1380)</title>
      <p/>
      <p>El siguiente mapa es el 1380 del ALEA (en tomo V: "El cuerpo humano, de la cuna a la sepultura, creencias populares y supersticiones, la vestimenta, juegos y diversiones, la religión, la condición humana, miscelánea y adicciones"), correspondiente al término enagua. En el mapa se describe como "especie de falda interior, de tela fina"; el DLE la define como: "prenda interior femenina, similar a una falda y que se lleva debajo de esta" (1.ª ac.).</p>
      <p>El registro de voces en las provincias de Sevilla y Huelva se limita a los términos nagua y enagua (salvo en un punto, donde se recoge viso). Algunos de los informantes incluyen en sus respuestas los adjetivos blanca o bajera. En puntos muy aislados se señala únicamente bajera.</p>
      <p>En nuestra encuesta aparecen nuevos términos que no se recogen en el mapa, tales como falda, cancán, bajero, visillo o mantillo. Frente al total de coincidencias en singular que recoge el ALEA, en nuestra encuesta hay un 44,8 % de informantes (del 64,48 % que usan enagua) que emplean el término en plural. El término nagua queda limitado a una sola respuesta, lo que contrasta enormemente con su predominancia en el ALEA. Por otro lado, el segundo término más empleado es falda, debido con total probabilidad a la gran similitud en la forma de ambas prendas. Combinación, por su parte, se recoge en el DLE como sinónimo de enagua, por lo que no resulta extraña su aparición considerable en las respuestas de los informantes: el término deriva de la unión en la vestimenta de este tipo de prenda (más transparente y fina) con la falda, prenda exterior.</p>
      <p>Los hombres emplean en mayor medida el término enagua(s), pero también falda, frente a combinación. No obstante, entre las mujeres es más usual el empleo de combinación que en los hombres. En general, el reparto de términos para la variable sexo es bastante equitativo, siendo enagua(s) el más frecuente con bastante rango de diferencia.</p>
      <p>La segunda y tercera generación son las que más emplean el término enagua(s) y combinación, frente a la primera, que se decanta en mayor medida por el uso de falda. El paso del tiempo y el cambio de las modas ha provocado que esta prenda interior se encuentre en desuso en la vida cotidiana. Esto explicaría que, al desaparecer el referente, también desaparezca progresivamente en el lexicón mental de los hablantes la palabra que lo designaba. No obstante, en ocasiones se sigue usando como prenda interior con trajes de fiesta, normalmente poco voluminosos, precisamente para ahuecar la falda, aunque para este contexto se prefiere cada vez más el galicismo cancán. Tabla 7. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para enagua Los datos para la variable nivel de instrucción evidencian, en primer lugar, que el término enagua no ha quedado relegado a las clases socioculturales más bajas. Combinación, sin embargo, muestra una predominancia clara entre los hablantes de nivel sociocultural alto, ya que se trata de un término más general, que puede asociarse fácilmente con el significado del verbo combinar (en este caso ambas prendas).</p>
      <p>El 85,4 % de los encuestados aseguran que han visto o usado alguna vez esta prenda, pero, aunque muchos de ellos señalan que se emplea para "evitar transprencias", otros informantes indican que su uso se limita actualmente a "trajes de flamenca y de boda".</p>
      <p>A pesar de la pérdida progresiva en la vida cotidiana del objeto real al que designa, el término enagua es todavía conocido por un número de informantes considerable, de todos los sexos, edades y niveles de instrucción. Aunque posiblemente por la falta de referente llegue a ser sustituido por la voz falda, la diferencia en los datos actuales revela que, si se da, será un proceso tardío.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Prenda de abrigo de la mujer (mapa 1383)</title>
      <p/>
      <p>Los siguientes términos analizados serán los registrados en el mapa 1383 del ALEA, situado en el tomo V. Se señala que la pregunta fue hecha solo en las encuestas complementarias y por ello hay bastantes claros en el mapa.</p>
      <p>Entre los términos recogidos para las provincias de Sevilla y Huelva están abrigo, mantón, saco, toca, toquilla, chal y rebeca (exclusivamente en un punto se registra pañoleta). En ambas provincias el reparto es más que evidente y no se encuentra regularizado; aunque hay términos  Tabla 8. Variación léxica registrada en la encuesta para prenda de abrigo de la mujer Predomina la voz toca, a pesar de que el DLE la describe como "prenda de tela con que se cubría la cabeza" (1.ª ac.) o "prenda de lienzo que, ceñida al rostro, usan las monjas para cubrir la cabeza, y que llevaban las viudas y algunas veces las mujeres casadas" (2.ª ac.). Parece ser que su utilidad era ocultar el cabello, aunque los informantes relacionan el término (y con su sufijo diminutivo también -toquilla-) con una prenda que cubre los hombros y no la cabeza; un informante elige la voz tocado, prenda o adorno para la cabeza de la mujer.</p>
      <p>En este sentido, se explicaría que muchos otros informantes hayan optado por el término poncho, cuya definición sí se adecua a la imagen propuesta en la encuesta: "prenda de abrigo que consiste en una manta, cuadrada o rectangular, de lana de oveja, alpaca, vicuña, o de otro tejido, que tiene en el centro una abertura para pasar la cabeza, y cuelga de los hombros" (DLE, s.v., 1.ª ac.) y que, sin embargo, no tiene ningún registro en las provincias de Sevilla y Huelva en el ALEA.</p>
      <p>La similitud en la función primitiva de toca (o toquilla) y poncho, que es cubrir, y la proximidad de la cabeza y los hombros, podría haber llevado al uso del mismo término para ambas prendas.</p>
      <p>Tabla 9. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para prenda de abrigo de la mujer Las mujeres presentan un conocimiento mayor de un término para designar a la prenda que se muestra, puesto que los hombres no la utilizaban. En las mujeres la diferencia de uso entre los tres términos es más reducida, lo que demuestra que, o bien no conocen la distinción entre ellos, o bien es tan mínima que los consideran como semejantes o iguales. Los hombres se decantan más claramente por la voz toca.</p>
      <p>Sorprende que la primera generación conozca en gran medida la voz toca (aunque también es la que menos usa toquilla), pues es una prenda que ya no se utiliza en la vida cotidiana; no obstante, es también esta generación la que en más ocasiones responde poncho, preferencia que se ha podido ver condicionada por el hecho de que las grandes marcas de moda (como las que forman el grupo Inditex) se decanten por esta voz (también por capa). No obstante, la segunda y tercera generación sigue prefiriendo toca y toquilla, pues han usado o visto esta prenda y han escuchado estos términos para designarlas por parte de sus familiares más mayores.</p>
      <p>Los datos para la variable nivel de instrucción son bastante homogéneos; evidencian que la presión normativa de poncho por su significado no ha calado tanto como era de esperar en el lexicón mental de los hablantes, que han seguido sin distinguir términos dependiendo de la zona del cuerpo que protegen.</p>
      <p>Por otro lado, el 89,8 % asegura que ha visto alguna vez esta prenda a las "abuelas de los pueblos" o a las "personas más mayores", pero también consideran que su uso es poco frecuente, por lo que muchos de ellos nunca la han llegado a usar: algunos informantes la califican como "anticuada" e "incómoda" y la relacionan con pañuelos, que pueden colocarse de manera parecida. El tejido de lana de la prenda que se ofreció en la imagen de la encuesta podría ser una explicación a que muchos de los encuestados se hayan decantado por la voz poncho, pues consideran que su función no es solo la de cubrir, sino la de resguardar del frío.</p>
      <p>Aun así, el uso de toca o toquilla para designar a la prenda que cubre los hombros conserva vitalidad frente a otras voces que, si bien demuestran la acusada variación léxica que existe para nombrar a esta prenda de vestir, no han podido sustituirla en frecuencia de uso. Esta situación contrasta con la que se cartografió en el ALEA, donde las coincidencias para toca o toquilla en las provincias de Huelva y Sevilla eran ínfimas comparadas con otras voces como abrigo, mantón o saco. Probablemente, la acusada diferencia entre los abrigos actuales y los mantones (relacionados comúnmente con los mantoncillos de los trajes de flamenca) con la imagen mostrada y el desuso del término saco, han supuesto la especialización semántica de toca y toquilla, lo que ha contribuido a su vitalidad léxica.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Pendientes (mapa 1384)</title>
      <p/>
      <p>El mapa de pendientes es el 1384 del ALEA (en tomo V). En el mapa se describen como "adorno de las orejas"; el DLE define pendiente como "arete con adorno colgante o sin él" (5.ª ac.).</p>
      <p>La voz con clara predominancia en el mapa del atlas en las provincias de Sevilla y Huelva es zarcillos. Únicamente en tres puntos (dos en Sevilla y uno en Huelva) el informante señala el término pendientes. En una sola localidad de la provincia onubense se indica colgantes. Estos datos contrastan con los extraídos en nuestra encuesta:</p>
      <p>Tabla 10. Variación léxica registrada en la encuesta para pendientes El primer dato llamativo es que pendiente(s) tiene una supremacía absoluta frente a zarcillo(s), que era el término claramente predominante en el ALEA. Probablemente la acción de pender que aparece implícita en la voz pendiente haya contribuido a la especialización semántica del término, descartando además colgantes (que se emplea en referencia a collares). Por ese mismo motivo, zarcillo, que denominaba en mayor medida a "la marca que se practica al ganado lanar en las orejas, de modo que queda colgando una parte de ellas" (DLE, s.v., 2.ª ac.), y por eso pasó a usarse para nombrar los aretes en las orejas de las personas), cede gran parte de la designación de esta realidad a pendientes.</p>
      <p>Aros y argollas tienen resultados mínimos, pues se refieren de forma exclusiva a aquellos pendientes con forma de circunferencia; aunque la imagen propuesta en nuestra encuesta tiene esta característica, parece que los informantes siguen optando por términos más genéricos.</p>
      <p>Tabla 11. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para pendientes En relación a la edad de los encuestados, pendiente(s) es usado sobre todo por la segunda generación, pero su frecuencia de uso es también bastante alta en la primera y tercera generación, lo que demuestra que, a pesar de no registrar apenas frecuencia en el ALEA, este término es altamente empleado por la tercera generación (a la que pertenecen los encuestados del ALEA); incluso el porcentaje para pendiente(s) en esta generación (21,24 %) es mayor que el de zarcillo(s) (11,39 %) frente a lo que se cabría esperar tras el análisis de los datos cartografiados en Sevilla y Huelva. Además, zarcillo(s) se ha extendido entre la primera generación y esto evidencia que los hablantes no lo consideran un término anticuado, lo que contribuye a su vitalidad léxica en la actualidad.</p>
      <p>Por otra parte, aros queda reservado para la primera y segunda generación. Ningún informante de la tercera generación en nuestra encuestra indica esta voz, dato que va en consonancia con los del mapa, donde no existía ningún registro de aros para las provincias de Sevilla y Huelva.</p>
      <p>Pendiente(s) y zarcillo(s) presentan un uso bastante homogéneo en relación a la variable nivel de instrucción; esto demuestra que ninguno de ellos está marcado como propio de niveles socioculturales altos, medios o bajos. No se obtienen los mismos datos para la voz aros: de las cuatro respuestas obtenidas, ninguna es de un informante de nivel de instrucción alto. No obstante, la poca preferencia por esta voz entre nuestros encuestados y la nula aparición en el ALEA en las provincias estudiadas no permite dictaminar que las personas de mayor instrucción no usen este término.</p>
      <p>Multinacionales de la moda se decantan indiscutiblemente por el término pendientes; solo en los casos en los que presentan forma circular se incluye la voz aro: "pendientes aro". Esto decanta en gran medida la preferencia de los informantes por pendientes frente a zarcillos, aunque ambos son términos empleados como genéricos.</p>
      <p>Por este motivo, se les preguntó a los encuestados si conocían otra palabra (además de la que ya habían señalado anteriormente) para designar al objeto que observaban en la imagen. Todos los encuestados señalaron otras voces que habían escuchado o también utilizaban, aunque su predilección por ellas fuera menor: aquellos que habían indicado en la primera cuestión pendiente(s), señalaron que además conocían las voces zarcillo(s), aros, argollas o incluso aretes; los que se habían decantado por zarcillo, contestaron en mayor medida pendiente(s) para esta segunda cuestión.</p>
      <p>La variación léxica para este término es más acusada de lo que parece si solo se revisan los primeros datos, pues, en general, los informantes presentan en su lexicón mental un repertorio más amplio de términos de los que poder valerse para designar a esta joya.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Alpargata(s) (mapa 1407)</title>
      <p/>
      <p>El siguiente mapa es el 1407 del ALEA (en tomo V), perteneciente al término alpargata(s). En el mapa se describe como "calzado de lona, con piso de cáñamo, esparto o goma, que se usa en el verano"; el DLE ofrece una definición similar: "calzado de lona con suela de esparto o cáñamo, que se asegura por simple ajuste o con cintas" (1.ª ac.).</p>
      <p>En este caso, la única voz que se recoge para las provincias de Sevilla y Huelva es alpargata, sin coincidencias en plural. Por ello, en nuestra encuesta se esperaba una predominancia clara de esta voz y, aunque es la que cuenta con mayor frecuencia de uso, se registra gran variación léxica:</p>
      <p>Tabla 12. Variación léxica registrada en la encuesta para alpargata(s)</p>
      <p>En la encuesta aparecen nuevos términos para designar la imagen propuesta que no aparecen en el atlas; los más relevantes son espartos, zapatillas, sandalias y cuña. El sorprendente uso de espartos manifiesta que se ha producido una metonimia: las alpargatas, comúnmente fabricadas con material de esparto, han pasado a designarse únicamente por el nombre del material.</p>
      <p>Por otro lado, bastantes informantes han optado por el uso de zapatilla(s), de aplicación general a todo tipo de calzado, probablemente ante el desconocimiento de un término más específico y la no correspondencia que consideran que existe entre la imagen y las sandalias que se usan en época estival.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Tabla 13. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para alpargata(s)</title>
      <p/>
      <p>Más mujeres que hombres indican que conocen un término para nombrar el objeto, algo que se presuponía, puesto que son ellas las que usan este tipo de calzado. No obstante, un 21,79 % de mujeres prefieren espartos, probablemente para diferenciar este zapato de otro similar realizado con otro material, tales como lona, cuero o poliuretano sintético.</p>
      <p>La vitalidad de alpargata(s) frente a las otras variantes en las tres generaciones demuestra que ningún término lo ha sustituido completamente con el paso del tiempo, a pesar de que esparto sobresale en bastantes respuestas.</p>
      <p>En general, los encuestados independientemente de su nivel de instrucción consideran necesaria la distinción de este tipo de zapatos frente a otros (por lo que las respuestas para zapatillas son menores) y tampoco tienden en su mayoría a la designación por su material, pues pueden estar realizadas por otros.</p>
      <p>El 98,1 % de los hablantes asegura que ha visto o usado alguna vez el tipo de zapato que se muestra en la encuesta y siempre lo vinculan con el "verano", con "romerías" o la "Feria de Abril".</p>
      <p>La total predominancia de alpargata en el ALEA contrasta con la amplia gama de voces que se registran en la encuesta; no obstante, sigue teniendo una alta vitalidad en la vida cotidiana de los hablantes de todos los sexos, edades y niveles de instrucción, aunque un 22,52 % en la actualidad se decantan por espartos, material con el que se fabrican otros objetos de uso común, tales como canastos o esteras. </p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Trompo, peonza (mapa 1416)</title>
      <p/>
      <p>El mapa 1416 del ALEA, situado en el tomo V, es el correspondiente a los términos trompo/ peonza. El DLE recoge ambos términos como sinónimos de peón: "juguete de madera, de forma cónica y terminado en una púa de hierro, al cual se arrolla una cuerda para lanzarlo y hacerle bailar" (3.ª ac.).</p>
      <p>En las provincias de Sevilla y Huelva se observa una supremacía clara de la voz trompo, que contrasta en algunos puntos con su femenino trompa; ningún informante señala peonza, aunque en puntos aislados se recogen otros términos como repionza, pompa o trompilla. Para Moguer ( H502 ) se especifica en el mapa la distinción entre pahíto ("trompo que baila suavemente") y careto ("trompo que baila defectuosamente").</p>
      <p>En la encuesta que se llevó a cabo para este estudio, sin embargo, la variación léxica es mucho menos acusada:</p>
      <p>Tabla 14. Variación léxica registrada en la encuesta para trompo/peonza</p>
      <p>Entre los encuestados predomina trompo, dato que se corresponde con las respuestas que se registran en el ALEA. Es más llamativa la frecuencia de uso de la voz peonza, frente a su inexistente aparición en el mapa, lo que demuestra que muchos hablantes han sustituido en su lexicón mental una voz por otra.</p>
      <p>De forma mínima se registran trompa, trompito y cono. Los dos primeros términos, muy relacionados con trompo, hacen referencia a su tamaño: más grande (trompa) y más pequeño (trompito); el uso de cono se puede inferir por la forma de este juguete infantil. El reparto para la variable sexo es bastante equitativo; el hecho de que conozcan uno o los dos términos para designar al objeto mostrado en la imagen demuestra que tanto hombres como mujeres probablemente hayan usado este juguete en su infancia.</p>
      <p>El uso predominante de peonza en la primera generación evidencia que es un término que está expandiéndose entre los hablantes más jóvenes, e incluso tiene presencia en la segunda y tercera generación, aunque estas siguen prefiriendo trompo en la actualidad, tal y como ocurría en el ALEA. Trompa, sin embargo, es usada por personas de tercera generación, por lo que, además de ser un término de mínima frecuencia, parece que es desconocido por los informantes de las otras dos generaciones.</p>
      <p>En relación a la variable nivel de instrucción, aunque trompo es más recurrente en personas del nivel bajo, la diferencia de uso con respecto a hablantes de los niveles medio y alto es mínima. Por otro lado, el 98,9 % de los encuestados aseguran que han visto o usado alguna vez este juguete. Aun así, la inmensa mayoría considera que su uso no es frecuente en la actualidad, pues señalan que "las tecnologías han arrasado con los juegos tradicionales".</p>
      <p>A pesar de que los encuestados consideran que el uso del objeto real ya es ínfimo, este todavía es ampliamente conocido por todos los sexos, edades y niveles de instrucción, pues era uno de los entretenimientos más frecuentes en la infancia de los informantes. No obstante, existe una alta probabilidad de que, ante el desuso total de este juguete por parte de los niños en la actualidad, estos términos experimenten un proceso de pérdida inicial en algunas décadas, pues pasarán a ser conocidos exclusivamente por la segunda y tercera generación. </p>
    </sec>
    <sec>
      <title>Balancín (mapa 1426)</title>
      <p/>
      <p>El mapa de balancín se sitúa también en el tomo V del ALEA. La definición del término que se ofrece en el atlas es "tabla larga, puesta atravesada sobre un tronco grueso, para que dos niños, sentados uno en cada extremo de ella, se balanceen". En el DLE la acepción 4.ª es la correspondiente a balancín para "juego de niños": "barra de madera o metal apoyada en equilibrio en su punto medio, de forma que quienes se sientan en sus extremos suben y bajan alternativamente". Entre los encuestados predomina balancín, hecho que contrasta con los resultados del ALEA, donde ningún informante hace referencia a este término. Por otro lado, aunque columpio hace alusión a otro tipo de juego infantil en el que el balanceo es pendular, se ha podido asemejar el movimiento de uno y otro y han confluido en un único término por simplificación del lenguaje.</p>
      <p>La acción que se lleva a cabo en este juego infantil (subir y bajar) tiene también su repercusión en la designación del término, debido probablemente al desconocimiento del nombre exacto de la atracción, que ha derivado en una generalización más o menos extendida de los términos subibaja o sube y baja.</p>
      <p>Por otra parte, es especialmente llamativa la voz pín pín, que han señalado dos informantes pertenecientes a Bollullos Par del Condado ( H603 ). Parece ser un localismo que mantiene su vitalidad léxica, pues el ALEA ya lo documenta en este mismo pueblo.</p>
      <p>Tabla 17. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para balancín Los hombres demuestran que el término que más usan es balancín; este dato sorprende, pues parece que ningún hombre (sexo mayoritariamente encuestado en el ALEA) conocía en los años 60 el término balancín o, al menos, no era el predominante en su lexicón mental cuando se llevaron a cabo las encuestas del atlas.</p>
      <p>Debido a un mayor contacto con la norma lingüística, los hablantes de nivel sociocultural alto eligen el término balancín para la imagen que se muestra en la encuesta, distinguiéndolo así de columpio, donde la persona se balancea de adelante hacia detrás.</p>
      <p>Probablemente, por presió n de la lengua normativa a travétravé s de la escolarizacióescolarizació n y los medios de comunicacio n, se ha regularizado el término balancín frente a las múltiples variantes dialectales que se reflejan en el ALEA. Ello supone de manera general la mortandad léxica de estos dialectalismos, que se ven relegados a ínfimos contextos de uso. El único que presenta mayor vitalidad es subibaja por la evidencia del movimiento que se realiza en este juego infantil.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>CONCLUSIONES</title>
      <p/>
      <p>El léxico es el plano lingüístico más susceptible a la variación, pues depende de factores como la zona geográfica o las variables sociales. Además, la globalización, el surgimiento de plataformas digitales y, en general, el avance y la modernización en las formas de vida de los informantes afectan inevitablemente a la preferencia por unas u otras variantes o a la vitalidad o mortandad léxica de algunas de ellas. El examen detallado de los datos que se han recopilado en la presente investigación permite inferir al respecto las siguientes conclusiones:</p>
      <p>1. Aldaba y aldabón conservan su vitalidad plena; no obstante, aunque aún la primera generación conoce el término, los informantes señalan que la realidad a la que hace referencia cada vez es menos común en la vida cotidiana, por lo que probablemente en algunas décadas estas voces experimenten un proceso de pérdida inicial.</p>
      <p>2. La voz anafe se encuentra en una situación de pérdida total, pues el término es desconocido por las tres generaciones; su grado de conocimiento en la actualidad es mínimo (0,54 %), frente al 100 % en el ALEA en las provincias de Sevilla y Huelva.</p>
      <p>3. Enagua presenta todavía vitalidad plena: es un término conocido por un número de informantes considerable de todos los sexos, edades y niveles de instrucción. No obstante, el cambio en la moda femenina supone que esta prenda ya no sea tan conocida entre las nuevas generaciones, lo que podría suponer en algunos años la pérdida inical del término.</p>
      <p>4. Toca prevalece en la actualidad frente a las múltiples variantes que ofrece el ALEA. Es un término que presenta actualmente en Sevilla y Huelva mayor vitalidad que en los años 50-60 (cuando se prefería mantón o abrigo). Otras voces como saco se encuentran en una situación de pérdida total.</p>
      <p>5. Pendiente(s) y zarcillo(s) conservan gran vitalidad léxica independientemente de la variable social. Aunque ambos sean los términos con mayor frecuencia de uso en la actualidad, la variación léxica para designar a la joya que pende de la oreja es bastante acusada.</p>
      <p>6. Alpargata sigue teniendo una vitalidad plena en la vida cotidiana de los hablantes de todos los sexos, edades y niveles de instrucción. No obstante, en la actualidad no todos se decantan por esta voz (algo que sí ocurría en el ALEA): la variación léxica se ha hecho más acusada.</p>
      <p>7. Trompo conserva el máximo grado de conocimiento entre los hablantes: el término sigue siendo empleado por las tres generaciones; peonza ha ganado gran vitalidad en las últimas décadas frente a los inexistentes resultados cartografiados en el ALEA para este término. No obstante, la cada vez mayor preferencia por el entretenimiento a través de Internet afecta considerablemente al uso de los juguetes tradicionales. Por tanto, se podría iniciar un proceso de pérdida inicial de ambos términos en los futuros informantes de primera generación.</p>
      <p>8. Las variantes dialectales que prevalecían en el ALEA para denominar a un balancín se encuentran en una pérdida avanzada o total ante la presión de la voz normativa; columpio tiende a especializarse para otro juego infantil.</p>
      <p>En definitiva, no todas las voces corren la misma suerte en los procesos de variación léxica y son muchos los factores que pueden influir en su vitalidad o mortandad. No obstante, la vigencia de las variantes siempre va asociada a los cambios en el mundo cotidiano de los hablantes, que pasan por el cambio en las modas, las innovaciones tecnológicas, la digitalización de la información y la transformación de los medios y el entretenimiento.</p>
    </sec>
    <sec>
      <title>PERFIL ACADÉMICO-PROFESIONAL</title>
      <p/>
      <p>Elena Vázquez Salazar es Graduada en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, donde ha trabajado en el área de Sociolingüística bajo la dirección de la Doctora Dña. Marta León-Castro Gómez. Posteriormente, realizó el Máster en Enseñanza Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas (MAES) y el Máster en Estudios Hispánicos Superiores (MEHS) en la misma institución, ampliando así su formación en investigación filológica y en didáctica de la lengua y la literatura. Completa su perfil académico con cursos de instrucción en el ámbito de la enseñanza de español como lengua extranjera (ELE) ofrecidos por el Instituto Cervantes.</p>
    </sec>
    <sec>
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        <caption>
          <title>Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para trompo/peonza</title>
        </caption>
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    </sec>
    <sec>
      <table-wrap id="tab_3" orientation="portrait">
        <table/>
        <caption>
          <title>Variación y vitalidad léxicas de voces cotidianas recogidas en el ALEA 57 Tabla 6. Variación léxica registrada en la encuesta para enagua</title>
        </caption>
      </table-wrap>
    </sec>
    <sec>
      <table-wrap id="tab_6" orientation="portrait">
        <table/>
        <caption>
          <title>Tanto hombres como mujeres se decantan por el uso de pendiente(s) frente a zarcillo(s) o aros. Los términos se usan indistintamente de forma independiente al sexo.</title>
        </caption>
      </table-wrap>
    </sec>
    <sec>
      <table-wrap id="tab_9" orientation="portrait">
        <table/>
        <caption>
          <title>La variación léxica de este término en las provincias de Sevilla y Huelva es bastante acusada; además, no se registra la palabra balancín. En la provincia de Sevilla se encuentran los términos columpio, contrapeso, peso, maroma, bamba, tableta o cunita; también se describe con el sintagma "palo para mecer". En Huelva aparecen columpio, tumbeta, mecedor,remeza(d)ero, banza(d)ero o la pimpín.El cómputo total de términos extraídos es:Tabla 16. Variación léxica registrada en la encuesta para balancín</title>
        </caption>
      </table-wrap>
    </sec>
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