Acompaña su comunicación con el
lenguaje extra verbal.
Ha experimentado un aumento del
vocabulario activo, aunque aún hay que
continuar potenciándolo.
Las características antes descritas
están en correspondencia con las
regularidades constatadas en el desarrollo
del lenguaje de niños con síndrome de
Down en la provincia Villa Clara (Cuba),
(Hernández 2020), donde al finalizar la
infancia preescolar (3 a 6 años) se constató
la existencia de un lenguaje mejor
estructurado y más inteligible, con una
comprensión del lenguaje superior a la
expresión, la que va en ascenso de forma
gradual, además se apreció que los gestos
pasan a un segundo plano y son empleados
para acompañar o reforzar lo expresado
mediante el lenguaje oral.
En correspondencia con este
estudio, se aprecia que el componente
pragmático del lenguaje en el escolar
investigado, mantiene afectaciones, pues,
aunque logra transmitir ideas de forma
verbal y extraverbal, la comprensión del
lenguaje que se le dirige se alcanza
fundamentalmente ante situaciones
concretas con el apoyo de gestos que
anticipen o faciliten la misma.
Se le dificulta formular preguntas y
demandas, no respeta los turnos de
intervención y se le dificulta el
mantenimiento temático durante la
conversación.
Es capaz de narrar un cuento
sencillo con el apoyo de secuencias de
láminas, pero con dificultades en la
coherencia y cohesión.
No mantiene el contacto ocular
durante el intercambio comunicativo y en
ocasiones no respeta la proximidad física.
Se debe continuar trabajando para lograr
intervenciones socialmente adecuadas,
conformes a las convenciones de cortesía y
educación (saludo, despedida, dar gracias,
realizar peticiones).
Por otra parte, su respiración es
bucal, clavicular con ascenso. Comprende
y reconoce sonidos onomatopéyicos,
musicales y del ambiente. Es un escolar
alegre, cariñoso y cooperador ante la
actividad.
A través de las observaciones, las
entrevistas y la revisión de documentos
realizada, se pudo corroborar que a pesar
de que el escolar ha recibido atención
logopédica integral, aún los avances
obtenidos en el componente pragmático
no son los que se esperan, pues son
limitados los recursos, apoyos y ayudas
que se ofrecen en este sentido.
Al respecto, se coincide con
Hernández et. al. (2021) cuando reconocen