Son varios los documentos
legales que abordan lo referido al
derecho y la atención a las personas
con discapacidad a nivel global: la
Declaración Universal de los Derechos
Humanos, ONU (1948); la Declaración
Mundial de Educación para Todos,
UNESCO (1990); la Conferencia
Mundial de la UNESCO sobre
necesidades educativas especiales:
acceso y calidad, UNESCO (1994); el
Foro Mundial de Educación para
Todos, UNESCO (2000) y la
Convención sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad, ONU
(2006). A partir de esta última, se logra
una mejor comprensión de la
discapacidad, la cual adquiere gran
reconocimiento a nivel mundial.
El término “discapacidad” es
utilizado, universalmente, tanto en el
lenguaje cotidiano como en la literatura
profesional y científica, aunque todavía
resulta impreciso. Es
fundamentalmente un concepto social.
Vigotsky (1995) lo trata como algo
social y no personal, lo que implica, que
la educación y la escuela deben
centrarse en la persona y no en el
defecto. Al respecto, planteaba:
“[…] es posible que no esté lejos
el tiempo que la pedagogía se
avergüence del propio concepto
de “niño con defecto”, (…) puede
ser que la ceguera y la sordera
desaparezcan definitivamente;
pero mucho tiempo antes de
esto, ellas serán vencidas
socialmente” (...) el ciego
seguirá siendo ciego y el sordo,
sordo, pero dejarán de ser
personas con defecto, porque la
deficiencia es un concepto
social” (p. 82).
Estas ideas constituyen un
desafío para la universidad cubana de
la tercera década del siglo XXI, pues ha
de prepararse para enfrentar cada vez
con mayor calidad el reto de ser una
universidad inclusiva, donde todos sus
miembros puedan acceder a los
servicios que brinda y los apoyos,
según sus necesidades. El estudiante
con discapacidad necesita de una
atención individualizada e integral para
desarrollar al máximo sus
potencialidades y convertirse en un
futuro profesional competente,
adaptado a las exigencias del medio y
la profesión. El contexto universitario
actual debe garantizar los recursos
educativos necesarios durante su
formación integral.
Garantizar la accesibilidad en el
entorno universitario y eliminar
barreras arquitectónicas, de
comunicación y de participación, así
como la orientación especializada en