Revista de Variación y Cambio Lingüístico 2(2) 2025
ISSN: 3020-9854
Doi: https://doi.org/10.30827/3020.9854rvcl.2.2.2025.32435
48
Variacn y vitalidad xicas de voces cotidianas recogidas en el ALEA
Lexical variation and vitality of daily terms collected in the ALEA
Elena Vázquez Salazar
Universidad de Sevilla
elenavazsal1@gmail.com
Resumen
Este estudio tiene como objetivo una revisión de la variación y vitalidad léxicas de 8 términos
representados geográcamente en el ALEA en las provincias de Sevilla y Huelva. Para comprobar la
posible aparición de nuevas variantes por término y la vitalidad de los datos cartograados, se llevan
a cabo encuestas a 180 informantes, divididos en tres variables sociales: sexo, edad y nivel de
instrucción. Se ponen en comparación los datos que recoge el ALEA por mapa con los obtenidos en
la encuesta, se realiza un recuento de los términos que han aparecido y un desglose por variable
social de los tres más representativos. Los resultados obtenidos apoyan la idea de que el plano léxico
es altamente susceptible a la variación, pues muestran que la modernización de la vida cotidiana y
la presión normativa afectan a la vigencia de uso de los términos, aunque, medio siglo después de la
publicación del ALEA, no todos han iniciado un proceso de mortandad léxica.
Palabras claves: ALEA, sociolingüística, variación léxica, vitalidad léxica.
Abstract
This study aims to review the vitality and lexical variation of 8 terms geographically represented in the
ALEA in the provinces of Seville and Huelva. To verify the potential emergence of new variants for each
term and the vitality of the mapped data, surveys are conducted with 180 informants, divided into
three social variables: gender, age and education level. The data collected in the ALEA by map is
compared with survey results, a count is made of the terms that have appeared and a breakdown is
carried out by social variable for the three most representative terms. The results support the idea that
the lexical realm is highly susceptible to variation, as they show that the modernization of daily life
and normative pressure a�ect the continued use of the terms. However, half a century after the
publication of the ALEA, not all terms have started a process of lexical death.
Keywords:
ALEA, Sociolinguistics, lexical variation, lexical vitality.
RECIBIDO: 31-12-2024; ACEPTADO: 26-03-2025
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Variación y vitalidad léxicas de voces cotidianas recogidas en el ALEA
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1. INTRODUCCIÓN
En el Atlas Lingüístico y Etnográco de Andalucía se recogieron datos lingüísticos sobre el
español hablado en Andalucía en los años 50-60 del siglo XX. Las encuestas se realizaron, en
su mayoría, a informantes hombres, mayores de 65 años, sin estudios y con escasos viajes.
Considerando el tiempo transcurrido desde la publicación del ALEA, todos los términos que se
cartografían son merecedores de un estudio de variación y vitalidad xicas que sesgue a los
informantes por variables sociales (sexo, edad, nivel de instrucción) para la obtención de una
muestra lo sucientemente representativa que pruebe la vigencia de uso de determinados
términos en la actualidad.
La hipótesis de partida que se desea comprobar (a través de la comparación de los datos del
ALEA y los que se obtienen en la encuesta realizada para este estudio) es si la presión de la
norma lingüística y los cambios en la forma de vida afectan al léxico cotidiano, por lo que
también importan para esta investigación las creencias y actitudes de los hablantes.
Con el NALF de Dauzat los atlas regionales o de pequeño dominio adquirieron gran
importancia en el ámbito de la Geografía lingüística y ello impulsó a estudiosos como Manuel
Alvar a introducirse en el mundo de la cartografía lingüística. Su ALEA siguió la estela del AIS
de Jaberg y Jud, convirtiéndose así en el primer atlas regional de España que tenía en cuenta el
componente etnográco
1
.
Los mapas se organizaron en torno a campos léxicos que compendian la amplia variedad de
costumbres en Andalucía. En este sentido, las unidades léxicas juegan un papel fundamental,
pues son el soporte de la relación lengua-cultura:
Alvar abor la realidad con un cuestionario ajustado al terreno que estudiaba, a las tierras del sur
peninsular, y dio cabida en él a preguntas referidas al aceite, la vid, el carboneo, la ganadería, la
alimentación, los sistemas de riego y tantas otras cuestiones entre las que destacan las dedicadas al
mar (García-Mouton, 1991, p. 2).
El léxico que recogen los mapas del ALEA ha servido indudablemente para estudiar la vida
cotidiana en la Comunidad Autónoma. Por ello, en las últimas décadas han surgido
numerosos estudios centrados en el léxico correspondiente a las prácticas más habituales de
un pueblo/ciudad, comarca o provincia (Perea, 2004; Galloso y Robles, 2023) y otros que
estudian de forma más abarcadora términos de diferentes ámbitos de la vida cotidiana (Ortiz,
2000).
El xico no es inmune a la variación, proceso inherente a las lenguas que afecta a todos los
planos lingüísticos
2
. Sin embargo, los estudios sobre variación lingüística se han asociado
especialmente a lo fonético, ya que analizar la transformación del nivel léxico entraña más
dicultades.
A pesar de ello, el léxico es el elemento más permeable al cambio lingüístico, pues “las
unidades que lo componen se hallan estrechamente conectadas con el mundo social y
1 “Desde la aplicació n de la metodologı
́
a del Wo
̈
rter und sachen, el le
́
xico adquiere un protagonismo en el contenido de los atlas frente al
pasado fonetista que con tanto ahı
́
nco defendı
́
an los neograma
́
ticos guila, 2006, p. 79).
2 Cerdà (1986, p. 298) señala que la variación es la “manifestación de la diversidad espontánea de la realización lingüística en cualquiera
de sus ámbitos.
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cultural de una comunidad” (Almeida, 1996, p. 883). De igual forma, García-Mouton (2007, p.
3) indica que “el del léxico es el campo más propenso a experimentar sustituciones de unas
formas y abandono de otras.
La variación en el léxico está íntimamente ligada a presupuestos extralingüísticos, tales como
el género, la edad o el nivel sociocultural. Por ello, para un estudio ecaz de la variación léxica
se ha considerado fundamental trazar niveles dentro de estas variables.
En esta misma línea aparece en 2021 el proyecto VitaLex, llevado a cabo por investigadores de
los departamentos de Lengua Española, Geografía Humana y Estadística e Investigación
Operativa de la Universidad de Granada, cuyo objetivo es identicar qué términos y realidades
están desapareciendo en la Alpujarra granadina. Frente al informante varón del ALEA, este
proyecto divide a los encuestados por sexos y en tres grupos de edad diferentes.
La presente investigación se integra también en el ámbito de la disponibilidad léxica. El léxico
disponible es aquel del que se puede valer un hablante para comunicarse, ya que es capaz de
recordarlo y utilizarlo en un momento dado de la comunicación oral o escrita cuando sea
pertinente (Michéa, 1953).
Para la realización de encuestas sobre disponibilidad léxica se recurre frecuentemente a los
denominados ‘centros de interés’: campos léxicos que se entregan en forma de listados a los
informantes para que escriban durante aproximadamente 2 minutos las palabras que conocen
en torno a este. Un punto novedoso sobre los estudios de disponibilidad léxica lo presenta
Hernández (2018), pues propone una encuesta donde entren en juego las imágenes, ya que
estas facilitarán la evocación.
Bajo esta premisa parte este trabajo de investigación, que tiene como objetivo una revisión
parcial de los datos léxicos del ALEA para las provincias de Sevilla y Huelva, a partir de la cual
se demuestre la necesidad de continuar con la actualización de estos datos. Es, pues, un
trabajo sociolingüístico que continuará en el futuro y que da pie a otros proyectos en la misma
línea.
2. METODOLOGÍA
2.1. La encuesta
La herramienta usada para el estudio ha sido la de la encuesta, realizada a través de Google
Forms
3
. Se les ofreció a los informantes 10 imágenes correspondientes con los mapas 663
(aldaba), 736 (anafe), 746 (mano del almirez), 1380 (enagua), 1383 (prenda de abrigo de la
mujer), 1384 (pendientes), 1407 (alpargatas), 1416 (trompo; peonza), 1424 (cometa) y 1426
(balancín). Para este análisis se han tomado 8 voces
4
: aldaba, anafe, enagua, prenda de abrigo
de la mujer, pendientes, alpargatas, trompo/peonza y balancín.
Además de la pregunta para conocer qué termino/s vienen a la mente del informante tras
observar la imagen propuesta, se pregunta por las creencias y actitudes de los hablantes: ¿lo
ha visto o usado alguna vez?” o ¿considera que su uso es frecuente en la actualidad?, ¿por
3 Disponible completa en https://bit.ly/49gqdCE.
4 Se han descartado mano del almirez y cometa, pues no se ha registrado variación léxica suciente en nuestra encuesta para su análisis.
Esto explica el desajuste numérico de los términos por temáticas: la casa, prendas/joyas de la mujer y juegos de niños.
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qué?”. Para algunos términos se realizan otras cuestiones, tales como ¿cuál puede ser su
función?” o ¿considera que puede tener distintas denominaciones?”.
2.2. La muestra
Para la selección de informantes se ha seguido la metodología propuesta por PRESEEA
(Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de España y de América)
5
. De esta
forma, se llevará a cabo una muestra por cuotas, mediante la cual se esperan obtener datos
sucientemente representativos de las distintas comunidades de habla.
El muestreo por cuotas obliga a dividir el universo relativo en distintas variables, lo que
garantiza la representación de hablantes de todos los perles sociales considerados como
fundamentales.
Las variables sociales elegidas para este estudio son sexo, edad y nivel educativo; dentro de
esas variables se incluirá un mismo número de informantes, lo que va a permitir un estudio
sociolingüístico cuantitativo.
Se obtuvo un total de 267 encuestas, de las cuales se seleccionaron 180 por orden estricto de
recepción, hasta completar las casillas de la tabla 1. De esta forma, el estudio se centra en las
encuestas de 10 informantes por variable social, todos de las provincias andaluzas de Sevilla
y Huelva:
Tabla 1. Informantes por variables sociales
3. ANÁLISIS Y RESULTADOS
Para el análisis de los resultados se ponen en comparación los datos que recoge el ALEA por
mapa con los obtenidos en la encuesta realizada, se lleva a cabo un recuento de los términos
que han aparecido en nuestra encuesta y un desglose por variable social de los tres más
representativos.
Los términos elegidos pertenecen al tomo III y V del ALEA, pues contienen voces que pueden
ser conocidas por un mayor número de informantes, independientemente de su sexo, edad,
nivel de instrucción e incluso lugar de procedencia (pueblo/ciudad). La elección de las mismas
no sigue un criterio por campo semántico ni por cantidad de respuestas diferentes registradas
en el mapa, debido a que lo que se pretende ofrecer es una primera aproximación a la
variación y vitalidad léxicas de los términos que creemos que han podido resultar
5 Se puede consultar en https://bit.ly/4fTXtC7.
Nivel instruccional alto Nivel instruccional medio Nivel instruccional bajo
Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer
20-34 años 10 10 10 10 10 10
35-54 años 10 10 10 10 10 10
>55 años 10 10 10 10 10 10
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especialmente susceptibles al cambio lingüístico en las últimas décadas. Esta ha sido, por
tanto, la hipótesis de partida para confeccionar el corpus de voces estudiadas.
Cuando los informantes señalan dos o más términos, se incluyen ambos en el cómputo de
registros y eso explica que el número total de respuestas sea mayor a 180 (total de
informantes).
3.1. Aldaba (mapa 663)
El mapa 663 del ALEA, situado en el tomo III (“La casa, faenas domésticas y alimentación), es
el correspondiente al término aldaba. Aldaba se dene como “pieza de hierro o bronce que se
pone en las puertas para llamar golpeando con ella” (DLE, s.v., 1.ª ac.)
La pregunta que se realizó sobre esta voz en el ALEA fue ¿cómo se le dice al llamador que hay
en las puertas de las casas que no tienen timbre ni campanilla?”. Las respuestas de los
informantes en las provincias de Sevilla y Huelva fueron muy variadas: en la provincia de
Sevilla predomina la palabra aldabón, aunque en algunos puntos se registra llamador y en uno
de ellos picaporte; en la provincia onubense la variación xica es más acusada, pues no hay
una predominancia clara de un término, ni siquiera su uso se encuentra regularizado por
comarcas. Se registran las voces aldaba, aldabón, aldabilla, picaporte, llamador, pestillo,
manita y guardamano.
En nuestra encuesta a la pregunta de ¿cómo llama usted al objeto que se muestra en la
imagen?” las respuestas, como era de esperar, fueron diversas:
Tabla 2. Variación léxica registrada en la encuesta para aldaba
Variables sociales
Términos con mayor frecuencia
Aldabón Llamador Aldaba
Sexo
Hombres
n 59 11 9
% 32,06 5,97 4,94
Mujeres
n 65 12 7
% 35,32 6,52 3,80
Edad
1.ª gen.
n 29 9 8
% 15,76 4,89 4,34
2.ª gen.
n 46 10 5
% 25 5,43 2,71
3.ª gen.
n 49 4 3
% 26,63 2,17 1,63
Nivel de instrucción
Alto
n 40 10 4
% 21,73 5,43 2,17
Medio
n 42 7 6
% 22,82 3,80 3,26
Bajo
n 42 6 6
% 22,82 3,26 3,26
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Hay una predominancia clara de la voz aldabón, que podría ser indicio de la mortandad léxica
de términos con pocas coincidencias en el ALEA, tales como manita o guardamano. El empleo
de llamador revela que los hablantes conocen la función del objeto mostrado en la imagen y
por eso trasladan la “acción de llamar a la designación del término.
El uso de aldaba continúa, al igual que ocurre en el ALEA, con muy pocas coincidencias;
aunque la diferencia entre los términos aldaba y aldabón es mínima, se suele relacionar
aldabón con una pieza más decorativa y grande (por el sujo aumentativo -ón). Además,
aldaba también se emplea para una barra de metal usada para asegurar las puertas o postigos
después de cerrarlos, lo que decantaría la preferencia de aldabón para la pieza utilizada para
llamar golpeando con ella a la puerta.
Si atendemos al escrutinio pormenorizado de las respuestas por sexo, generación y nivel
sociocultural, el reparto para los tres términos predominantes sería el siguiente:
Tabla 3. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para aldaba
Los datos que se presentan en la Tabla 3 conrman que la voz aldabón se ha impuesto
independientemente del sexo y el nivel sociocultural de los hablantes. En cuanto a la variable
edad, la diferencia en la frecuencia de uso de los tres términos más representativos en la
primera generación demuestra que, si bien sigue predominando aldabón, llamador solo
registra 20 respuestas menos (poca diferencia si se tiene en consideración las respuestas en
segunda y tercera generación).
Término Respuestasenlaencuesta
Aldabón
n 124
% 67,39
Llamador
n 23
% 12,5
Aldaba
n 16
% 8,69
Tirador
n 11
% 5,97
Picaporte
n 3
% 1,63
Picapuerta
n 1
% 0,54
Anilla
n 1
% 0,54
Arandela
n 1
% 0,54
Pomo
n 1
% 0,54
Ns/Nc
n 3
% 1,64
TOTAL n 184
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Llamador podría también designar a los timbres eléctricos, que cumplen la misma función que
una aldaba o aldabón. Esto explicaría entonces que opten por una voz general como es
llamador, pues los informantes solo son capaces de suponer cuál es su función. Esta última
hipótesis quedaría sustentada en que el 99,2 % de los encuestados aseguran que han visto o
usado alguna vez este objeto, pero no todos conocen un término para designarlo, pues
consideran que su uso no es frecuente en la actualidad: explican que ha sido enormemente
sustituido en las casas actuales por el timbre eléctrico. Por tanto, aunque las voces aldaba y
aldabón conservan su vitalidad léxica en las tres generaciones, la generación más joven cada
vez escucha y/o utiliza menos estos términos en su entorno cotidiano, lo que acabará
provocando una pérdida progresiva de estas voces en el lexicón mental de los hablantes;
inevitablemente y con alta probabilidad acabarán sustituidas por voces más generales como
llamador o tirador.
3.2. Anafe (mapa 736)
El mapa 736 del ALEA, situado en el tomo III, es el correspondiente al término anafe. La
pregunta que se hizo a los encuestados del ALEA para este término fue ¿cómo se llama el
hornillo de hierro, barro, chapa u otra materia que se puede llevar de un lado para otro y en
cuya boca se pone la cazuela o puchero?”. El DLE lo dene así: “hornillo, generalmente
portátil” (1.ª ac.).
En las provincias de Sevilla y Huelva se observa una supremacía clara en el atlas de la voz
anafe en todos los puntos encuestados; solo hay otras dos voces que se recogen, aunque solo
una vez cada una: fogón y bidón (ambas en la provincia de Huelva).
En la encuesta que se llevó a cabo para este estudio, sin embargo, ha aparecido un mayor
abanico de voces:
Tabla 4. Variación léxica registrada en la encuesta para anafe
Término Respuestas en la encuesta
Hornillo
n 70
% 38,46
Infernillo/Inernillo
n 47
% 25,82
Hornilla
n 38
% 20,87
Camping gas
n 6
% 3,29
Fogón
n 5
% 2,74
Anafe
n 1
% 0,54
Anafre
n 1
% 0,54
Cocina gas portátil
n 1
% 0,54
Pavoni
n 1
% 0,54
Utensilio de cocina
n 1
% 0,54
Ns/Nc
n 10
% 5,49
TOTAL n 182
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Tal y como se puede observar en la tabla 4, la vitalidad del término anafe (o su variante anafre),
que tenía una supremacía muy marcada en el atlas, es en la actualidad prácticamente
inexistente (0,54 %). En su lugar, es la voz hornillo la más representativa, la cual se presenta
como sinónimo de anafe en el DLE. Probablemente, los hablantes relacionan anafe con el
utensilio de cocina que se servía del gas para calentar la comida; por ello, y debido a que en las
cocinas modernas se usa la electricidad, en la conciencia de los hablantes ya los anafes no
son de uso cotidiano.
Infernillo o inernillo son, según el Diccionario Panhispánico de Dudas, las formas
predominantes en el ámbito hispánico, aunque entre los informantes encuestados quedan en
segunda posición, pero con más frecuencia que hornilla.
Tabla 5. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para anafe
Las mujeres tienen más noción sobre una voz para designar la imagen propuesta, aunque en
su comparativa con los resultados que ofrecen los hombres, no existe gran diferencia. En los
años 60, los hombres tenían un mayor conocimiento del léxico relacionado con las labores del
campo y las mujeres de los utensilios de cocina y de la casa en general; no obstante, la entrada
de la mujer en el mercado laboral supuso que los hombres tuvieran también que hacerse cargo
de las labores domésticas, con lo cual se generalizó el conocimiento de términos vinculados
a la casa.
Variables sociales
Términos con mayor frecuencia
Hornillo Infer./ Inern. Hornilla
Sexo
Hombres
n 30 25 16
% 16,4 13,73 8,79
Mujeres
n 40 22 22
% 21,97 12,08 12,08
Edad
1.ª gen.
n 25 11 15
% 13,73 6,04 8,24
2.ª gen.
n 30 10 13
% 16,48 5,49 8,24
3.ª gen.
n 15 26 10
% 8,24 14,28 5,49
Nivel de
instrucción
Alto
n 25 16 14
% 13,73 8,79 7,69
Medio
n 19 19 14
% 10,49 10,49 7,69
Bajo
n 26 12 10
% 14,28 6,59 5,49
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En la primera generación se preere la voz hornillo, y lo mismo ocurre en la segunda generación
por su relación con la voz horno, electrodoméstico de uso moderno en las casas privadas.
La predominancia de hornillo para el nivel de instrucción alto es clara, pues estos hablantes se
encuentran en contacto con la norma lingüística, donde el vocabulario está vinculado a los
avances y tendencias contemporáneas. En el nivel medio la diferencia de frecuencia de uso
entre los tres términos es ínma, pero en el nivel bajo volvemos a ver una predominancia de
hornillo, frente a la esperable vitalidad de infernillo/inernillo; este último dato revelaría la
regularización progresiva de hornillo entre los hablantes independientemente de su nivel
sociocultural por ser la voz más relacionable con los hornos modernos.
Todos los informantes son conscientes de que se ha quedado “antiguo” o de que se usa con
menos frecuencia porque “existen las vitrocerámicas” o el tipo de electrodoméstico se ha
modernizado". Algunos otros señalan que su uso se ha limitado a situaciones excepcionales
como acampadas o romerías.
El contraste entre la supremacía de la voz anafe en el ALEA y las diversas voces que se registran
en la encuesta es una muestra, por un lado, de la importancia de llevar a cabo estudios
sociolingüísticos en los que se sesguen los datos por variables sociales (ya que,
probablemente, el repertorio léxico de los años 60 no se limitaría exclusivamente a una voz
para la descripción que se ofrecía) y, por otro lado, de que los avances tecnológicos y
cientícos inuyen en la vida cotidiana de los hablantes y, por ello, en su vocabulario.
3.3. Enagua (mapa 1380)
El siguiente mapa es el 1380 del ALEA (en tomo V: “El cuerpo humano, de la cuna a la
sepultura, creencias populares y supersticiones, la vestimenta, juegos y diversiones, la
religión, la condición humana, miscelánea y adicciones”), correspondiente al término enagua.
En el mapa se describe como “especie de falda interior, de tela na”; el DLE la dene como:
“prenda interior femenina, similar a una falda y que se lleva debajo de esta (1.ª ac.).
El registro de voces en las provincias de Sevilla y Huelva se limita a los términos nagua y
enagua (salvo en un punto, donde se recoge viso). Algunos de los informantes incluyen en sus
respuestas los adjetivos blanca o bajera. En puntos muy aislados se señala únicamente
bajera.
En nuestra encuesta aparecen nuevos términos que no se recogen en el mapa, tales como
falda, cancán, bajero, visillo o mantillo. Frente al total de coincidencias en singular que recoge
el ALEA, en nuestra encuesta hay un 44,8 % de informantes (del 64,48 % que usan enagua) que
emplean el término en plural. El término nagua queda limitado a una sola respuesta, lo que
contrasta enormemente con su predominancia en el ALEA.
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Tabla 6. Variación léxica registrada en la encuesta para enagua
Por otro lado, el segundo término más empleado es falda, debido con total probabilidad a la
gran similitud en la forma de ambas prendas. Combinación, por su parte, se recoge en el DLE
como sinónimo de enagua, por lo que no resulta extraña su aparición considerable en las
respuestas de los informantes: el término deriva de la unión en la vestimenta de este tipo de
prenda (más transparente y na) con la falda, prenda exterior.
Los hombres emplean en mayor medida el término enagua(s), pero también falda, frente a
combinación. No obstante, entre las mujeres es más usual el empleo de combinación que en
los hombres. En general, el reparto de términos para la variable sexo es bastante equitativo,
siendo enagua(s) el más frecuente con bastante rango de diferencia.
La segunda y tercera generación son las que más emplean el término enagua(s) y
combinación, frente a la primera, que se decanta en mayor medida por el uso de falda. El paso
del tiempo y el cambio de las modas ha provocado que esta prenda interior se encuentre en
desuso en la vida cotidiana. Esto explicaría que, al desaparecer el referente, también
desaparezca progresivamente en el lexicón mental de los hablantes la palabra que lo
designaba. No obstante, en ocasiones se sigue usando como prenda interior con trajes de
esta, normalmente poco voluminosos, precisamente para ahuecar la falda, aunque para este
contexto se preere cada vez más el galicismo cancán.
Término Respuestas en la encuesta
Enagua(s)
n 118
% 64,48
Falda
n 20
% 10,92
Combinación
n 15
% 8,19
Cancán
n 6
% 3,27
Nagua
n 1
% 0,54
Visillo
n 1
% 0,54
Bajera
n 1
% 0,54
Bajero
n 1
% 0,54
Mantillo
n 1
% 0,54
Ns/Nc
n 19
% 10,38
TOTAL n 183
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Tabla 7. Análisis por variables sociales de los tres términos más representativos para enagua
Los datos para la variable nivel de instrucción evidencian, en primer lugar, que el término
enagua no ha quedado relegado a las clases socioculturales más bajas. Combinación, sin
embargo, muestra una predominancia clara entre los hablantes de nivel sociocultural alto, ya
que se trata de un término más general, que puede asociarse fácilmente con el signicado del
verbo combinar (en este caso ambas prendas).
El 85,4 % de los encuestados aseguran que han visto o usado alguna vez esta prenda, pero,
aunque muchos de ellos señalan que se emplea para “evitar transprencias”, otros informantes
indican que su uso se limita actualmente a “trajes de amenca y de boda”.
A pesar de la pérdida progresiva en la vida cotidiana del objeto real al que designa, el término
enagua es todavía conocido por un número de informantes considerable, de todos los sexos,
edades y niveles de instrucción. Aunque posiblemente por la falta de referente llegue a ser
sustituido por la voz falda, la diferencia en los datos actuales revela que, si se da, será un
proceso tardío.
3.4. Prenda de abrigo de la mujer (mapa 1383)
Los siguientes términos analizados serán los registrados en el mapa 1383 del ALEA, situado en
el tomo V. Se señala que la pregunta fue hecha solo en las encuestas complementarias y por
ello hay bastantes claros en el mapa.
Entre los términos recogidos para las provincias de Sevilla y Huelva están abrigo, mantón,
saco, toca, toquilla, chal y rebeca (exclusivamente en un punto se registra pañoleta). En ambas
provincias el reparto es más que evidente y no se encuentra regularizado; aunque hay términos
Variables sociales
Términos con mayor frecuencia
Enagua(s) Falda Combinación
Sexo
Hombres
n 67 14 5
% 36,61 7,65 2,73
Mujeres
n 51 6 10
% 27,86 3,27 5,46
Edad
1.ª gen.
n 27 12 1
% 14,75 6,55 0,54
2.ª gen.
n 45 5 7
% 24,59 2,73 3,82
3.ª gen.
n 46 3 7
% 25,13 1,63 3,82
Nivel de
instrucción
Alto
n 34 7 11
% 18,57 3,82 6,01
Medio
n 46 6 0
% 9,52 3,27 0
Bajo
n 38 7 4
% 20,76 3,82 2,18
Variación 2(2) 2025, pp. 48-73
Variación y vitalidad léxicas de voces cotidianas recogidas en el ALEA
59
con pocos registros (especialmente chal, rebeca o pañoleta), no se observa la predominancia
clara de ninguna voz frente a otra diferente de las tres señaladas anteriormente.
En la encuesta realizada para este estudio aparecen nuevos términos para designar la imagen
propuesta que no se recogen en el atlas, como poncho, capa, chaleco, chaquetilla, esclavina,
manta, mantaleta, mañanita, pelerina, toga o torera.
Término Respuestas en la encuesta
Toca
n 62
% 33,51
Toquilla
n 36
% 19,45
Poncho
n 35
% 18,91
Rebeca
n 10
% 5,40
Capa
n 8
% 4,32
Mañanita
n 3
% 1,62
Chal
n 2
% 1,08
Chaleco
n 1
% 0,54
Chaquetilla
n 1
% 0,54
Esclavina
n 1
% 0,54
Manta
n 1
% 0,54
Mantaleta
n 1
% 0,54
Mantón
n 1
% 0,54
Mantoncillo
n 1
% 0,54
Pelerina
n
% 0,54
Toga
n
% 0,54