Revista de Variación y Cambio Lingüístico 2(1) 2025
ISSN: 3020-9854
Doi: https://doi.org/10.30827/3020.9854rvcl.2.1.2025.31786
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Origen etimológico y variación lingüística del arabismo ojalá en el
espol de las dos orillas
Etymological origin and linguistic variation ofArabism ojalá in peninsular and
American Spanish
Dalila Fasla
Universidad de La Rioja
dalila.fasla@unirioja.es
Resumen
Este artículo estudia la variación lingüística del préstamo fraseológico ojalá en español peninsular y en
la variedad de español hablado en América; para ello se presenta una síntesis, a modo de revisión, de
su tratamiento lexicográco, gramatical y pragmático, así como de las principales aportaciones que
han defendido su clasicación en una u otra categoría gramatical. En el contexto sociolingüístico que
nos ocupa, marcado por la interferencia árabe-romance y por fenómenos representativos de
aculturación e hibridación etnolingüística, la relación de variantes y subvariantes allegada (v. gr., ajolá,
ajolai, ajollá, ajualá, ajuolá, anjolá, aojalá, enjualá, ojalai, ojalás, ojalay, ojolá, ojolai, ojualá, ojualán),
permite comprobar que la variación lingüística se verica en todos los niveles del sistema, desde el
nivel fónico al léxico; en cuanto a la distribución diatópica de este arabismo en la variedad peninsular,
las fuentes documentales muestran sobre todo su vigencia y vitalidad en iberorromance occidental,
siendo importado ulteriormente a la variedad americana. Sin embargo, a diferencia de otras voces de
origen árabe vigentes en ciertas lenguas europeas como sinónimos interlingüísticos, el arabismo
panhispánico ojalá no tuvo extensión románica extrapeninsular, salvo en la modalidad canaria.
Palabras clave: variación lingüística; préstamo fraseológico; superestrato y adstrato andalusí;
aculturación; hibridación araborromance.
Abstract
The present article studies the linguistic variation of the phraseological loan ojalá in peninsular Spanish
and in the variety of Spanish spoken in America. For this purpose, the article presents an overview of its
lexicographical, grammatical and pragmatic treatment, as well as the main contributions that have
defended its classication into one or another grammatical category. In the sociolinguistic context that
concerns us, marked by Arabic-Romance interference and representative phenomena of
ethnolinguistic acculturation and hybridization, the documented list of variants and subvariants (e. g.,
ajolá, ajolai, ajollá, ajualá, ajuola, anjolá, aojalá, enjualá, ojalai, ojalás, ojalay, ojolá, ojolai, ojualá,
ojualán) provides evidence that linguistic variation takes place at all levels of the system from the
phonetic to the lexical level. Regarding the diatopic distribution of the peninsular variety of this Arabism,
the documentary sources especially attest to its presence and vitality in Western Ibero-Romance to be
later imported into the American variety. However, unlike other words of Arabic origin used in certain
European languages as interlinguistic synonyms, the pan-Hispanic Arabism ojalá did not spread
beyond the Peninsula in Romance times, except in its Canarian version.
Keywords: linguistic variation; phraseological loan; Andalusian superstratum and adstratum;
acculturation; Arabo-Romance hybridization.
RECIBIDO: 23-10-2024; ACEPTADO:01-03-2025
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La gramática es la arquitectura del pensamiento.
Ignacio Bosque
1. MARCO TEÓRICO
1.1. El préstamo como fuente de variación lingüística
El carácter interdiscipinar de nuestro estudio nos invita a abordar su planteamiento desde una
perspectiva macrolingüística teniendo en cuenta, de forma conjunta, la pluralidad de causas
que determinan el enfoque microlingüístico; se aúnan además dos líneas de investigación que
tradicionalmente han vertebrado el análisis de la relación bidireccional entre la lengua y la
sociedad: la variación lingüística y el contacto de lenguas, entre cuyos fenómenos derivados
se sitúa el préstamo. Ambas líneas cuentan con una abundante producción bibliográca que
comprende desde las aportaciones fundacionales, hoy día clásicas en la materia, hasta las
más recientes contribuciones (vid. v. gr., Haugen, 1950; Flydal, 1951; Weinreich, 1953; Hymes,
1964; Lieberson, 1966; Labov, 1972; Mackey, 1976; Hudson, 1980; Kiesler, 1993; García
Mouton, 1996; Gómez Capuz, 1998; Caravedo, 2001, 2003; López Morales, 2004; Silva-
Corvalán y Enrique-Arias 2017; Moreno Fernández, 1990, 2009, 2015, 2020, 2020a, 2021;
García Marcos, 2023; Fernández Lorences y Bennink, 2024; Moreno Fernández et al., 2025). La
variación lingüística en los préstamos puede manifestarse, como en el conjunto restante del
léxico, por la inuencia variable de diferentes factores en las dos dimensiones ya conocidas (i.
e., intersección diatópica, diastrática, diafásica, frente a variables sociales relacionadas con el
ha-blante, como la edad, el nivel de instrucción o la profesión); y, en el plano del sistema, dicha
variación se identica, a su vez, en cada uno de los niveles lingüísticos, fónico,
morfosintáctico
1
y léxico
2
, en cuyo caso es posible establecer patrones de sinonimia
intralingüística.
De acuerdo con las unidades de análisis propias de la diversidad de los fenómenos covaria-
bles, Caravedo ha subrayado que la lingüística de la variación “tiene como propósito poner el
acento en la organización interna de las alternativas (variantes y factores condicionantes) más
que en la unidad de referencia” (2003, p. 542). Estudiar el préstamo como fuente de variación
lingüística supone, por tanto, considerar con rigor el conjunto de factores lingüísticos y
extralingüísticos que intervienen en el desarrollo de la interferencia previa a una ulterior
adaptación del étimo al sistema receptor; y la valoración sociolingüística derivada de la
transferencia inducida por contacto directo permite interpretar, en una segunda fase, la
productividad de las diferentes variantes documentadas en dicho sistema. De este modo,
tanto la variación constatada (del plano fónico al léxico) como la vitalidad y vigencia de las
correspondientes variantes puede explicarse, entre otros factores, a través de la distribución
geográca, del nivel de instrucción, del parámetro diageneracional o del uso diafásico
1 Sirvan estas líneas para dejar constancia de mi gratitud a Felipe Maíllo Salgado, profesor de Estudios Árabes e Islámicos (Universidad de
Salamanca), por sus acertadas observaciones al epígrafe dedicado a la adaptación morfosintáctica 3.3. a-i) en las diferentes fases de
redacción de este trabajo.
2 La variación lingüística en los arabismos del español se comprueba muy especialmente en el nivel fónico o morfonológico (v. gr.,
albahaca-alhábega; albar(i)coque-alber(i)coque; albóndiga-almóndiga; alboronía-(al)moronía-boronía, cf. s. vv. Neuvonen, 1941;
Corriente, 2003; RAE, 2013), que atesora de igual modo formaciones diacrónicas (v. gr., alcachofa-alcarchofa-carchofa; aller-allel-alhelel;
alforza-alfoza; cuscús-alcuzcuz, cf. Maíllo Salgado, 1998: s. vv.); y, por otra parte, en el plano léxico los arabismos muestran su vigencia
sincrónica en un signicativo porcentaje de dobletes semánticos araborromances (v. gr., aceituna-oliva; ajonjolí-sésamo; alacrán-
escorpión; alambique-destilador; alcancía-hucha; alhucema-espliego; boronía-pisto; retama-hiniesta) (cf. Fasla, 1999-2000).
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establecido por el grado de formalidad discursiva, como ya hemos señalado. A pues, la
interacción de este tipo de variables, que actúan de forma unitaria o conformando
intersecciones (de carácter binario, ternario o plural), dene los resultados del proceso de
variación en la lengua receptora.
Al margen de estos diferentes factores de covariación no debemos olvidar, por otra parte, el
contexto histórico-lingüístico de la sociedad andalusí
3
en el que tiene lugar la interferencia que
determina la dirección del préstamo. En este encuentro de variables sociológicas,
condicionado por la identidad plural y por la diversidad implicada en la pertenencia grupal,
“todos los elementos étnicos (hispanos, bereberes, árabes, eslavos […]) se vieron sometidos
a un potente movimiento de asimilación social y cultural, jamás experimentado por ninguna
otra civilización. Fue en aquel momento cuando se vio nacer una nueva entidad sociocultural,
la andalusí” (Tahiri, 2021, p. 42); resultan asimismo representativos, en el contexto que nos
ocupa, ciertos fenómenos derivados del contacto por superestrato y adstrato entre lenguas (y
variedades de lengua)
4
, cuyo uso como instrumento de comunicación intergrupal, constituye
un marcador de identidad socioétnica (v. gr., actitud lingüística, aculturación, alternancia de
lenguas, bilingüismo
5
, diglosia, elección de lengua, hibridación, megalotimia
6
). La inuencia
diacrónica de dichos fenómenos es de vital importancia en los mecanismos de transferencia
xica (ár. andalusí-romance) porque puede determinar cuestiones tales como la datación
temprana o tardía del arabismo, la evolución histórica del étimo, su geografía xica, su
pertenencia sociolectal o su rendimiento fonosemántico a través del contacto entre sistemas
y de la consecuente hibridación morfológica intrarromance.
Fruto del contacto etnolingüístico que caracterizó la sociedad andalusí, el caudal léxico de
nuestra lengua presenta un signicativo porcentaje de voces de origen árabe (con
aglutinación, deglutinación o asimilación del artículo al-) que han sido estudiadas desde
perspectivas metodológicas muy diversas. Las voces importadas contribuyeron a enriquecer
las series de hipónimos de la lengua receptora y no se prestaron tan solo para designar en su
mayor parte esferas de la vida cotidiana (v. gr., gastronomía, arbustos, plantas y ores,
estructuras hidraúlicas, urbanismo y vivienda, instituciones, juegos y costumbres, vestimenta,
joyas y adornos, instrumentos musicales y danzas, mobiliario y utensilios domésticos,
profesiones), dado que se han integrado igualmente en la terminología cientíco-técnica, para
nombrar referentes relativos sobre todo a la Arquitectura y Carpintería de lo blanco,
Astronomía, Botánica, Matemáticas (Álgebra, Aritmética, Geometría), Medicina, Química…; en
este sentido, “el mundo árabe aportó a occidente, […] un universo cientíco, originario tanto
del Mediterráneo oriental como del mundo clásico (Moreno Fernández, 2015, p. 55). A este
conjunto léxico debe sumarse además el legado procedente de la onomástica (antropónimos
y topónimos), que como es obvio muestra un índice de frecuencia notorio en las zonas
geográcas sometidas a un mayor grado de contacto y aculturación; más aún, este singular
contacto interlingüístico no solo dejó su huella en el léxico y en el corpus terminológico
patrimonial, sino también en la fraseología, bajo la forma de calcos gramaticales
7
.
4 Una descripción detallada de las diferentes lenguas o variedades en contacto (ár. clásico y andalusí, romandalusí, bereber, latín,
hebreo) se recoge en el estudio de Vicente (2006, pp. 23-44); por lo que se reere a la consiguiente inuencia interlingüística, vid. García
Duarte (2021, pp. 67-105).
3 Sobre la delimitación de este concepto y de la realidad sociogeográca de al-Andalus, vid. Marín (1992, pp. 15-62), Corriente (2008, pp.
9-18), Maíllo Salgado (2013, s. v. andalusíes) y Fierro (2024).
5 Bilingüismo funcional favorecido “por la larga convivencia de las dos lenguas vernáculas consideradas mayoritarias, es decir, el
romandalusí y el árabe andalusí” (Vicente 2006, p. 47; cf. Fierro, 2024, § 2.3).
6 En relación con este concepto, véase la variedad de ejemplos de tendencias megalotímicas (Moreno Fernández, 2020b, pp. 24-28), que
ostentan su existencia prácticamente en todas las comunidades y en todas las épocas”(p. 27).
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La naturaleza del tipo de referente designado por los arabismos que integran dicho caudal
léxico ofrece una valiosa información etnolingüística sobre las estructuras sociales que
gozaron de mayor inuencia cultural; se trata, por lo general, de vocablos que remiten a
realidades de carácter tangible, i. e.,“préstamos xicos que denominan cosas, no sentimientos
(aunque existan algunos), pero ni la gramática ni la sintaxis se vieron afectadas (Maíllo
Salgado, 2020, p. 213). En cuanto a las categorías implicadas, aparte del mayoritario acervo de
sustantivos
8
(como es habitual en los procesos de interferencia léxica que anticipan la
dirección del préstamo), también se adoptaron algunos verbos, adjetivos
9
, adverbios, ciertas
interjecciones, una preposición (hasta) y la voz objeto de nuestro estudio.
1.2. El arabismo ojalá en la descripción lexicográca, gramatical y pragmática
La revisión exhaustiva de una selección signicativa de gramáticas y monografías (basadas en
el análisis morfosintáctico o pragmático-discursivo) relativas al iberorromance, y en particular
al español, permite armar que se trata de un préstamo poco estudiado, por lo que
compartimos la apreciación de Alonso-Cortés cuando alega que“la palabra ojalá ha merecido
poca atención en las gramáticas modernas del español” (2011, p. 24), aunque aparece
cartograada en ciertos atlas lingüísticos. Sin embargo, a pesar de no existir hoy día un
correlato teórico unánime, no faltan ejemplos de uso de este arabismo en repertorios
lexicográcos y corpus, en estudios enfocados desde la pragmática, en gramáticas
sincrónicas y diacrónicas o en monografías generales sobre gramática y léxico, los dos
constituyentes integrantes de una lengua como ya indicó Nebrija en los albores del
Renacimiento europeo y, por tanto, elementos clave en el análisis interno del sistema; de ahí
que abordemos esta parte del marco teórico desde una perspectiva interdisciplinar que
integre los principales puntos de intersección de dicho análisis.
Desde el punto de vista de la tipología de las clases de palabras, este préstamo se ha
considerado tradicionalmente una interjección, aunque ha sido identicado asimismo como
adverbio, partícula, pre-verbo, locución adverbial…; por este motivo, a modo de síntesis que
no pretende la exhaustividad, sino presentar el contraste metodológico de diferentes épocas,
escuelas o paradigmas, exponemos a continuación un muestreo representativo de los dos
tipos de fuentes ya señaladas, en las que se registra o clasica dicho término, i. e., gramáticas
y diccionarios, tesoros, vocabularios o corpus (vid. infra, § 1.2.1). Y, en segundo lugar,
ofrecemos una breve recopilación de teorías, argumentos o deniciones que han justicado
su categorización, sin olvidar las aportaciones lexicológicas de la arabística 1.2.2).
1.2.1. Ya en la baja Edad Media, a nales del siglo XV, Nebrija describe diez partes de la oración
en el capítulo primero de su Gramática de la lengua castellana, en el que agrupa la interjección
junto con los adverbios: “los latinos […] distinguen la interjeción del adverbio […]. Nos otros,
8 La distribución cualitativa y cuantitativa por campos semánticos puede consultarse en Maíllo Salgado (1998); vid. otras propuestas de
sistematización en Neuvonen (1941), Lapesa (1981, pp. 129-156) y Corriente (1992, pp. 149-153; 2004, pp. 190-204); para el área concreta
de Andalucía, cf. Garulo (1983).
7 Frente al arabismo ojalá, en español moderno se mantienen vigentes otras expresiones de carácter religioso, adoptadas en cambio como
calcos gramaticales; debido a la situación de contacto lingüístico ya referida, dichas unidades fraseológicas (que constituyen con
frecuencia expresiones exclamativas), presentan un uso preponderante en las hablas meridionales y en la variedad americana: v. gr., al-
amdu li-llāhi (¡Gracias a Dios!), Allāh, Allāh, Allāhumma (¡Dios mío!), in šā Allāh (¡Si Dios quiere!), šā’ Allāh (¡[Que sea] lo que Dios
quiera!), subāna Allāhi (¡Alabado sea Dios!-¡Alabao!), wa-llāhi, bi-llāhi, ta-llāhi (¡Por Dios!)” (Haywood y Nahmad, 1992, pp. 414-415).
9 Mención especial merece el sujo tónico árabe en la formación adjetiva, ya que debido al rendimiento morfoléxico de la anómala /i/
nal en romance, se adoptó el alomorfo agudo de este sujo […] y sigue siendo productivo hasta la actualidad para expresar gentilicios
orientales y orientalizantes […], que no derivan de los topónimos correspondientes en la lengua de origen, sino de su forma cs.(Corriente,
2003, p. 52).
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con los griegos, no distinguiremos la interjeción del adverbio […]”; y en el capítulo XVI
puntualiza: “los latinos […], pusieron la interjectión por parte de la oración […]; pero nos otros
[…], contamos la con los adverbios. Assí, que será interjectión una de las [diversas]
signicaciones del adverbio […]: de lugar, como aquí, […]; para dessear, como osi, oxalá […]”
(1992 [1492], pp. 87, 127-128, el subrayado es nuestro); y, en su Vocabulario español-latino, hace
constar: “palabra púnica, utinam” (1951 [¿1495?], s. v. oxala). Con posterioridad a esta
documentación, la entrada es ampliada por Covarrubias, quien dene el vocablo como
“particula optantis
10
[…] Es arábigo, y vale tanto como: Quiéralo Dios
11
. En cuanto a los
repertorios publicados entre 1505 y 1721 (Alcalá, Brocense, Tamarid, Aldrete, Oudin…), resulta
muy signicativa la información etimológica recogida en el NTLE, así como la anotación de
variantes grácas y, en su caso, la equivalencia semántica en ciertas lenguas (cf. Nieto
Jiménez y Alvar Ezquerra, 2007, s. v. ojalá* (oxalá)); esta organización interna permite la lectura
contrastada de las microentradas correspondientes a dichos repertorios y proporciona una
perspectiva diacrónica sobre la extensión diatópica del arabismo, pese a que en determinados
casos la propuesta etimológica no haya sido tenida en cuenta en ulteriores trabajos.
Siguiendo la tradición iniciada por Nebrija, en Autoridades la voz oxalá gura también como
adverbio, no como interjección: quiera Dios, assi sea. Usase siempre para expresar el deseo
que tenemos de que suceda alguna cosa […]”. Unas décadas más tarde, en 1771, ve la luz la
primera gramática académica y, de modo paralelo, Vicente Salvá inicia en el primer tercio del
siglo XIX, la tradición de una amplia nómina de estudios dedicados a la descripción gramatical.
Tras la publicación de los modelos clásicos de gramáticas españolas (Salvá, Bello, Cuervo,
Lenz, Fernández Ramírez, Gili Gaya, y las sucesivas ediciones de las gramáticas académicas
hasta los años sesenta), destaca sobre todo Alcina y Blecua porque a diferencia de otras
contribuciones ofrece la particularidad de tener en consideración la trayectoria conjunta de
aportaciones previas: “un caso aparte lo constituye la interjección ¡ojalá! [Bello, 1.203] que
signica ‘Dios quiera’ y que rige verbo en subjuntivo cuyo valor desiderativo subraya” (1975, p.
826).
En concordancia con el criterio establecido en anteriores clasicaciones de categorías
gramaticales, Hjelmslev incluye asimismo dicha clase de palabras entre los adverbios: “la
interjección parece ser una categoría puramente semántica y pertenecer, desde el punto de
vista formal, al adverbio” (1976, p. 304). No obstante, en su Morfología histórica del español,
Alvar y Pottier enumeran este arabismo entre las partículas apreciativas, junto con quizá y tal
vez (cf. 1983, p. 341). En esta dirección se sitúa el modelo explicativo de Hernández Alonso,
pues al describir las oraciones optativas señala que ojalá es marca xica expresiva del
énfasis desiderativo”; y, por lo que se reere a la clase de palabras, hace referencia a un grupo
de adverbios (de armación, negación, duda y algunos en -mente) entre los que pudiera
encajar ojalá cuando funcionan como mediatizadores de nexus: “es la función de adyacente
por la que este elemento enmarca a la oración modicando su valor y cambiando su
modalidad. Son adverbios «de encuadre», principalmente de armación, de negación, de
duda, hipótesis…; y suelen preceder a todo el nexus (1996, pp. 272, 623, el subrayado es
nuestro).
10 Esta concepción del término como partícula desiderativa (optantis) se recoge de forma reiterada en subsiguientes deniciones que
desarrollan con notoria amplitud el concepto de modalidad (vid. infra, § 1.2.2), tal y como se interpreta en la teoría lingüística moderna.
11 Según la Recopilación de Diego de Guadix, “quiera Dios” (Bajo y Maíllo Salgado, 2005 [1593], s. v. oxalá). No obstante, la etimología
allegada en dicha Recopilación no es resolutoria porque no describe el origen de la vocal velar labializada /o/ en posición inicial en la lengua
receptora.
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La teoría recogida en la Gramática estructural de Alarcos desarrolla un enfoque diferente, pues
propone eliminar de la categoría interjección “algunos pleremas que, además de poder ser
empleados como interjecciones, tienen la facultad de combinarse en rección
homosintagmática con morfemas: ay (ay -es), y otros que pueden regir morfemas
heterosintagmáticamente: ojalá (ojalá venga)
12
(1974, p. 85); si bien, años más tarde, en su
Gramática de la lengua española, establece tres tipos de interjecciones (onomatopéyicas,
apelativas, sintomáticas) y clasica ojalá como sintomática de uso frecuente, cuyo término
adyacente puede ser una oración transpuesta. Estas interjecciones sintomáticas (o
expresivas) “maniestan […] el estado de ánimo del hablante sobre lo que comunica, sobre
sus propias vivencias o sobre la situación”; en cuanto al modo regido, ojalá “exige subjuntivo
en el verbo […] y puede acompañarse este del transpositor que en el uso coloquial, acaso por
su sinonimia originaria con Quiera Dios (1994, pp. 242, 246, 250).
Frente a la contribución de Alarcos, de orientación funcionalista, encontramos un
planteamiento muy distinto en la Gramática de Ángel López, cuya línea metodológica se
centra en un marco descriptivo de tipo cognitivo (en concreto, la teoría de la Gestalt), basado
en el reconocimiento del esquema gura-fondo; elabora así una fórmula perceptiva para las
expresiones desiderativas: “«contexto situacional anterior/ ENUNCIACIÓN DESIDERATIVA». Este
esquema signica que las desiderativas son expresiones suscitadas por una situación anterior
y que no se proyectan hacia el contexto siguiente. Ambas características son determinantes y
deben ser satisfechas a la vez”; en este sentido, identica ojalá como un marcante
desiderativo que se construye con subjuntivo optativo (cf. López García 1994-1998, II, pp. 580-
581, 584-585). El concepto de referencia anafórica forma parte asimismo de la denición de
este arabismo en uno de los repertorios que destaca, por su enfoque innovador, entre los
publicados en las últimas décadas; se trata del Diccionario de partículas de Santos Río, que
presenta la voz como “interjección desiderativa” y distingue, en primer lugar, su valor
pragmático-discursivo como elemento reactivo sutilmente deíctico-anafórico. Expresa,
enfáticamente, deseo de que lo que el interlocutor (o, a veces, el propio hablante), acaba de
indicar suceda (-La próxima vez apruebas. -Ojalá) o sea cierto […]. Sin carácter deíctico-
anafórico, lleva complementación (OSubj). […]” (2003, pp. 481, 547, § 1.4; el subrayado es
nuestro).
Y, por último, el término se consigna una vez más como interjección en la Nueva gramática de
la lengua española, donde se lee: “la posición que ocupa ojalá entre las interjecciones es muy
inestable. […] Entre los gramáticos se ha defendido tradicionalmente que ojalá es una
interjección, pero también que es un adverbio. Se aceptará aquí la primera opción […]” (NGLE,
2009, § 32.5o, p, r; cf. GTG, 2019, s. v. interjección). No obstante, y debido en buena medida al
esquema atípico de adaptación morfonológica de dicho préstamo, en ciertos epígrafes
dedicados a los inductores de modo y a los choques de modalidad consta como adverbio: en
las oraciones desiderativas son inductores [de subjuntivo] los adverbios exclamativos ojalá
[…] y así […]” (NGLE, 2009, § 25.2h; cf. § 42.1n). Manuel Seco anota la voz como “interjección
que expresa deseo […]” (2011, s. v.) y como tal clase de palabras se registra hoy día en la
actualización (2024) del Diccionario académico en línea (http://dle.rae.es), cf. s. v. RAE (2013)
y DLE (2014); gura de nuevo como interjección en determinados corpus (ESLORA, s. v.) o en
algunos repertorios geolectales, v. gr.: Sobarzo Díaz (1984, s. v. ¡ójali!), NDA (1993, III, s. v.
12 En efecto, en el mismo capítulo Alarcos se reere a este arabismo como una partícula, no como interjección:el modo es una categoría
de morfemas fundamentales extensos con rección alternativamente homonexual y heteronexual. En el nexo ojalá llueva, donde el modo de
llueva (subjuntivo) es regido por la partícula ojalá, tenemos un ejemplo de rección nexual dentro del mismo nexo” (1974, pp. 72-73).
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ojala), VA (1998, s. vv. ¡ajolá!, anjolá, ¡ojala […]!, ¡ojalay!), DEM (2010, s. v. ¡ojalá!), DHECan
(2013, s. v. ojalá y).
1.2.2. De acuerdo con las observaciones que anteceden, a lo largo de sucesivas y reiteradas
consultas en un buen número de estudios, manuales y monografías ad hoc, que recogen las
bases nocionales heredadas de la gramática latina, las diferentes perspectivas de análisis de
la modalidad oracional o la vitalidad diacrónica de los arabismos en iberorromance, hemos
podido constatar que la clasicación de ojalá como interjección ha sido propuesta de forma
reiterada desde hace ya varias décadas (vid., v. gr., Iordan y Manoliu, 1972, II, p. 144; Lapesa,
1981, p. 138; Almela, 1985, p. 123; Otaola Olano, 1988, p. 105; Moreno de Alba, 1992, p. 333;
Gómez Capuz, 2004, p. 21; Ariza Viguera, 2006, p. 417; Gogazeh, 2007, p. 79; Rajic, 2007, p.
611). Al margen de estos conocidos trabajos, de orientación disciplinar muy distinta, las
contribuciones lexicológicas de Asín Palacios (1920, p. 360), Mekinassi (1963, s. v.) y Maíllo
Salgado (1998, p. 349) añaden también la voz al acervo de interjecciones del español; y en su
monografía sobre el impacto del andalusí en las lenguas romances, Corriente admite que ojalá
es “rarísima interjección” (1992, p. 148, texto y nota 22), aunque dada su conguración
semántico-sintáctica la correspondiente adaptación al sistema receptor no ha sido tan solo
de tipo morfonológico (vid. infra, § 3).
En las últimas aportaciones, consta asimismo como interjección en no pocos trabajos: vid. v.
gr., Abellán, Úsova y Lafuma (2019, p. 57) y Lindqvist, quien señala además un notable
aumento de la frecuencia de uso de dicho arabismo a partir del siglo XVI, frecuencia que se
comprueba a través del muestreo contrastivo ofrecido por las fuentes documentales
registradas en el CORDE y en el CREA (cf. 2021, pp. 19, 23, 32, 35, 37; 2018, pp. 20, 22).
Sánchez Morillas y Valero Fernández, por otra parte, clasican ojalá como interjección
expresiva o sintomática, según el criterio basado en la naturaleza semántica (cf. 2022, p. 143);
y, en su artículo sobre la gramaticalización de quién quita (y), Herrero Ruiz de Loizaga aduce
que ojalá es interjección de deseo (cf. 2023, p. 18).
No obstante, la inclusión de este arabismo en el paradigma de las interjecciones no es
sistemática, dado que otros estudios enumeran ojalá entre los adverbios, clase de palabras de
característico valor modal; así, por ejemplo, Jiménez Juliá subraya su uso en construcciones
desiderativas como “la intromisión del deseo del hablante a través de un modo verbal
determinado (el subjuntivo) y un adverbio especicador del modus [(ojalá)]” (1989, p. 203; vid.
pp. 177, 196, 199, 200, 211). La pertenencia al grupo de adverbios de modalidad ha sido
señalada por Martinell, pues este grupo está relacionado en particular con el locutor y hace
referencia, por tanto, a la valoración del enunciado por el hablante: se expresa alegría (por
suerte), se expresa el deseo de que algo suceda (ojalá) (cf. 1993, § D, 60); en la monografía de
López Bobo ojalá se dene también como “adverbio modal” (2002, p. 31) y Congosto Martín
incluye asimismo el término entre los adverbios de modalidad que intervienen en la estructura
de enunciados optativos (cf. 2006, pp. 595-596, 598). En el ámbito contrastivo, destaca de
igual modo el estudio de Pamies y Natale, en el que ojalá se identica como adverbio (cf. 2019,
p. 76) y entre otras publicaciones recientes, que alegan su clasicación dentro de esta
categoría, Sánchez López dedica un capítulo a la modalidad desiderativa, en el que trata el
caso particular de las oraciones introducidas por ojalá 7.3.1); a este respecto aduce que el
español adoptó esta forma como expresión adverbial de sentido desiderativo y la convirtió en
la expresión más típica de las oraciones desiderativas (2020, p. 178, el subrayado es nuestro).
Núñez Pinero sostiene, a su vez, que “había controversia en las gramáticas castellanas