LA APERTURA INDECISA DEL TIEMPO COMO POLÍTICA DE LA LITERATURA[1]
THE INDECISIVE OPENING OF TIME AS A POLITICS OF LITERATURE
L’OUVERTURE INDÉCISE DU TEMPS COMME POLITIQUE DE LA LITTÉRATURE
Àlex Moreno Mulet
Universitat Oberta de Catalunya
https://orcid.org/0009-0005-8440-8066
Fecha de recepción: 22/12/2025
Fecha de aceptación: 09/01/2026
DOI: https://doi.org/10.30827/tn.v9i1.36098
[Rancière, Jacques. La libertad en lontananza: Ensayo sobre Chéjov. Traducido por Francisco López Martín, Akal, 2025]
Resumen: A partir de la idea de que en cualquier tiempo de servidumbre hay que creer en una potencial libertad, pues esta existe a pesar de que parezca lejana, Jacques Rancière ha dedicado su último ensayo a analizar la obra de Antón P. Chéjov, uno de los escritores rusos más prolíficos y canónicos de la historia de la literatura. Rancière sostiene que, en la obstinación chejoviana por mostrar “aperturas indecisas del tiempo”, reside una firme política de la literatura. Esta define una poética en la que el autor, desinteresado de las grandes historias que implican grandes causalidades, centra sus relatos en aquellos momentos de una vida en los que es posible que los personajes rompan con el tiempo ordinario de su existencia. Sin embargo, defiende Rancière, en la obra de Chéjov estos momentos no ocupan un lugar privilegiado en una cadena de acontecimientos ordenados a partir de un principio y un final; son oportunidades que pueden emerger en cualquier momento. Así, Rancière propone que, a pesar de que en la mayoría de las narraciones nada cambie, la posibilidad de imaginar temporalidades alternativas está presente de forma constante en todas las vidas.
Palabras clave: Antón Chéjov; política de la literatura; teoría literaria; literatura rusa; política de la forma; estética; tiempo en la literatura.
Abstract: Based on the idea that in any time of servitude one must believe in a potential freedom, as it exists despite appearing distant, Jacques Rancière has dedicated his latest essay to analyzing the work of Anton Chekhov, one of the most prolific and canonical writers in the history of literature. Rancière argues that in the Chekhovian obsession with showing “indecisive openings of time” lies a solidly built politics of literature. This defines a poetics in which the author, uninterested in the grand narratives that involve grand causalities, focuses his stories on those moments in a life where it is possible for characters to break with the ordinary time of their existence. However, Rancière states that in Chekhov’s work these moments do not occupy a privileged place in-between a beginning and an end in a chain of events; they are opportunities that can emerge at any moment. Thus, Rancière proposes that even though nothing changes in most of the writer’s stories, the possibility of imagining alternative temporalities is constantly present in all lives.
Keywords: Anton Chekhov; Politics of literature; Literary theory; Russian literature; Politics of form; Aesthetics; Time in literature.
Résumé : Partant de l’idée que, en tout temps de servitude, il faut croire en une liberté potentielle – puisque celle-ci existe malgré son apparente éloignement –, Jacques Rancière a consacré son dernier essai à l’analyse de l’œuvre d’Anton P. Tchekhov, l’un des écrivains russes les plus prolifiques et les plus canoniques de l’histoire de la littérature. Rancière soutient que, dans l’obstination tchékhovienne à montrer des « ouvertures indécises du temps », réside une politique ferme de la littérature. Celle-ci définit une poétique dans laquelle l’auteur, désintéressé par les grands récits impliquant de grandes causalités, centre ses histoires sur ces moments d’une vie où il est possible que les personnages rompent avec le temps ordinaire de leur existence. Cependant, affirme Rancière, dans l’œuvre de Tchekhov ces moments n’occupent pas une place privilégiée au sein d’une chaîne d’événements ordonnée selon un début et une fin ; ce sont des opportunités susceptibles d’émerger à tout moment. Ainsi, Rancière propose que, même si dans la majorité des récits rien ne change, la possibilité d’imaginer des temporalités alternatives est constamment présente dans toutes les vies.
Mots-clés : Anton Tchekhov ; politique de la littérature ; théorie littéraire ; littérature russe ; politique de la forme ; esthétique ; temps dans la littérature.
Consideremos que el verbo tejer es fundamental en el pensamiento de Jacques Rancière, que refleja la mirada y los ángulos desde los que el filósofo se acerca a la literatura y que influye en la creación de una forma de escritura heterodoxa y singular. Que, para comprender realmente la propuesta de Rancière, es tan necesario percibir qué papel juegan en su obra este verbo y su campo semántico como entender los conceptos clave más importantes de sus libros, como los de “reparto de lo sensible”, “régimen estético de las artes” o “democracia literaria”. Ante esta idea, la lectura de su último ensayo, La libertad en lontananza: Ensayo sobre Chéjov, debe ser doble: hay que leerlo como un estudio sobre uno de los escritores rusos más influyentes de la modernidad, pero también como una pieza más del entramado teórico que Rancière ha construido durante las últimas tres décadas. Uno de los últimos pensadores que ha aludido al “giro estético” en la obra del autor francés es Fredric Jameson, quien en sus seminarios situaba con tino este viraje de Rancière en 1995, tras la publicación de El desacuerdo, su obra política más relevante (Jameson 413). A este título le siguieron las dos obras que, sin pretender serlo, están más cerca en la teoría estética ranciereana de ser un texto programático y un manifiesto: respectivamente, La palabra muda (1998) y El reparto de lo sensible (2000).
En 2024, pues, Rancière, profesor emérito de la Universidad París VIII, escribe un ensayo de pleno derecho que rehúye las convenciones del monográfico académico, más aún que sus anteriores obras —y es significativo que un estilo como el suyo, cada vez menos presente en los textos universitarios de investigación, reprimido por normativas cada vez más restrictivas, permita hacer “preguntas que ya nadie se atreve a plantear” (Rancière, La palabra 9), preguntas que no necesitan respuestas categóricas para ser formuladas y que, paradójicamente, son vistas por la crítica como una de las contribuciones más valiosas a la teoría de la novela de los últimos treinta años (Bewes 188)—. En las cien páginas del ensayo, Rancière analiza decenas de textos citando solamente a Chéjov, con la excepción de un par de referencias a la biografía que le dedicó Iván Bunin. Prescinde de una introducción y una conclusión al uso, y sus capítulos, lejos de funcionar como bloques independientes, plantean en el primer capítulo un interrogante que continúa presente en el último: ¿qué sucede cuando se da “la posibilidad de una ruptura en lo ordinario del tiempo”? (La libertad 39). La dicotomía planteada a los personajes reaparece a lo largo de todo el texto: “les corresponde elegir entre dos fórmulas, que son dos maneras de tratar el tiempo: todo pasa o, por el contrario, nada pasa, todo deja huella. Se sigue el curso normal de las cosas o se responde a la singularidad del momento en que se oye la llamada de otra vida” (89). Pero a Rancière, como a Chéjov, le interesa tanto —o más— el momento de emergencia de esta posibilidad como su resolución posterior. Porque la nueva vida puede alcanzarse con éxito, tal como consigue la protagonista del relato “La novia”, pero el sueño de libertad también puede serle a uno arrebatado, como en el cuento que le sirve a Rancière para comenzar su ensayo, “Ensueños”, donde dos policías, caminando con un vagabundo al que han detenido, escuchan sus imaginaciones de “la Siberia de los deportados” como un país de libertad para después despojarlo de sus fantasías y devolverle a “la realidad” (La libertad 11). Lo relevante es que, pase lo que pase, se alcance o no la libertad, la ruptura del tiempo ordinario acontece: pese a que uno de los policías haga callar al vagabundo, le cierre su “paréntesis ficticio” y le diga que “la pausa ha terminado”, Rancière responderá que no, puesto que esta “permanecerá inscrita en el tiempo uniforme del viaje como un desgarrón irreparable” (13). Lo que Rancière encuentra en este relato es, de este modo, una característica central de la poética del narrador ruso, que repetirá al final de su ensayo: “la escritura de Chéjov esboza obstinadamente una apertura indecisa del tiempo” (100). Esta apertura, así, combate “la uniformidad del tiempo repetitivo de la servidumbre”, por lo que la tarea del escritor no será otra que la de “inscribir el desgarro de la libertad lejana en el tiempo de la servidumbre” (13).
El ensayo trata de explicar la razón de esta obstinación chejoviana. En todos sus acercamientos a la literatura, Rancière parece partir de un principio epistemológico indiscutible: el desarrollo de sus estudios sobre la poética de los escritores debe ir de la mano del desarrollo de su propia teoría poética. Así, ve en esta insistencia por las aperturas indecisas del tiempo una “política de la literatura” (La libertad 101), un término que es el núcleo de uno de sus ensayos más célebres, donde proclama que “la política de la literatura no es la política de los escritores”, sino que “la expresión . . . implica que la literatura hace política en tanto literatura” (Política 15). La política de la literatura de la obra de Chéjov radicaría entonces en advertir una secuencia recurrente en las biografías de sus personajes: estos suelen vislumbrar la posibilidad de cambiar de vida, de traer la libertad a la monotonía de sus días, pero casi nunca lo consiguen. El motivo no es otro que la servidumbre que los domina, provocada no por “la obligación de obedecer, sino por la imposibilidad de imaginar que las cosas puedan ser de otro modo” (La libertad 18). La herencia de la servidumbre, dirá Rancière, es el miedo a la libertad, es decir, “la imposibilidad de pensar que el tiempo pueda dar lugar a algo que no sea la repetición idéntica del orden de las cosas” (19). Que esta cuestión sea central en la obra de Chéjov muestra cuán infundado es el ataque de sus contemporáneos a su apoliticismo, criticado por una supuesta indiferencia que se le achaca por no decir nunca cuál de sus personajes expresa sus ideas (La libertad 30).
La incapacidad de imaginar temporalidades alternativas se observa paradigmáticamente en las respuestas habituales que se dan a una figura literaria clásica, la de la mujer que convierte una aventura extramatrimonial en una revolución de toda la existencia. Del mismo modo que Rancière contradecía en otro texto la interpretación más común de Madame Bovary, negando que Emma tomara la literatura por la vida, porque lo que hacía era exigir una literatura y una vida que pudieran fundirse en una única realidad (Política 78), aquí toma cuentos de Chéjov como “Luces” o “La sala número 6” para sentenciar que lo que hay tras la mofa a estas revoluciones femeninas es “la negativa a creer en la posibilidad misma de tales revoluciones” (39). La lectura ranciereana de Chéjov va mostrando así los diferentes problemas teóricos a los que los personajes se enfrentan cada vez que emerge una ruptura del tiempo ordinario, ya sea la polémica fundamental de toda revolución, es decir, la disociación de medios y fines, como en los relatos “Historia de un desconocido” o “Mi vida” (43-48), o “la pura incapacidad de prolongar la potencia del instante”, que a su vez puede invertirse y devenir posible, como sucede, respectivamente, en “La historia de la señora X” y en “La dama del perrito” (55-57). En esta discusión sobre la política de la literatura chejoviana, “La estepa” podría proponerse como el texto que más profundiza en el asunto, puesto que tras la aparente indiferencia de su contenido descriptivo de la estepa rusa, se muestra una forma preocupada por las realidades materiales de la gente. “La estepa” sería una suerte de relato límite, ya que dibuja “la línea donde se anula la famosa brecha entre el paisaje indiferente y el sufrimiento del pueblo” (La libertad 76), plantea que “tal vez la pasión por lo primero alimente otra forma de interesarse por lo segundo” (72) y evidencia cómo la supuesta “indiferencia literaria” rompe los tópicos de la torre de marfil del artista (79).
Rancière afirma que los episodios de los relatos de Chéjov son cuadros que se suceden sin que nada los vincule necesariamente a los anteriores y los posteriores, sucesos microscópicos que no forman ninguna cadena causal necesaria (85-86), y en las últimas páginas de su ensayo apunta a dos principios esenciales de la poética del escritor que explican la importancia de esta característica. Para ello, Rancière se sirve de dos metáforas pictóricas que, a primera vista, son contradictorias: Chéjov pinta desproporcionadamente, pero a la vez pinta las cosas “como son”. La primera metáfora la ilustra a la perfección el cuento “En casa”: Seriozha ha hecho un dibujo donde un soldado es más alto que la casa junto a la que está y, ante la crítica de su padre, responde sin titubeos que, si hubiera dibujado el soldado a escala, no se le verían los ojos. Rancière sostiene con este ejemplo que Chéjov prioriza “pintar los ojos de la gente”, aunque esto implique descuidarse de las proporciones de las historias bien cosidas (90). Aquí no hay una resignación ante la imposibilidad de escribir más allá de los pequeños detalles y las historias domésticas, sino una propuesta poética convencida de que los grandes relatos y las grandes causalidades, “las historias bien cosidas”, conducen inevitablemente al engaño. Es por esto que Chéjov, justamente por pintar desproporcionadamente, pinta las cosas como son. Pues “en literatura”, escribe Rancière,
la mentira no tiene que ver con la veracidad de los hechos narrados. Tiene que ver con la forma en que se vinculan entre sí. . . . La gran mentira sobre el tiempo es la que lo identifica con la necesidad. Y esta mentira es especialmente cierta en el caso de los comienzos y los finales. El comienzo es engañoso cuando se identifica con el punto de partida de una cadena causal que explica la acción y justifica a los personajes aplicando determinismos sociales o psicológicos. El final es engañoso cuando da a entender que la acción ha llegado a su término y que nada más puede salir de su desarrollo. Un escritor comprometido con la verdad pone en funcionamiento la acción y los personajes, y los deja en plena marcha. Pinta las cosas “como son”, es decir, en el medio, sin imponerles un principio del que serían consecuencias, ni un final al que necesariamente conducirían (95-96).
Así, la importancia radical del verbo tejer en la obra de Rancière se debe a que pone en primer plano de qué manera se construyen los relatos y cómo se anudan los acontecimientos; nos permite ver que, en buena medida, la forma de los textos deviene política cuando estos eligen su modo de relacionar los hechos, de enlazarlos entre ellos. De ahí que Rancière se interese por trazar un recorrido en El hilo perdido (2014) por la obra de Flaubert, Conrad, Woolf y James Agee, o que valore como lo hace Los anillos de Saturno de Sebald, donde se teje un “territorio de coexistencia” capaz de convocar la presencia de todas las cosas (Los bordes 116). A ojos de Rancière, pues, la trascendencia de la obra de Chéjov se explica porque capta como muy pocas una preocupación que, pese a ser latente desde los tiempos de Flaubert, sigue vigente hoy en día.
Bibliografía citada
Bewes, Timothy. “Introduction: Jacques Rancière and the Novel”. Novel: A Forum on Fiction, vol. 47, no. 2, 2014, pp. 187-195. https://doi.org/10.1215/00295132-2647140.
Jameson, Fredric. The Years of Theory. Verso, 2024.
Rancière, Jacques. Los bordes de la ficción. Traducido por Mónica Herrero, Edhasa, 2019.
—. El hilo perdido: Ensayos sobre la ficción moderna. Traducido por Xavier Bassas, Casus-Belli, 2015.
—. La libertad en lontananza: Ensayo sobre Chéjov. Traducido por Francisco López Martín, Akal, 2025.
—. La palabra muda: Ensayo sobre las contradicciones de la literatura. Traducido por Cecilia González, Eterna Cadencia, 2012.
—. Política de la literatura. Traducido por Marcelo Burello et al., Libros del Zorzal, 2011.
—. El reparto de lo sensible: Estética y política. Traducido por Mónica Padró, Prometeo Libros, 2014.
[1] Esta publicación es parte del proyecto NAME. Narratives At the Margins of Europe (PID2023-152619NB-I00), financiado por el MICIU/AEI/10.13039/501100011033/FEDER,EU.